
En esta nota te contamos cómo funciona y qué características tiene el arte de desaparecer después de amar en la era de la conexión y la desconexión.
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Por Mariano Casas Di Nardo / @MCasasDiNardo
Cansada de estar sola (e inquieta por los consejos de sus amigas), Natalia decidió unirse a la red social Happn, que muestra en un determinado radio de distancia, qué Romeos hay a disposición. Luego con su flamante auto estacionó en Puerto Madero y sedujo a un joven que al instante la contactó. Para suerte de él, ella que estaba en su órbita aceptó el pedido de "contacto" y comenzaron una charla entretenida que, al cabo de dos días, los llevó a encontrarse en un bar de Belgrano. Se conocieron, se interesaron físicamente y así surgieron los primeros besos. Hasta ahí, el típico inicio de las relaciones amorosas de esta era. A Javier, Natalia le encantó, entonces no dudó en invitarla a su casa la primera noche. Ella no aceptó, diciéndole que le parecía muy rápido. Sin embargo siguieron hablando, hasta que se volvieron a ver, esta vez en un restaurante exclusivo de Cañitas. Él subía la apuesta, ella iba cediendo en sus límites. Terminaron de cenar y todo era seducción, caricias y besos, pero ella volvió a negarse, aunque ya con muchas dudas. Se despidieron con promesas de amor, y mientras Natalia se volvía un poco enamorada a su casa, recibió un mensaje desde el WhatsApp de Javier que rezaba: "No estoy para perder el tiempo, la emoción a mí se me pasa rápido. Que tengas una buena vida". Y ya no pudo contestarle porque la había bloqueado. Ya no eran "amigos" en Facebook, y no le contestaba desde Twitter ni le atendía el teléfono. Gosthing en su más pura expresión.
Hasta que nuestro irreverente Javier lo institucionalizara, con la verídica y triste historia que acabamos de contar, al desaparecer de la existencia cotidiana; el mundo de las parejas lo consideraba como "borrarse". El viejo dicho "fue a comprar cigarrillos y nunca más volvió" era el ejemplo de tal acto de desidia. Pero ahora se conceptualizó en la palabra "Ghosting", y no solo se refiere a cortar todo vínculo con la pareja, sino también con un amigo, la familia o el trabajo.Ghosting no es más que cortar las vías de comunicación entre dos personas que hasta ese momento se querían y necesitaban. Bloquear el WhastApp, Facebook, Twitter, Instagram y no atender los teléfonos, son sus pilares, entre otras instancias.
Las redes sociales y la híper comunicación lo hacen posible. Por eso acudimos a la psicóloga Melissa Mazza (UBA - MN 34014), experta en relaciones, para que explique este método tan recurrente en la gente actual. "La Psicología se ha ampliado enormemente, sobre todo ha avanzado y se complejiza a medida que las personas cambian de conducta. Justamente del comportamiento de las personas se ocupa la Psicología Cognitiva Conductual, y en los últimos años se ha teorizado respecto a una política que se ha dado en llamar "Ghosting". Que para definirlo en términos coloquiales, sería el abandono sin previo aviso. Claro, que nada tiene que ver con aquella famosa película "Ghost", sino todo lo contrario. En ella, el ser amado volvía de la muerte porque le era imposible dejarla ir; mientras aquí, el padecimiento es claro y concreto, y tiene que ver con la imposibilidad de poner en palabras lo que generó el conflicto, por eso se tiende a desaparecer y que la ausencia explique todo".
<b>Causa y efecto</b>
En cuanto a las vicisitudes que se van tejiendo en una pareja desde que hacen el primer contacto al último, Melissa Mazza es contundente con su apreciación: "Miles pueden ser los motivos que hacen a una persona desaparecer. Lo seguro es que actúo por un patrón, que es el desinterés". Y agrega: "Quien además se conduce de un modo intransigente, ya que no da lugar a cuestionamientos. Lo difícil de esta conducta, que se acerca a una fobia cuando se reproduce frente a los conflictos, es que es muy difícil hacer "razonar" a la persona, ya que en líneas generales justifican su accionar. Y de un modo u otro, encuentran la forma de manipular a su entorno para dejar ver que "tienen motivos suficientes para no hacerse cargo". Por el otro rincón, quien ha sido abandonado sin previo aviso, se ve envuelto de un momento al otro, en una telaraña de incertidumbre; dolor que se va transformando en enojo hasta tomar la intensidad de la ira. Puede ser que exija una o varias explicaciones, puede ser que llame por teléfono incansablemente sin lograr que le respondan del otro lado, o en algunos casos, recurren a la vía judicial. En cualquier caso, el Ghosting es la peor forma de terminar una relación.

<b>Ejemplo autóctono</b>
Tras un acérrimo hermetismo de semanas, la joven Jimena Barón se sentó en los programas de chimentos a contar su versión sobre su separación con el actual futbolista de Boca. Según la actriz de "Esperanza mía", Daniel Osvaldo se fue del hogar que compartía junto a su hijo, con el dinero y no dio señales de nada, más que lo que se veía en los medios y en los noticieros deportivos. Ella, afligida reflexionó: "Se habrá cansado de la vida familiar". Ghosting, la suposición de una parte y el agotamiento de la otra.
<b>Estadísticas blandas</b>
Al ser una metodología que surge de una nueva coyuntura, poco es lo que se sabe y mucha es la confusión. Sin embargo, la empresa inglesa YouGov hizo una encuesta donde destaca que más del diez por ciento de las parejas que se terminaron en los últimos meses, fue bajo la conducta del Ghosting.
<b>Causas y consecuencias</b>
"La desaparición de una persona con quien se compartió afecto, en un vínculo de diversa índole, siempre es dolorosa para quien quedó sin respuestas a las preguntas sobre qué fue lo que motivó la desaparición", afirma la psicóloga Mazza, quien no subestima el tema, sino que lo incorpora como un mal común de la época, que genera dolor en las personas. Y concluye: "Como seres sociales que somos necesitamos permanentemente estar rodeados de afecto, y la falta del "amor" nos genera dolor emocional. La desaparición de una persona amada nos acerca al concepto de la muerte, a la que nuestra cultura occidental le teme tanto. Por eso cuando las personas emulan esa situación, se les sugiere terapia, para que puedan dejar de "huir" y empezar a hacerse cargo de las circunstancias. Para que puedan enfrentar el temor al conflicto y expresarse mediante el lenguaje y la conducta de un modo distinto. Tratar de no huir de las situaciones desafiantes, a veces difíciles, que la vida presenta, sino de hacerse cargo, de estar y reconocer errores para poder aprender y así crecer".






