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La psicóloga Ramani Durvasula, especialista en narcisismo, describió las pautas fundamentales para interactuar con individuos con conductas destructivas. La experta expuso que la mejor alternativa de supervivencia psicológica frente a estos perfiles consiste en aplicar una estrategia de distanciamiento emocional basada en evitar la confrontación directa y la justificación personal.
Durvasula señaló durante una entrevista en el podcast I Weigh with Jameela Jamil, producido por la plataforma Earwolf, que este comportamiento constituye “un patrón de personalidad rígido y desadaptativo”.

Según indicó, se caracteriza principalmente por una carencia de empatía, sentimientos de grandiosidad y la búsqueda constante de validación externa. Explicó además que las personas que presentan esta estructura psicológica perciben los vínculos humanos únicamente para su “beneficio personal” y no para enriquecer al otro.
La profesional aclaró que, aunque estos individuos suelen proyectar una imagen de superioridad, en el centro de su estructura existe una “profunda sensación de inseguridad”. De esta forma, el comportamiento altivo funciona como “una armadura” para resguardar un interior frágil, un proceso que ocurre a nivel inconsciente.
La especialista explicó que el fenómeno se despliega a lo largo de un continuo. En el extremo más leve se ubican los sujetos con inmadurez emocional y conductas egocéntricas, mientras que en el sector más agudo se manifiesta una variante “maligna, explotadora” y potencialmente peligrosa.
Durvasula identificó tres categorías principales de conductas.
Durvasula advirtió que estos comportamientos suelen derivar en “control coercitivo” dentro de las relaciones íntimas, con un impacto directo en las finanzas y la autonomía del otro.
Para detectar estas conductas, Durvasula aconsejó prestar atención a las reacciones físicas inmediatas de incomodidad, bajo la premisa de que “el cuerpo siente” y es más honesto que los procesos racionales.
Así, explicó que los sujetos con este tipo de personalidad suelen actuar como “corredores de velocidad” durante las primeras cuatro o cinco semanas del vínculo, etapa en la que fingen un gran interés que luego emplean para manipular.
Existen señales de alerta observables en la vida cotidiana. La psicóloga recomendó evaluar cómo manejan la frustración ante pequeños contratiempos y observar la forma en que conducen vehículos, dado que la velocidad excesiva y la agresividad al volante se asocian a este patrón.
Asimismo, destacó que estos perfiles reaccionan de manera hostil ante críticas mínimas y suelen descalificar de forma sistemática a sus exparejas.
Ante la dificultad de modificar estos patrones de personalidad, la experta formuló una regla compuesta por cuatro directrices de acción directa. Esta estrategia se sintetiza en la consigna de “no te defiendas, no te expliques, no te involucres, no lo personalices”.

Durvasula afirmó que cualquier intento de defensa desencadena una respuesta confusa conocida como “ensalada de palabras”, destinada a desorientar a la víctima. Detalló que dar explicaciones resulta inútil debido a que el interlocutor no escucha y tiende a tergiversar los argumentos.
Respecto al último punto, la especialista precisó que el maltrato es independiente de quién sea la pareja, ya que estos individuos consideran que los demás son “intercambiables” y repetirán el mismo comportamiento con cualquier otra persona.
En la actualidad, Durvasula recomienda recurrir a la “aceptación radical” y desarrollar expectativas realistas para reducir el desgaste que generan estas relaciones sin desgastar la salud mental.
Así, señaló que el entorno afectivo debe complementarse mediante la construcción de redes de apoyo externas y actividades significativas independientes, dado que el vínculo con una personalidad de este tipo nunca proveerá bienestar.



