
Pornofood, cuando la comida entra por los ojos
El sábado próximo, en la Feria del Libro, una charla abordará este estilo de fotografía gastronómica que busca seducir a los lectores
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Fotografías que destacan la textura. Mostazas. Unos diez frascos abiertos vistos desde arriba. En granos. Negros, blancos. Otra, de un verde más típico, cremosa, donde se ve como si alguien le hubiese pasado el dedo. Otra más consistente, con un dejo de agua sobre un costado. O el color. El rosado que torna a oscuro en los bordes de una carne recién cortada, rodeada de hongos morchella y lo que parece una espuma de palta de un verde fulgurante. O el movimiento. La manteca que se derrite sobre un choclo. Un vasito de oblea con helado de frutilla, un mordisco y el registro del helado que cae derretido hasta la mesa blanca.
Son sólo ejemplos. Los hay tan diferentes como lo permita la imaginación del chef y del fotógrafo. Pero en todos, a través de la exaltación de detalles, texturas, colores, movimientos o ángulos novedosos, se buscará lo mismo: que ese plato recién preparado luzca voluptuoso, apetitoso, irresistible. Que quien lo observe desee, ante todo, tenerlo algún día frente a sí para poder degustarlo. Un estilo de fotografía gastronómica que de la mano de los libros de ese rubro cultivó su propia denominación, algo curiosa sí, y hasta un tanto confusa si se la toma literalmente: el pornofood .
" Pornofood es un concepto raro en la Argentina, que llega recién ahora acá extrapolado de Estados Unidos. Un concepto que tiene que ver con la evolución del libro de cocina y que está relacionado al tratamiento de la imagen, donde el fotógrafo pasa a ser tan importante como el chef", dice Mariano Valerio, editor de libros de gastronomía en la Editorial Planeta.
Junto al fotógrafo especializado en gastronomía Eduardo Torres y al periodista Rodolfo Reich, autor de Coctelería argentina , se hicieron eco de este concepto y decidieron llevarlo a debate en la próxima Feria del Libro, donde se estrena Milhojas, un espacio que buscará reunir a gastrónomos editados y a sus lectores. En "Comer con los ojos", como se denomina la charla que se realizará el próximo sábado 27, a las 18.30, en la sala Sarmiento, se debatirá justamente sobre este concepto y sobre las fotos en los libros de cocina, en busca de develar cómo ese libro se hace comestible.
Priorizar el objeto final sin dar cuenta del proceso. Ése sería el quiddel concepto que, trasladado a las páginas de un libro de gastronomía, se traduce en fotos impactantes de un plato listo. Y que a diferencia de otros clásicos libros de cocina como Doña Petrona , se obvia ese paso a paso que mostraba las distintas fases de elaboración con sus respectivas imágenes.
"Se trata, además, de otro tipo de cocina que no tiene que ver con lo light : son platos voluptuosos, llenos de calorías -apunta Valerio-. Y en definitiva tiene que ver con otro fenómeno, el del libro de gastronomía que pasa de ser algo práctico que está en un estante de la cocina a estar sobre la mesa del living, algo que acá no hace más de seis años que sucede. En ese sentido, el libro que pateó el tablero fue Comer y pasarla bien , de Narda Lepes."
¿De dónde surge el concepto de pornofood ? La primera que lo utilizó fue Rosalin Coward, columnista británica del diario The Guardian durante varios años, en su libro Female Desire (1984), donde expresa que cocinar y presentar luego la comida de una forma bella implica una actitud de servilismo hacia el otro. Y esa aspiración a la perfección en la presentación de ese plato subsume el proceso de producción previo, tal como lo hacen esas fotos que suelen presentar los libros de cocina.
Torres, fotógrafo con 25 años de experiencia que dio sus primeros pasos en el rubro en la revista Cuisine & Vins, destaca ante todo que este concepto está exacerbado por la palabra "porno", porque no se habla de la relación del sexo y la comida, sino de la atracción visual que generan esas fotos. Esa misma atracción visual que puede generarle a alguien una película erótica. "Lo que se busca es generar que te den ganas de comer un plato sin argumentos, sin leer la receta. Que resulte atractivo y genere apetito. Porque si sólo interesa, pero no dan ganas de comerlo va a faltar algo", dice.
Hay, sin embargo, excepciones en cuanto a la interpretación del término, y uno de sus mayores exponentes en cuanto a la literalidad es otra británica: Nigella Lawson, la "reina del pornofood ". ¿Cómo logró ese apodo sin siquiera ser chef? Por su forma provocativa y con ciertas connotaciones sexuales a la hora de preparar sus comidas y de presentar sus platos durante su show televisivo de cocina. Aunque ella asegura no ser provocativa, sino, simplemente, "íntima".
Pero lejos de la literalidad de "la reina del pornofood , la popularidad del concepto se ve especialmente en distintas plataformas web como Pinterest, Tumblr, blogs o Flickr, donde distintas personas muestran con orgullo sus fotos de platos terminados.
Para llegar a ese resultado, Torres habla de un trabajo tripartito: el del chef, el del fotógrafo y el del food styler , esa persona que se ocupa de la presentación y que no libra detalle al azar. El color de la pared de atrás, la miga de pan desparramada sobre la mesa o cómo reventar un volcán de chocolate para que se luzca. Algo que si está bien logrado no deja de tener su propia sensualidad y hasta un sugestivo erotismo. Aunque Torres, entre risas, le saca un poco de mística y confiesa que a veces simplemente se trata de un mordiscón rápido, que suele pegarle él.ß
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