Remate
Cinco últimas ideas antes del final
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1. Operación sencilla: convierto en texto un comiquísimo video paraguayo de YouTube. "Estábamos tomando tranquilamente en la jurisdicción de Surtidor y yo le dije vamo a irno a casa a descansar, mañana es día laboral, y este personaje me dijo vamo a irno, pero como yo quiero. Comenzó a acelerar y esa pendiente es un poco… trambólico. Hay que saber subí y bajá y quiso pasá entre un 60 y un 80 kilómetros por hora y voló y me hizo volar. Y yo volé de él por acá, por la arbolada, y él voló y se estrelló por la paré."
2. La escena tuvo lugar un sábado a la tarde en un punto incierto de la avenida Callao. Un trapito corre, franela en mano, hacia un hombre grande y le dice: "Señor, dejó las balizas puestas". El conductor vuelve sobre sus pasos y avisa: "Es que dejé a mi mujer adentro". Ni lerdo ni perezoso, el trapito arremete: "Se la cuido también". Afortunadamente, la cosa se torna literal y el hombre intenta averiguar qué precio le cobrarán por la doble vigilancia. "Le hago un 2x1, no se preocupe", escucho, casi yéndome.
3. Iba a contarles de los jardines psamófilos –sí, esos que crecen en la arena–, pero me quedé con ganas de hablar de Jørgen Leth, el cineasta, guionista y actor danés que mencioné la vez pasada. En 1967, el abuelo del Dogma filmó El humano perfecto, un cortometraje antropológico muy vinculado con su otro hito, la excepcional película Las cinco obstrucciones, que dirigió junto a Lars von Trier y que, si no vieron, ¡deberían ver ya! Además, Leth trabaja como comentarista deportivo y su gran pasión es el ciclismo.
4. Como cada fin de año, mi amigo Marcin y su familia aterrizaron desde Polonia. Él, un eximio pianista, me contó que, con el mote de DJ Chopin, pasó música en un boliche varsoviano durante algunos fines de semana. En vez de hacer sonar temas electrónicos, sorprendió a propios y extraños con sinfonías de Wagner y sonatas de Beethoven a toda castaña. Hubo quienes se limitaron a escuchar, absortos, y hubo otros, más audaces, que se entregaron a bailes poco ortodoxos, animados por movimientos vagos, pero firmes.
5. Fui a un casamiento en Punta Ballena, en el hotel La Solana, construido por el arquitecto catalán Antoni Bonet, el primero de los tres apellidos del sillón BKF (los otros: Kurchan y Ferrari). Formado con Le Corbusier, el hombre amaneció en estas costas luego de que estalló la Guerra Civil Española. Respetuoso tanto de un mueble como del planeamiento urbano de una ciudad, hizo del balneario de Portezuelo, en 1945, una joya de la arquitectura moderna. Prueba de eso es la Casa Berlingieri, aún de pie y visitable.






