
Restaurantes/ Parrilla
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Brasas argentinas
Generalmente, los artículos sobre La Brigada incluyen la prosapia asadora de su responsable Hugo Chavarrieta, formado al lado del mítico Vinagre de la Raya. A esta altura de las cosas, luego de que La Brigada de Estados Unidos al 400 se impusiera y sostuviera su nombre en el tiempo, y el algo más de un año de existencia de la de Entre Ríos que hoy comentamos, ya es hora de que el mismo Hugo se convierta en referencia de los parrilleros por él formados, e inicie así una nueva dinastía.
La parrilla es el altar pagano en el que cada argentino, aunque sea en algún módico fin de semana, oficia, presumiendo de secretos que aseguran la excelencia. Esto hace que cada parrilla tenga sus fans y sus seguidores, y exista el castigo más contundente: las mesas vacías. El secreto de La Brigada es simple: excelentes carnes y achuras, que Hugo selecciona entre las ofrecidas por distintos proveedores, la ausencia total de marcado (siempre hay que desconfiar de lo que llega de inmediato) y el respeto a rajatabla de los puntos de cocción.
Entreténgase con unos bocadillos de verduras ($ 3), bien fritos o unas berenjenas en escabeche o pimientos asados (5), no hay marcado, es indispensable esperar, pero la espera tiene su recompensa. Las achuras y carnes llegarán una a una de la parrilla, con cambio de plato caliente. Insuperables, los chinchulines trenzados de chivito, una delicadeza (12), también asan de cordero, a igual precio. Bien desgrasadas, las mollejas de corazón (12); de gran calidad, morcillas y chorizos (ambos, 2). Los argentinos prefieren el asado de tira (11), el vacío (9), la entraña (15) o la muy difícil de asar colita de cuadril (9). Los turistas deliran (y tal vez sueñan luego) con el baby beef de (850 g, 28), tiernísimo, que se ofrece en una versión más moderada de 450 g a 18. Personalmente, me encanta el pechito de cerdo, crocante y bien cocido, un manjar con algunas gotas de limón.
El acompañamiento obligado son las buenas ensaladas y aunque hay platos de cocina (milanesas, tortillas, fideos y ravioles) nadie, sospechamos, los pide. Los postres van del flan casero (4) al tiramisú (6) y del zapallo en almíbar (6) a los helados, persistiendo la ausencia de los postres criollos, aun los más simples como el arroz con leche o la mazamorra.
La Brigada tiene un salón espacioso, con un techo a dos aguas con estructura de madera, muchas botellas y plantas, más la parrilla bien a la vista, convenientemente aislada. Buena carta de vinos y atención amable y eficiente.
La Brigada Entre Ríos 678, 4381-0205/ 0190. Abre de martes a domingos, mediodía y noche. Principales tarjetas de crédito. Estacionamiento en México 1750.




