
Presente perfecto
De Italia a España y más allá, Sabrina Garciarena se bajó del avión para retomar su rutina en Buenos Aires; a los 30, la actriz enfoca su apuesta al cine y el teatro, cuenta cómo es analizarse por Skype y chequea su pasado; una vida marcada por las casualidades
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Las casualidades en la vida de Sabrina Garciarena se suceden una tras otra. Alguno hasta podría decir que en realidad se tratan de causalidades, esas que marcan el destino de una persona. "En el día a día me pasa mucho eso de tener a alguien en la cabeza y de ir por la calle y ver su nombre por todas partes –confiesa–. Mi primera película en España (Pagafantas, 2009) la hice en Bilbao, en el País Vasco. La familia de mi papá es vasca, o sea que tuve contacto con mis raíces. Después me tocó ir a Italia, tierra de la familia de mi mamá. Evidentemente hay algo –dice, da un sorbo al café y genera un halo de misterio–. Fue con los años que mi papá me contó que mi bisabuelo era escenógrafo del Colón y que mi abuela Luisa quería ser actriz. Pero mi bisabuelo no la dejó, no quería que se metiera en eso."
¿Entonces tu pasión viene por ahí?
Sí, soy la única en la familia que me dediqué a esto, y eso que somos un montón (cinco hermanos). Definitivamente había algo. Ah (irrumpe sin dar respiro), uno de los personajes que hice en Italia se llamaba Luisa (la malvada de Tierra rebelde). Qué sé yo, son todas casualidades divinas. Me encanta esto de conectar una cosa con otra. Hasta hice de Felicitas Guerrero (la película de María Teresa Costantini por la que ganó el Cóndor de Plata a la revelación femenina). Mi abuelo es fanático de esta historia, me la contó mil veces. De chiquita me llevaba a la casa de Felicitas y me narraba la historia como si fuera un cuentito (en su cuenta de Twitter, Sabrina se presenta con una foto junto a su abuelo y la frase Actriz / Live what you love / Abuelo Te Amo). Cuando leí el guión me dije ésta me la sé de memoria. Creo que esto me pasa porque tengo cierta sensibilidad. Me ayuda a ver las señales porque todo está conectado.
Y la astrología, ¿te interesa?
Sí, pero desde la curiosidad. Me gusta identificarme con lo que dicen, pero no soy de esas que no hacen cosas porque dicen que Venus en Acuario impide profundizar. Con mi psicóloga hablamos de todo, ella es una mujer muy abierta, hablamos de las energías, del aura.
¿Hace mucho qué haces terapia?
Siete años, pero con largos períodos de ausencia.
¿Y en las épocas de trabajo, el tiempo que estuviste en Europa, interrumpiste?
No, hacíamos terapia vía Skype, toda una experiencia. Ahora que volví intento ir una vez por semana.
¿Descubriste alguna otra casualidad haciendo terapia?
Sí, fue muy loco lo que pasó. Con el tiempo descubrí que fue psicóloga de un ex novio (prefiere no decir cuál). Todo, todo está conectado.
La rebelde hermana del medio
Ramos Mejía, la ciudad que se levanta en el oeste de la provincia de Buenos Aires, la vio crecer. "Mis papás siguen viviendo en la misma casa donde nací. Ahora que estoy acá (acá es Buenos Aires) voy para allá dos o tres veces por semana. Siempre vuelvo a la casa donde nací. Está buena la sensación."
Sos familiera, no hay duda de eso. ¿Costó mucho separarse de ellos para vivir en el exterior?

Somos una familia típica. Cuando era chica desayunábamos, almorzábamos y cenábamos todos juntos. Siempre fuimos muy unidos. Y ahora estoy más familiera que nunca con mis sobrinitos. Soy tía por dos. Mi hermana tuvo un varoncito y mi hermano, una nena. Los disfruto muchísimo. Al gordito lo llevo de un lado para el otro. La verdad que es una experiencia maravillosa. También visito a mi abuelo en el geriátrico. Intento verlo lo más seguido posible. Siempre extraño cuando estoy afuera, pero todo se fue dando con naturalidad. Sé que parece una frase hecha, pero viajar te enriquece en todo sentido y creo que a la distancia uno comienza a valorar más a su familia, a sus amigos, a su país. Correrte de tu círculo y verlo desde afuera ayuda. Cada vez que extrañaba me decía a mí misma agradecé lo que estás viviendo porque por algo te está pasando. Y ahora con el Skype zafás, porque podés estar en contacto todos los días. A mi primer viaje me fui sin computadora. Todos me miraban como si fuese rara, así que me compré una y empecé a conectarme. Igual creo que hay algo de desapego en mí, lo que me permitió ir a trabajar afuera, quizá porque sé que ellos están.
Sabrina tiene 30 años. De los cinco hermanos, ella es la del medio y la que rompió con la estructura de la casa. "Siempre hay una rebelde –dice entre risas–. Mamá, Susana, es odontóloga; papá, Osvaldo, bioquímico, y algunos de mis hermanos trabajan en el laboratorio con él. Desde muy chica, a los 15, empecé a trabajar (Verano del 98, la serie de Cris Morena); a los 20 me fui de casa (en la actualidad vive en un piso 38 de Puerto Madero, desde donde se puede ver la Reserva Ecológica y algo de la costa uruguaya). Mis hermanos recién se fueron de casa a eso de los 25, 26. Todos hicieron una carrera universitaria, en cambio yo estudié teatro, canto y baile.
¿Hubo un momento en el que te calzaste el guardapolvo blanco?
Me metí a estudiar Bioquímica, lo hice poco tiempo. Me pasaba de estar con el guardapolvo maquillándome en el baño porque me tenía que escapar a un casting. Hablé con mi papá y recién ahí tomé la decisión de dejar la facu. Siempre me quedó pendiente esto de tener una carrera universitaria. Lo veo como una necesidad. Ni siquiera pude meterme en la Escuela de Arte Dramático porque trabajaba y hacía jornadas de 13 a 14. Recuerdo que terminaba de grabar y de ahí me iba a tomar las clases con Raúl Serrano, que iban de 21 a 23. De ahí, a mi casa. Llegaba como a las 12 de la noche. Me ponía a leer el guión para el otro día y me acostaba como a las 2. A las 6 ya tenía que estar arriba.
¿Por qué es tan importante para vos una carrera universitaria?
Porque te abre un mundo, tenés acceso a mucha información. En un momento tuve que elegir entre mi trabajo y dedicarme a estudiar por cinco años, y me decidí por el trabajo. No estoy arrepentida, pero me gustaría en algún momento meterme en algo. Hace poco leí muy por encima la biografía de Steve Jobs (CEO y cofundador de Apple y Pixar), que accedió a las mejores universidades del mundo para acabar siendo un autodidacta. Iba a las clases que le interesaba y se nutría de todo lo que lo rodeaba.
¿Qué estudiarías?
Psicología, me gusta mucho. También me atrae la disciplina, la rutina de estudiar.
Una chica dispersa

Vivir el presente. Eso es lo que se propone Sabrina. No lo hace por una filosofía de vida, sino como una manera de hacer frente a su pasado y poder encarar sin temor el futuro. "No podés volver el tiempo atrás. El pasado ya es parte de tu historia, uno tiene que aprender a vivir con los errores y con los aciertos. Si te equivocaste, tenés la chance de cambiar, de probar y de hacerlo mejor, porque tu presente también es tu pasado. Y el futuro está ahí. Lo que busco es ser mejor persona cada día, es una evolución permanente. De eso se trata."
"Cayó un novio mío", dice de repente, y con cierta sorpresa. En escena aparece el periodista y conductor Germán Paoloski (38), el novio en cuestión. Primero fueron amigos, se enamoraron, y en casi cuatro años de romance hubo idas y venidas y largas separaciones –cuando ella se fue a trabajar a España e Italia–. Ahora parece que todo va bien. "Estoy haciendo una nota, mi amor", aclara ante la sonrisa pícara de Germán, que con gorrita en la cabeza asiente con un "te espero". Beso de por medio, un piquito y Sabrina toda desorientada pregunta: "¿Por dónde íbamos? Tengo una mente muy dispersa".
¿Sos olvidadiza?
Dispersa, soy muy dispersa y me olvido de muchas cosas. Escribir me ayuda.
¿Qué escribís?

Hace seis, siete años me regalaron el libro El camino del artista, de Julia Cameron, y una de las cosas que recomiendan es escribir sin pensar seis carillas diarias, bajar la información que tenés. Así empecé a llenar muchos cuadernos. Lo más curioso es que cuando los releía recordaba cada detalle, como el olor al café con leche. Está bueno eso de releer, me sorprende mucho. Es muy sensorial. Dejé un tiempo de escribir, ahora volví. Quizá en algún momento me anime a hacer algo con eso.
Asegura tener una personalidad muy tranquila y se nota, a pesar de su acelerada forma de hablar. "Quizá sea porque tengo claro lo que quiero y lo que no –reflexiona–. Si bien soy una persona muy tranquila, los últimos años fueron muy raros. Me la pasé arriba de un avión. Obviamente es la versión moderna del artista nómada. Un día me levantaba en Madrid, otro en Italia, otro en Túnez y tal vez en Miami porque tenía una reunión. La verdad es que paso poco tiempo en mi casa."
¿Por eso la necesidad de parar un poco?
Quiero disfrutar de estar acá en Buenos Aires, de recuperar mi rutina, de ir a terapia, de tomar clases de canto. No me quejo, intento llevar mi vida con tranquilidad, pero con esta energía tengo como cinco libros abiertos. Algunos están por la mitad. Cuando termino uno aplaudo (hace la mímica y se echa a reír), en el medio leo los guiones que me llegan, los que tengo que preparar. Es mi vida en pleno movimiento y está bien. Es mi presente.
Una carrera en siete pasos
- Su llegadaa la actuación fue de la mano de Cris Morena en Verano del 98 y Rebelde Way, y en la publicidad de una cerveza, donde la chica que creció en Ramos Mejía era la protagonista de un multitudinario casamiento entre García y González, que incluían a Charly y a Araceli.
- Con el tiempo se convirtió en una chica Suar con Una familia especial, al lado de Mariano Martínez.
- Conquistó España a través de la TV con las series Física o química y Cuestión de sexo, y también en el cine, por su papel en Pagafantas, de Borja Cobeaga, y Condon Express, de Luis Pietro.
- Luego, en Italia impactó con su papel en el film Felicitas. La RAI la eligió para protagonizar la miniserie Tierra rebelde, ambientada en el siglo XIX (recientemente rodó en Montevideo la segunda parte de este éxito). También hizo La sombra del destino, que grabó en el desierto de Túnez.
- Con Alberto Lecchi realizó, en su regreso a la Argentina, un capítulo del ciclo Maltratadas, junto a Rafael Ferro. También filmó Sola contigo, película que se estrenará en abril y en la que comparte elenco con Ariadna Gil y Leonardo Sbaraglia.
- Para la televisión pública rodó en Misiones Siete vuelos, junto a Lito Cruz, Andrea Pietra, Víctor Laplace y el español Carlos Álvarez Novoa. También participó de los unitarios que Virginia Lago presenta en Historias de corazón por Telefe. Grabó un capítulo con Manuela Pal y Federico Amador.
- Con varias propuestas en carpeta, tal vez se anime a una que la llevaría al teatro, un espacio que considera de "verdadero aprendizaje para un actor".
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