
Retrato del artista trágico
Juan Cali Mármol presenta sus pinturas en C/C
1 minuto de lectura'
Con su primera exposición individual, que puede verse hasta fines de febrero en la galería C/C, Juan Cali Mármol surge como uno de los más interesantes pintores de la escena local. El artista había participado únicamente en la muestra colectiva Panoramix, organizada por la Fundación Proa, a mediados del año último.
Cali Mármol (Buenos Aires, 1972) está exponiendo tres instalaciones pictóricas en las que la fina sensualidad no contradice el rigor intelectual con el que fueron gestadas. Pinturas tradicionales en cuanto a técnica y soporte, indagan sobre el status del medio no tanto desde sus códigos internos como desde el cruce con la literatura, el diseño gráfico y la música. Un programa ambicioso que el artista viene elaborando desde hace años, y que le ha permitido ofrecer en su presentación inaugural una obra inusualmente madura.
El punto de partida es el interés por los escritores que trabajan con la materialidad del lenguaje, especialmente con sus posibilidades gráficas y sonoras. Es el caso de Faulkner, Eliot, Joyce o Beckett, artistas cuyas poéticas resuenan en la obra del pintor en forma de diálogo, jamás de trasvase de lenguajes.
Y la forma de ese diálogo es una suerte de lectura visual compleja, por medio de la cual los textos originales, empeñados en deconstruir el lenguaje, son recompuestos con la misma paciente elaboración, aunque en otra dirección y con otro sentido.
Cali invierte el proceso con la intención de contraponer al discurso fragmentario de la primera posmodernidad -Joyce, como caso paradigmático- una nueva forma de construcción, a partir, precisamente, de los vestigios de un terreno arrasado.
No por nada uno de los principales textos citados en estas obras es La tierra baldía , de T. S. Eliot. Sobre su estructura visual y musical, que el poeta inglés propone como un minucioso despedazamiento del idioma y de la cultura que lo justifica, Cali trabaja "como si" imitara ese rígido caos. Pero en verdad le está oponiendo un modelo de arquitectura posible, afirmativa.
La ambigüedad de las pinturas de Cali, sin embargo, no esconden cierta ironía sobre sus propios esfuerzos por decir algo (lo cual, ciertamente, es signo de inteligencia). Y si bien parecería que, por su rigor compositivo, los códigos del diseño gráfico y de la música podrían colaborar con la voluntad ordenadora del autor, tampoco pueden entenderse realmente en este sentido, en tanto entran en contradicción con los códigos de la pintura.
A la materialidad de la pincelada, al color y la luz elegidos y trabajados con precisión, el artista contrapone referencias a la visualidad electrónica, a la elegancia de la tipografía; es decir, a una forma mental de ver el mundo. Lo que subyace es un conflicto manifiestamente irresoluble entre gestualidad y control racional, entre expresionismo y clasicismo. Una construcción que finalmente se revela desesperada, en tanto el artista parte de un vacío inicial imponderable, de una ausencia total de fundamento. Cali se ofrece, así, como un raro ejemplo de artista trágico.
Obras de Juan Cali Mármol. En la galería C/C. Suipacha 868. 4325-4194/5. Lunes a viernes, de 15.30 a 19.30. Este mes y febrero. Anunciarse previamente por teléfono. Gratis.






