Por qué acompañar a sus hijos a dormir es clave según el neuropsicólogo Álvaro Bilbao
Quedarse con los niños en su cama hasta que concilien el sueño influye de forma muy importante en su desarrollo emocional
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Uno de los momentos más delicados para muchas familias es la hora de dormir de los niños. El neuropsicólogo Álvaro Bilbao, conocido por su labor divulgativa sobre neurociencia infantil, ha captado la atención de miles de padres con un mensaje sencillo pero profundo sobre la importancia del acompañamiento emocional en esa rutina.
En un vídeo viral, el experto explica su postura cuando sus propios hijos le piden que se quede con ellos hasta que se duerman. “Me quedo, siempre me quedo”, afirma Bilbao.
El neuropsicólogo explica que este gesto no es una muestra de indulgencia o debilidad, sino una respuesta a una necesidad biológica y emocional real del niño. Desmonta la idea de que los pequeños que reclaman compañía por la noche son “malcriados o ñoños”.

Por el contrario, subraya que “prácticamente todos los niños piden estar con sus padres a la hora de acostarse”. Este comportamiento, según el experto, responde a un fenómeno evolutivo normal conocido como angustia por separación.
El cerebro de los niños funciona diferente
Bilbao señala que el cerebro infantil funciona de manera diferente al adulto. “El cerebro de un niño no puede hacer ese tipo de procesos cognitivos hasta que tiene 9 o 10 años”, indica, refiriéndose a la capacidad de autocalmarse y gestionar la soledad de la misma forma que un adulto. Por lo tanto, cuando un niño pide compañía, no está intentando manipular, sino buscando seguridad.
Este miedo a la separación se intensifica durante la noche, cuando el entorno se vuelve más oscuro y silencioso. “La realidad es que los niños pequeños experimentan miedo cuando se tienen que separar de sus padres, especialmente a la hora de dormir”, explica el neuropsicólogo.

El contacto cercano y la presencia de los padres aportan la calma necesaria para que el niño pueda relajarse y conciliar el sueño. “Lo piden porque estar a nuestro lado les da la seguridad que necesitan para dormir”, asegura Bilbao.
Fortalece vínculos emocionales
Además, insiste en que esta práctica no solo fortalece el vínculo emocional entre padres e hijos, sino que tiene un beneficio directo en la calidad del descanso. El experto recalca que los niños “se quedan dormidos antes y duermen más tranquilos” cuando sienten esa cercanía.

Con este mensaje, Bilbao invita a las familias a replantear las rutinas nocturnas desde la empatía y la comprensión del cerebro infantil. “Dormir bien es una de las formas más sencillas y poderosas de cuidar el desarrollo de los niños”, concluye.
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