
¿Quién dijo que ir a la escuela es aburrido?
En los últimos años las escuelas sin pupitres ni pizarrones crecen en cantidad y calidad. En busca de la vocación perdida, cada vez son más los jóvenes que encuentran en las escuelas alternativas un lugar divertido para estudiar e incluso con salida laboral: cómo ser DJ, actuar y bailar en las alturas, desarrollo de efectos especiales, animación y diseño de videojuegos
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"El aire te mantiene" dice risueña desde la pared Celeste Egea. "A los dos meses de colgarte tenés la panza como una tablita de lavar", agrega desde otro arnés Violeta Zuvialde. Lo concreto es que estas dos alumnas del taller de teatro de altura que dicta Sebastián Pirato hablan a cuatro metros del piso sin un atisbo de cansancio o agitación. Es cierto que para subir en condiciones estuvieron media hora precalentando, pero también lo es, que la técnica ya aprendida -Celeste estudia desde agosto pasado y Violeta hace un año- les permite modificar la respiración y poder aprovecharla hasta límites impensados.
"Lo que te pone bien es hacer lo que te gusta", dice desde otra soga Sebastián, el profesor, que lleva más de ocho años perfeccionándose en el arte de despegarse del suelo y cinco ayudando a otros a hacerlo. "Por supuesto que colgado cambia toda la estructura corporal, la manera de respirar. No es lo mismo decir un texto en el piso, que decirlo en la pared: cambia hasta su significado", se esfuerza en explicar Pirato que se acercó al mundo del teatro hace doce años cuando pasó por los talleres de Daniel Casablanca, Mosquito Sancinetto y por el mismísimo Conservatorio Nacional de Arte Dramático.
"Nobleza obliga. Debo decir que mi paso por De La Guarda (Sebastián integró el elenco del último Villa Villa argentino y también del que partió rumbo a Seúl) me terminó de formar. Si bien ya venía haciendo altura con el Teatro Sanitario de Operaciones, la experiencia DLG me ayudó a tener una comprensión más acabada del armado y la dirección de un espectáculo".
Sebastián no sólo enseña, también entrena a actores y bailarines para estar "a punto" al momento que una producción especial lo necesite. Por estos días, tanto en cine como en televisión, se pueden ver publicidades de teléfonos celulares y cigarrillos con la estética y la técnica DLG, aunque no toda la gente haya salido del staff del grupo que lidera Pichón Baldinú y Dicky James. "Está bueno esto de ser también un semillero. Cuando la gente del grupo necesita actores se acerca a las clases y simplemente elige", sigue Sebastián. Este particularísimo profesor de 33 años no para un segundo de hablar, de colgarse y descolgarse, de posar para las fotos. Entonces no es casual que mientras prepara los cuatro cursos que comienza a dictar, está a pleno con los ensayos de lo que considera la primera comedia del arte aérea. Pirato piensa estrenar en julio, Agora, otro mundo ideal , que fue escrita a cuatro manos con María Arosamena: "Es un cuentito de hadas".
Bailar en el aire
Brenda Angiel no reconoce influencia en la manera que empezó a ver la danza contemporánea hace algo más de diez años. "Simplemente me puse a investigar, tenía en la cabeza un espectáculo, que se diría convencional, y lo empecé a pensar desde otro lado. Tan nuevo era que tuve que inventarle un nombre", explica. Es cierto, eso de danza aérea es de ella. Cuando estrenó en 1995, en el Rojas, Tres partes y una pared , tenía que definir lo que hacía de alguna manera. Y lo que hacía terminó por definir su perfil de bailarina, el de su compañía y también el de ella como maestra.
"La gente que se acerca a mis clases no son necesariamente bailarines. Es cierto que muchos tienen buen estado físico, pero si no lo tienen se preparan para conseguirlo", dice Brenda sobre sus alumnos que llegan desde territorios como el circo, la acrobacia, el teatro. En las clases que ella dicta en el Rojas y en El Galpón del Sol se sigue una metodología de danza contemporánea. De hecho ella utiliza las secuencias de varios de sus espectáculos para entrenar a los alumnos. "Aunque seas bailarín te lleva un tiempo adquirir la técnica. Es un entrenamiento muy fuerte, por lo que avanzamos paulatinamente. A lo mejor el primer día te colgás, pero no más de cinco minutos".
Para bailar, saltar, correr, actuar a varios metros del suelo se necesita sentirse seguro, por lo que el chequeo físico y el de cuerdas y arneses es permanente, casi hasta la obsesión. "Esa seguridad te da la libertad para para explorar otro espacio, otras energías, otra relación entre los bailarines. Es otro lenguaje, la relación espacial está invertida y tu partenaire inseparable es la soga y hay que aprender a dejarse llevar por ella", termina Brenda antes de irse a ensayar su nuevo espectáculo, Buenos Aires, trilogía aérea .
La nueva guía del estudiante modelo 00
Primera Escuela de Efectos Especiales. Estado de Israel 4126. Título oficial. Duración: 3 años. www.fx.com.ar .
Escuela Municipal de Cine de Avellaneda, carrera de Realización de Cine animado. Casa de la Cultura de Avellaneda, San Martín 797.Título oficial. Duración: 3 años.
Cine de Animación y Multimedia de la FUC. Pje. Giuffra 330. Título oficial. Duración: 5 años. www.ucine.edu.ar .
Silicon Media Center. 3 de Febrero 3011 loft 4. Títulos no oficiales. www.silicon-mc.com .
Curso de Diseño y Programación de VideoJuegos. UTN: Medrano 951, 4867-7545. Cuatrimestral. www.sceu.frba.utn.edu.ar/videojuegos
Programador Profesional de Juegos. Image Campus: Salta 239, 4383-2244. Duración: dos años. www.imagecampus.com.ar .
Teatro de altura. Prof. Sebastián Pirato. Informes: 4777-9584 / eidos71@hotmail.com.
Danza aérea. Prof. Brenda Angiel, en el Centro Cultural Rojas. Informes: 4954-8352.
Danza aérea. Prof. Paula Bandini y Santiago Castello. Antesala, Costa Rica 4968. Informes: 4833-4200.
Escuela de Música Electrónica Sónica. Elcano 3835; 4553-8646. www.escuelasonica.com.ar .
DJ Space C. de la Paz 876; 4784-3141. Cursos integrados en el programa del C.C.R.Rojas.
Composición, tema: enganchar y remezclar con naturalidad
- Si a simple vista calzan como en su matriz con el prototipo clubber , cuando se los escucha hablar se diluye cualquier tipo de duda al respecto. "¡Pachá no es lo de antes; ahora no explota nunca!", se queja el primero de la decena de veinteañeros que, en la noche de un lunes caluroso, hace su review del fin de semana para el resto de la clase. ¿Clase? Sí, porque cada uno de los diez protagonistas de esta charla sobre pistas y cabinas (entre ellos, sólo dos damas) es aspirante a DJ.
Así, con la curiosidad de descubrir "algo nuevo" o con una profunda devoción musical a cuestas, los nuevos estudiantes se encierran por tres horas en un aula poco convencional. Entre las cuatro paredes de este salón de la escuela de música electrónica Sónica, no hay pupitres ni pizarrones: tirados en sillones o directamente en cuclillas al ras del suelo, los chicos escuchan al profesor matriculado -Romayn integra la escudería DJ de Red Bull- sin quitarle la mirada de encima al par de Technics que los espera en el frente.
A priori, imaginar la metodología de aprendizaje del pinchadiscos parece más gracioso e insólito que serio e interesante. Sin embargo, sólo ellos, sumergidos en un grado de concentración extraordinario, pueden explicar la complejidad del caso. "El otro día vine a practicar fuera de horario, pero si trabajás no podés dedicarte a esto porque es pura práctica -dice Horacio, cadete de un diario, después de intentar a fuerza de pitch mezclar dos temas house que se le rebelaban-. Hace como tres años que voy a bailar esta música. Primero me compré una mezcladora de CD, pero en algún momento tenía que empezar con las bandejas."
Para la mayoría de los alumnos, "bandeja" no es sólo la palabra clave del asunto, sino el gran sueño. Nada mejor para comprobarlo que espiarlos en la esperada clase en la que el profe saca a relucir el primer vinilo y los introduce a su debut de turntables. Confiando en que cada cual haga bien sus deberes, el curso inicial (primero, de mezcla con CD; luego, con vinilos) dejaría al potencial DJ listo para enfrentar su primera pista oficial. Obvio que sin hacer alarde de efectos, scratches o performances a tres bandejas. Para eso, deberían seguir los estudios cuatro meses más porque, en ese lapso, se obtiene el carnet de "avanzado" y hasta se puede continuar con la "especialización en remixado". Eso sí, lo que natura no da... la escuela no presta .
No seas careta, estudiá efectos especiales
- En la Primera Escuela Argentina de Efectos Especiales no se ven alumnos practicando explosiones ni trabajando con armas de fogueo. "Es muy complicado almacenar explosivos en una escuela y tener alumnos que quieran aprender a hacer bombas", comenta el director, Diego Licenblat, que estudió en los Estados Unidos con Tom Mc Laughlin (Star Wars) y Stan Winston (Jurassic Park). No hay carrera en la Argentina todavía para llevar a cabo la fantasía apocalíptica de Armaggedon o la violencia de Duro de Matar , a menos que se traten de efectos especiales de posproducción.
Digamos que salvo en Fabricaciones Militares no hay curso oficial para hacer explosivos y menos que detonen para el espectáculo. Y cuando hay que hacerlo aquí, las productoras siguen recurriendo al mítico Trentuno o al controvertido Tom Cundom. Pero sí es posible concretar (con menor presupuesto) la fantasía de los animatronics de Jurassic Park . Porque los llamados FX van más allá de los tiros y la sangre derramada. Se trabaja con látex, poliuretanos, adhesivos, arcillas, prótesis, en fin... una serie infinita de elementos plásticos y recursos mecánicos para el ilusionismo más físico.
De la Primera Escuela de FX se sale con un título oficial. Y prometen salida laboral, en especial si se piensa en cualquier mercado que no sea el norteamericano, porque la enseñanza da para saber fabricar desde un dinosaurio, cabezas mecánicas y prótesis hasta fideos publicitarios de caucho de silicona que no se pegan ni se pasan.
Mientras en la carrera de Diseño de Imagen y Sonido de la UBA existen materias de animación 3D o Top motion (con plastilina) y diseño multimedia, en la Escuela de Cine de Avellaneda hace 22 años que funciona la carrera de Realización de Cine Animado, también con título oficial.
No la impulsa el espíritu de la animación tradicional sino que toma el modelo canadiense que nace antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando Norman Mc Laren se decidió formar animadores que trabajaran con nuevos elementos, que no fueran acetatos (como recortes, muñecos, arena, pintura) y así poder hacer frente al poderío de Disney. En la escuela también se enseña animación clásica con acetato, pero no como eje. De ahí surgieron ejemplos tan disímiles como SOS Gulubú , de la ex directora Susana Tosi, y el largo Mercano el marciano , de su egresado más famoso, Juan Antín.
Justamente, el hijo de Manuel Antín se probará desde el lunes como director de la carrera de Cine de Animación y Multimedia en la Universidad del Cine. Son cinco años de estudio que comparten materias con la carrera integral de cine de la FUC. "Enseñaremos un cine de animación con una fuerte apoyatura en artes plásticas. Si bien se verán todas las técnicas desde la animación tradicional hasta la 3D, la carrera tendrá una orientación más experimental. Hasta enseñaremos actuación", dice.
En Silicon Media Center, en el barrio de Belgrano, se dictan cursos anuales de Animación 3D y Post-Producción Digital, Diseño y Producción de Dibujos Animados y Diseño Gráfico Digital. No hay títulos oficiales. Pero están dictados por docentes en actividad, como el productor Juan Pablo Buscarini, de Patagonik Film Group, que actualmente está a cargo de la posproducción de Patoruzito.
Lo que es no convencional hoy, seguramente no lo será mañana. Y, lo más probable, es que en el campo de la animación, la posproducción digital y los efectos especiales se multipliquen las escuelas, con las más variadas orientaciones y aplicaciones. ¿Qué tiemblen los actores? ¿La animación y los efectos de posproducción al poder? Afortunadamente, S1m0ne , protagonizada por Al Pacino y una actriz computarizada, es todavía sólo una película de ficción.
Los artistas del videojuego
- Qué los videojuegos formen parte de exposiciones y muestras de arte ya no sorprende a nadie. El mundillo gamer se ha expandido: desde que este tipo de software comenzó a incorporar música de grandes grupos a sus bandas sonoras, gráficos espectaculares en 3D y, sobre todo, variantes que generan diversión para todas las edades, está claro que su creación se aleja cada vez más del universo nerd. "Para desarrollar un videojuego se necesitan programadores, pero también artistas 2D, 3D, diseñadores, especialistas en sonido y demás. Se trabaja en equipo, y la idea es preparar a cualquier persona con inquietudes en el tema para poder sumarse", explica Guillermo Winnicki, coordinador de la flamante Curso de Diseño y Programación de Videojuegos, de la UTN.
En Image Campus, el año pasado se animaron a una carrera específica "que apunta a cualquier interesado en este universo. En general, los alumnos son fanáticos que quieren aprender a producir y desarrollar los juegos que tanto les gustan, pero también hay programadores que buscan técnicas avanzadas y algunos provenientes de sectores más artísticos, que están interesados en los videojuegos como nueva expresión cultural", explican. Este año, la carrera cambió su programa para poder otorgar título oficial, y se crearon dos orientaciones: una en programación y otra en diseño conceptual, "que se ocupa de formar gente para desempeñar los otros roles que componen un equipo de desarrollo, como animador, game designer (el que define las reglas, la historia, los personajes) y dibujante".
El desarrollo de juegos para computadoras y consolas es una fuente de trabajo resplandeciente: en el mundo, esta industria mueve más de siete millones de dólares por año (¡más que el cine!). "Ahora hay empresas argentinas que ya viven de esto. Nuestra idea central es sumar gente a la industria, que todavía es bastante pequeña", agregan en Image Campus.
En el espacio de la UTN, se estudian aspectos conceptuales y otros de programación. "Se muestra, por ejemplo, qué tipos de motores existen para mover a los personajes, cómo funcionan, dónde comprarlos o conseguirlos en versión gratuita. La idea no es programar un motor durante el curso, ni aprender el lenguaje C++. Los juegos se han convertido en una forma de expresión cultural muy fuerte, con personajes mundialmente reconocidos y estilos definibles de acuerdo al origen y la idiosincrasia de sus diseñadores."





