Personal Trainer: Por qué nos duele el bazo cuando corremos

La puntada lateral cuando se realiza una actividad física.
La puntada lateral cuando se realiza una actividad física. Fuente: Archivo - Crédito: 123RF
Carolina Rossi
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12 de junio de 2019  

Es probable que alguna vez hayas sentido un dolor en el lateral del torso mientras corrías o hacías algún tipo de actividad física. Quizá consultaste a varios especialistas y nadie te dio una respuesta convincente, o fueron muy distintas entre sí.

Pablo Pelegri, especialista en Medicina del Deporte, lo explica fácil, claro y muy visual. Nos invita a imaginar el cuerpo humano como un sistema de tuberías, con muchas canillas y llaves que se abren y se cierran. Por esas tuberías viaja la sangre que transporta el oxígeno. Tanto los músculos como todos los órganos precisan sangre y oxígeno para funcionar. Nuestro sistema de tuberías es asombroso, y va abriendo y cerrando las canillas por sector para asegurar un mayor suministro en las zonas que lo requieren de acuerdo a cada situación Así, cuando comemos, por ejemplo, el flujo sanguíneo de los músculos del aparato locomotor disminuye porque la prioridad es asegurar un correcto aporte al sistema digestivo. Y cuando corremos, al revés: aumenta el aporte a los músculos de miembros inferiores bajando suministro de otras zonas.

Si el dolor es en el costado derecho se trata del hígado. En el izquierdo, el bazo.
Si el dolor es en el costado derecho se trata del hígado. En el izquierdo, el bazo. Fuente: Archivo - Crédito: Pixabay

"Ese dolor que se siente al correr al costado derecho o izquierdo obedece a ese mecanismo: la sangre, ocupada con tareas en otros lados, no está llegando en cantidad suficiente a los órganos de ese lugar", explica Pelegri. Cuando ocurre en la derecha, es el hígado dolorido. Y en la izquierda, el bazo. Pero ambas situaciones responden al mismo problema: una deuda de oxígeno. Esta molestia es más frecuente en principiantes, pero también afecta a los experimentados cuando no hacen una adecuada entrada en calor, o realizan cambios de ritmo muy bruscos: arrancan con trabajos de alta intensidad de golpe sin dar tiempo al organismo para adaptarse a la nueva demanda.

El dolor es porque no llega oxígeno suficiente a los órganos. Cuando ocurre en la derecha es el hígado dolorido. Y en la izquierda, el bazo.

Se comenta que la puntada lateral viene de respirar mal, de comer o tomar algo antes de correr, de contar con una baja condición física, de no precalentar bien, etcétera. Y todas esas opciones podrían ser correctas. Si comés o tomás algo antes de empezar el entrenamiento, es más factible que la puntada aparezca: tu organismo precisará bastante oxígeno para digerir y no lo tendrá a total disposición, ya que lo requieren también las piernas. Si tu condición cardiovascular es pobre y estás exigiéndote de más, o si pasás de un esfuerzo leve a uno muy fuerte sin un tiempo de adaptación suficiente, también tenés altas chances de que el dolor lateral irrumpa.

¿Qué hacer?

¿ Qué hacer si la puntada ataca? Fácil: bajar el ritmo. Si estás corriendo, pasás a un trote; si estás trotando, caminás un poco hasta que se pase. Si estás caminando, disminuís la marcha, y si aún persiste el pinchazo, te detenés del todo. ¿Cómo prevenirla? Las palabras mágicas son: paciencia, constancia y coherencia. Sea cual sea el deporte o la actividad que realices, sumá de a poco estas tres variables y no todas juntas: frecuencia, cantidad, e intensidad. Si vas a hacer un esfuerzo importante, tomate un buen tiempo para entrar en calor con trabajos de movilidad articular y una actividad similar a la que viene después, pero a intensidad muy baja.

La solución está en bajar el ritmo. La respiración es un aliado siempre.
La solución está en bajar el ritmo. La respiración es un aliado siempre. Fuente: Archivo - Crédito: Pixabay

Tratar de respirar de forma completa y fluida también puede ayudar con la causa. Es común preguntarse si existe una manera correcta de respirar, pero la respiración debe ser lo más cómoda y natural posible. Es difícil determinar cómo y con qué frecuencia y duración inspirar y exhalar. Sí sabemos que el aire que ingresa por la nariz resulta más amigable porque se filtra y se calienta, pero cuando uno va muy exigido, con la nariz sola no alcanza, y no está mal inspirar por la boca también. O solo por la boca si las vías superiores están congestionadas.

El tema es no pasar de golpe de "nada a mucho" para que "las tuberías" puedan transportar y direccionar el oxígeno controlada y paulatinamente.

El primer mandamiento

El adjetivo estrella para que te grabes y así prevenir tanto las puntadas como cualquier lesión o dolor es: " gradual". La clave es respetar un proceso progresivo: de poco a mucho, de liviano a pesado, de despacio a rápido, de esporádico a frecuente, de la forma más gradual posible, dentro de la sesión de entrenamiento y de la planificación general.

* Entrenadora Nacional de Atletismo y corredora, coordinadora del Running Team FILA. www.carolinarossi.com.ar

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