
Una centro de 20 locales donde podés encontrar antigüedades, objetos curiosos, discos, muebles, vajilla y adornos para la casa
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Por Verónica Mariani.
El ya emblemático puente del Tren de la Costa que, con su aire industrial cruza la avenida Maipú y se levanta a una cuadra de la Quinta de Olivos, es un verdadero baúl de los recuerdos. Hace dos años fue rebautizado como Puente Maipú, y desde entonces nuclea 20 locales de antigüedades, muebles, decoración y objetos curiosos.
Este polo del pasado (y del compra-venta) se encuentra a la altura 2305 de la avenida, entre las estaciones de tren Mitre (Línea Mitre, que viene de Retiro) y la Estación Maipú del Tren de la Costa. Abre a diario de 10 a 21hs, aunque algunos negocios cierran determinados días de descanso, por eso conviene planear la visita de viernes a domingos, cuando la concurrencia es mayor.
Si bien todas los puestos tienen un poco de todo (muebles, vajilla, carteles, iluminación, curiosidades y cualquier otra cosa provista por sus viejos dueños o conseguida en remates), cada una se especializa en algo. Hay quienes tienen su fuerte en cuchillería criolla, en decoración y objetos tribales de oriente, en porcelana europea, juguetes o muebles de campo. En este mercado de pulgas también hay fabricantes de muebles y artesanos que recuperan a pedido las piezas más viejas, con pátinas o pintura. Lo interesante es que todos aceptan tarjetas de crédito y brindan hasta tres cuotas sin interés.
Recorrimos el Puente de punta a punta y destacamos estas joyitas de la abuela:
Victoria Té y Arte nos da la bienvenida en el local 19, no sólo con una gran cantidad de cristalería, latas, sifones, arañas, muebles, artefactos de iluminación y una sustancial variedad de porcelana europea y loza (su especialización); acá también se puede tomar el té con una porción de torta y comprar la taza o el plato en la que ha sido servida. Todo está a la venta. A modo de referencia, un juego completo de porcelana ronda los $2.500, un trío de taza, platito y plato cuesta $120, y la taza con su plato, $60. Más información: vgdepietri@yahoo.com.ar
El Viejo Box (locales 11, 14 y 15) es, principalmente, un museo dedicado al juguete y a la infancia. Hay autitos de todo tipo, color y tamaño; camiones, micros, fichines y la gran vedette: una moto Harley Davidson de 1929. Pero además tiene surtidores de nafta de varias épocas, carteles publicitarios de chapa (desde $250), cajones de madera (hay de $450), y una caja registradora de la primera mitad del siglo pasado ($4.000).
El Ático (local 9) ya anticipa su tinte exótico con tigres tallados en un gran árbol frente a su puerta. Entrar acá es como sumergirse en una sucursal oriental, habitada por pinceles que se usan para caligrafía china, collares para mujeres solteras o casadas de culturas tribales, muchas teteras para celebrar la ceremonia del té, budas de varios materiales, y adornos de lo más peculiares, entre otras cosas.
El Almacén de Sueños Generales (local 8) es un sueño para todo melómano que considere al MP3 el anticristo. Acá se encuentran discos de pasta y vinilo, radios viejas y tocadiscos, como el gran fuerte de este local. Pero también hay cosas de campo, latas de té y galletitas, muñequitos, carameleras, y la posibilidad de reparar los viejos equipos de audio que se llenan de polvo en casa. Más información: almacendesue@hotmail.com
El Mascarón de Proa (local 4) es una de las "carpas" que van cerrando el paseo. Acá encontramos una restaurada bicicleta inglesa de colección, máscaras venecianas originales, vestidos hechos a mano, platos de pared y hasta una salamandra, entre otras cosas. Más información: mascarondeproa@puentemaipu.com.ar
Al final del Puente Maipú llegamos al Tren de la Costa. Si están con ganas de prolongar el viaje al pasado, pueden trasladarse hasta la Estación Barrancas ($10, pasaje ida) y llegar a la Feria Del Anticuario, que se explaya sobre ambos andenes. Abre sólo sábados, domingos y feriados de 10 a 19hs.






