Rosario Oyhanarte. La escritora que se convirtió en influencer hablando de amor

Casada con el polista Alejandro Novillo Astrada, revolucionó Instagram cuando propuso un nuevo formato para compartir historias románticas. Desinhibida, empezó contando la suya con su marido y fue un boom
Casada con el polista Alejandro Novillo Astrada, revolucionó Instagram cuando propuso un nuevo formato para compartir historias románticas. Desinhibida, empezó contando la suya con su marido y fue un boom Fuente: HOLA - Crédito: Iara Snei
Gabriela Grosso
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13 de noviembre de 2020  

Rosario Oyhanarte (34) está casada con Alejandro Novillo Astrada (39), es mamá de dos varones, Facundo (3) y Lorenzo (1), pero no encaja en el molde de la típica mujer de un polista. Licenciada en Letras y escritora -publicó una novela, Mi marido y su mujer, tiene otra lista que saldría en 2021, y este año también publicó Rosies Blossoms, una antología que reúne once de sus historias de amor-, casi sin proponérselo se convirtió en una influencer literaria cuando advirtió -antes que nadie- que para leer una historia romántica no siempre hace falta un libro. En la era digital, Rosario adaptó su cuenta de Instagram (@rosiestips, que comenzó como un espacio para dar recomendaciones de viajes, libros y beauty) a una propuesta original: narrar en sus posteos historias de amor verdaderas que, muchas veces, tienen como protagonistas a sus propios seguidores, y dividirlas en capítulos, al estilo de los viejos folletines. Enseguida pasó de tener diez mil seguidores a más de setenta mil, que interactúan en tiempo real con sus relatos y no quieren perderse ni uno.

-Tu primer éxito en Instagram llegó cuando contaste tu propia historia de amor. ¿Cómo lo tomó tu marido?

-Mi marido es muy perfil bajo, pero en lo que a mí respecta me da total libertad. Debe ser eso de que los opuestos se atraen. Porque yo no tengo filtro, soy extrovertida y hablo de cualquier cosa, y a él le divierte que yo sea su opuesto. Jamás lo hubiera publicado sin su consentimiento, y él me dio total libertad. Es como que confió en mí y en ese sentido soltó. A él no le gusta mostrarse, pero lo que yo digo o cuento le divierte y en esto me apoyó un montón.

-A partir de lo que generó tu propia historia te lanzaste a contar otros amores.

-En ese momento yo tenía unos diez mil seguidores y pensé: "Bueno, me van a leer los mismos de siempre, mi mamá, mi tía y mis cinco amigas", porque el ida y vuelta que tenía con mi comunidad me permitía conocerla bastante bien. Y decidí hacerlo en capítulos porque Instagram tiene un límite en la cantidad de caracteres por posteo. El mismo medio me obligaba a narrar por capítulos, de manera literaria y, al mismo tiempo, era un recurso para enganchar al lector, que tenía que esperar para seguir leyendo. A la gente le gustó esa dinámica, se generó toda una intriga y ansiedad, y me escribían diciendo: "Contame más, adelantá el final, no pude dormir, dame más capítulos". Entonces, decidí seguir contando historias de amor de otra gente. Empecé primero por la de un amigo mío, después la mujer y así.

-Eso implica un voto de confianza de los protagonistas, que tienen que contarte parte de sus vidas...

-Claro, necesito que me cuenten todos los detalles; si no, no puedo relatar la historia. Además, en ese momento las publicaba con fotos reales (ahora las ilustro), siempre tratando de que la imagen pinte lo que pasaba en ese momento. A la gente le gusta eso de "basado en hechos reales". La historia puede ser la misma, pero si yo les digo que es ficción, no funciona igual. Después empecé a contar las historias de mis lectores, que ellos mismos me mandaban.

-¿Siempre tienen final feliz?

-No, también cuento historias de desamor. Después de contar las primeras cuatro o cinco historias de amor se me ocurrió hacer lo mismo con las de desamor. Escribí varias que no tuvieron final feliz. Pero la verdad es que a la gente le gustan más las otras.

-En estos dos años te debe haber pasado de todo. ¿Qué fue lo más raro que te tocó?

-Sí, me pasaron cosas loquísimas. Por ejemplo, un hombre le propuso matrimonio a su mujer a través de las historias. Yo iba contando la historia de ellos en mi cuenta hasta que llegó el momento en el que él le propuso matrimonio a través del posteo. Y ella no terminaba de saber si eran ellos los protagonistas o no, porque a propósito yo ocultaba detalles como para sorprenderla.

-Terminaste haciendo de celestina.

-Fue como que, de la noche a la mañana, además de narradora me convertí en una suerte de gurú del amor y empezaron a lloverme las consultas.

Rosario y Alejandro Novillo Astrada se casaron en diciembre de 2016. "La que hizo todo para conquistar a mi marido fui yo", dice entre risas.
Rosario y Alejandro Novillo Astrada se casaron en diciembre de 2016. "La que hizo todo para conquistar a mi marido fui yo", dice entre risas. Fuente: HOLA - Crédito: Mia Novillo

El intercambio con sus lectores es constante: le escriben para comentar sus posteos, le piden consejos y le cuentan sus historias con absoluta confianza.
El intercambio con sus lectores es constante: le escriben para comentar sus posteos, le piden consejos y le cuentan sus historias con absoluta confianza. Fuente: HOLA - Crédito: Iara Snei

-¿En qué te basas para elegir una historia?

-Un poco me guío por la intuición. Y después, al ser escritora, mi visión está mediada por eso: yo las leo y rápidamente capto si va a funcionar o no, si tiene los condimentos que hacen que a la gente le guste o no. Si la cosa es que se pusieron de novios, se casaron y fueron felices bueno, ahí no hay una historia. También hay algunos denominadores comunes que me gusta que tengan mis relatos: todos tienen un poco de suspenso, a medida que avanza la trama y hay conflictos suelen tener también un poco de humor, muchas de ellas tienen algún ingrediente emotivo muy fuerte y, además, me gusta mostrar historias en las que la mujer no responde al estereotipo. Si vos leés mi propia historia, por ejemplo, la que hizo todo para conquistar a mi marido fui yo. Quiero transmitir eso de que ya fue que la mujer se tiene que quedar sentada esperando a que el príncipe azul se digne a aparecer. Puede salir ella a buscarlo, y si tiene 40 años y está soltera está perfecto, no tiene por qué vivir con un estigma.

-¿Tenés lectores hombres o son mujeres?

-No, no tengo muchos hombres, pero los pocos que hay son muy comprometidos. Púbicamente les da vergüenza, pero por privado me comentan sobre lo que escribo, me piden consejos, me cuentan sus dramas.

-Cuando te llegan las consultas, ¿te preocupa correrte de tu lugar de escritora para ser analista o consultora sentimental?

-Es un desafío enorme y siento una gran responsabilidad. Desde ya que siempre aclaro que no soy psicóloga ni nada de eso, que si doy un consejo es la palabra que daría una amiga. Pero a veces me encuentro contestando mensajes a cualquier hora, incluso cuando ya me acosté. Y mi marido me dice: "¿Qué hacés con el teléfono a esta hora?". "¡Esperá, que esta mujer me está contando algo importante, muy íntimo!", le digo yo. Cuando me mandan quince párrafos, yo no puedo contestar con un emoji.

-¿Qué opinan de todo esto las mujeres de tu entorno más inmediato?

-Se lo toman con humor y las que me conocen bien no se sorprenden, porque a mí siempre me gustó hablar de amor. A veces no pueden creer la repercusión y lo que se generó en torno al personaje Rosie, porque yo no me llamo Rosie y nunca me dijeron así. Pero me recontra bancan. Además, me dan letra, me cuentan sus historias y las solteras me ayudan a aggiornarme.

-¿Y cómo lo toman las mujeres de los otros polistas?

-Creo que lo toman bien. Por el polo me hice amiga de Horacito Heguy y ahora pasó a ser un personaje de mis podcasts, es "el doctor amor". Grabé seis capítulos con él, hicimos dos vivos y fue un golazo, la gente lo ama y lo aclama.

-Y cuando se reúnen todas las mujeres de los Novillo Astrada, ¿hablan de amor?

-¡Sí, olvidate! Mis cuñadas (somos cinco mujeres casadas con los Novillo Astrada, más la hermana mujer de mi marido; en total somos seis) se mueren de risa. Ellas son diferentes a mí, más tranquilas, y un poco las sorprende esto del personaje Rosie. Pero son las primeras en bancarme si escribo un libro: van corriendo y lo compran. Escuchan los podcasts y me dan sus devoluciones. Y mi cuñada Novillo siempre me dice: "Gracias, porque desde que entraste a la familia ya no se habla sólo de polo en la mesa". Yo no tengo ni idea de caballos ni nada de eso. Hasta mi suegra, que por ahí es un poco más seria, se divierte. Y mis cuñados también, incluso alguno me da consejos sobre cómo manejar mi página.

-También hacés podcasts y eso debe generar más consultas todavía. ¿Te pasás todo el día contestando mensajes?

-Este año arranqué con los podcasts, y me divierto porque toco todos estos temas y los desarrollo. Hablamos de la soltería, de tips para conquistar al hombre que te gusta, amores tabúes, en fin, de todo un poco. Me lleva mucho tiempo, pero lo bueno es que puedo dedicarme a eso en cualquier momento, hora y lugar: sólo necesito el teléfono.

Rosario con Facundo y Alejandro con Lorenzo. Aunque tienen una vida itinerante marcada por la agenda y los viajes deportivos del polista (en los últimos meses estuvieron en Los Ángeles y en Aspen), ella se organiza para compatibilizar su rol de esposa y mamá con su pasión por la literatura
Rosario con Facundo y Alejandro con Lorenzo. Aunque tienen una vida itinerante marcada por la agenda y los viajes deportivos del polista (en los últimos meses estuvieron en Los Ángeles y en Aspen), ella se organiza para compatibilizar su rol de esposa y mamá con su pasión por la literatura Fuente: HOLA - Crédito: Mia Novillo

Maquillaje y peinado: Vicky López Soubidet

La tapa de la revista ¡Hola! Argentina de esta semana
La tapa de la revista ¡Hola! Argentina de esta semana Fuente: HOLA - Crédito: Jannyna Sosa

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