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Lifestyle

Sandra Mihanovich: "Recién conocí Puerto Pollensa en el 2014"

Adriana Balaguer
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22 de junio de 2020  • 16:07

Sandra Mihanovich suena desde hace 43 años cada vez que alguien dice "cantemos una que sepamos todos". Sonó en casette, en CD, ahora en Spotyfy. En el recuerdo de ese recital de 1982 en Obras Sanitarias, cuna del rock nacional, que la tuvo como la primera mujer en pisar su escenario como solista. Suena en "Todo me recuerda a ti", "Hagamos el amor", "Somos mucho más que dos", "Me contaron que bajo el asfalto". Y en "Puerto Pollensa", con el gordito de gafas que fue corriendo a cambiarse los lentes.

-Cuando en los ´80 convertías en hit Puerto Pollensa.¿Ya habías estado ahí? ¿Conocías esa playa española?

-No. Para nada. El tema es de Marilina Ross, ella había estado. Acababa de volver del exilio en el '81 y yo escuché esa canción e inmediatamente le pedí permiso para cantarla.

-¿Es verdad que no quería que fuera pública?

-Para nada. Es que era un regalo. Se la había escrito a alguien como una expresión de lo que había sentido y vivido y no quería hacerla pública. Por eso primero dijo que no y a los dos minutos, la convencí, y fue un sí.

-¿Pudiste conocer finalmente Puerto Pollensa?

-Sí, pero mucho tiempo después, recién en el 2014. Fuimos con Marilina y nuestras parejas. Le dije "tengo que conocer Puerto Pollensa pero tengo que ir con vos". Y lo planificamos. Tomamos el ferry de Valencia a Mallorca, bajamos a las 5 o 6 de la mañana. Recorrimos los 100 kilómetros que hay entre Palma y Puerto Pollensa, y cuando llegamos el hotel todavía no estaba como para entrar. Entonces nos fuimos a hacer tiempo a la playa. Estuvimos sentadas en la arena viendo salir el sol en los amaneceres de Puerto Pollensa. Mágico.

Entre encuentros virtuales, Sandra Mihanovich pasa la cuarentena en casa
Entre encuentros virtuales, Sandra Mihanovich pasa la cuarentena en casa

"Mi riñón funciona feliz"

No todo fue magia en la vida de Sandra. Buscando ser genuina, se anticipó a otras mujeres con un grito liberador y feminista. Sin poses ni sobreactuaciones, en 1984 se envolvió en "Soy lo que soy", canción que para muchas adquirió espíritu de himno. Con el mismo sentimiento, muchos años después, en 2018, buscó ser coherente otra vez con lo que su corazón sentía. Así fue como decidió donarle un riñón a Sonsoles, su ahijada e hija de su actual compañera, Marita Novaro. "¿Podés creer que ahora, en plena pandemia, mucha gente me dice "vos que tenés un solo riñón sos paciente de riesgo?". Error. No estoy enferma. Mi riñón funciona feliz como al resto le funcionan los dos. No tomo medicación especial para el riñón. Mi vida no se modificó, mi alimentación, mi cantada, mi ejercicio.no hay ninguna modificación con respecto a tener un solo riñón. Es más, ya hasta estoy haciendo radio. Tengo mi programa en Radio Nacional (Soy Nacional, sábados de 19 a 21), lo que me hace muy feliz ya que al principio de la cuarentena lo hacía a distancia y no era lo mismo. El primer día que fui después de dos meses, crucé la General Paz y ya estaba "como perro con dos colas.". Ahí te das cuenta de cuánto extrañas moverte un poco".

-¿Cómo venís llevando el aislamiento por la pandemia?

-No vivo en la ciudad, tengo jardín, tengo parrilla, tengo limonero, tengo plantitas de albahaca, de romero y todo esto hace que mi rutina de estar en mi casa no se haya modificado. Lo cual está bueno. Y yo soy bastante adaptable, y somos muy caseras. Nos llevamos bien. En realidad hasta es un alivio no tener que ir a la ciudad. Porque de repente cuando todo era normal por ahí teníamos que ir todos los días a Capital Federal y no era tan divertido. Pero uno lo hacía porque sentía que lo tenia que hacer. Hoy en día todo se resuelve virtualmente, porque no hay otro remedio. Así que para mi la cuarentena es agradable, tranquila. Lo que más me preocupa es el trabajo.

No vivo en la ciudad, tengo jardín, tengo parrilla, tengo limonero, tengo plantitas de albahaca, de romero y todo esto hace que mi rutina de estar en mi casa no se haya modificado.

La virtualidad también se adueñó del trabajo de Sandra Mihanovich, lo que no le fue sencillo a sus 63 años. Skype, mucho Zoom, mucho encuentro virtual. El 14 de marzo terminó con la obra "Únicas: Puertas al amor" en el Teatro Broadway. Se iba a tomar unas vacaciones en San Martín de los Andes, y después venía la gira teatral. Pero todo se interrumpió por el coronavirus. Algo no pudo ser, pero otra cosa nació. "Hice los primeros Instagram Live de mi vida. Canté, charlé, muy casero todo. Usando mi teléfono y el de Marita, por uno hacíamos el Instagram Live y por el otro, el público nos decía cosas. El último que hicimos fue divertido porque usé una tablet y los dos teléfonos. Entonces hice en simultáneo Instagram Live, Facebook Live y Youtube. Con la salvedad de que el teléfono con el que hacía el Instagram Live estaba puesto al revés, entonces la gente nos veía cabeza para abajo. Aprendiendo. Cada uno de estos encuentros virtuales los preparé mucho, con mis letras, con una lista de temas, con lo que quería contar, decir, y terminaba agotada como si hubiera cantado en el Ópera.

-¿Se extrañan los aplausos?

-Es como cuando cantás en la tele, en lo de Tinelli, en lo de Susana. De alguna manera tu cerebro algo registra, sabe que del otro lado hay millones de personas y cuando terminas estás súper cansado. De todas maneras se extraña el feedback. Porque uno termina un poco vacío de energía. Uno sabe que la gente está ahí pero falta el intercambio, la vibración de la energía física. Igual creo que el día que nos podamos encontrar, estar físicamente en un teatro, no vamos a dejar de lado esta opción. Porque tiene otras características que son muy positivas. Los que estemos en casa podemos ver el espectáculo con una sola entrada y todos tenemos primera fila. No importan las distancias. Estoy en vivo cantando para el que está en Purmamarca, Santiago de Chile, Ushuaia o Madrid.

Sandra Mihanovich en su casa
Sandra Mihanovich en su casa

El plan de cantar en casa

Algo de eso tiene su próxima presentación en vivo. Se viene su primer recital virtual con entrada paga ($ 450). "El Plan de Cantar en casa", su debut en un concierto sin fronteras, se concretará el próximo jueves 25 a las 20. Desde su casa. Con ella y su guitarra. La distancia social por la pandemia no le permitirá juntar a su banda, por lo que tuvo que reversionar un montón de canciones. Se la escucha feliz por la cita. "La música nos permite recordar, reír, emocionarnos, llorar, protestar", dice, y pide un minuto para abrirle la puerta al gato, que quiere entrar. Todos queremos salir y el gato entrar. Ironía de estos tiempos.

-¿Cuánto de síndrome de abstinencia de la música y de la gente sentís, y cuánto de necesidad de pagar las cuentas?

-Mitad y mitad. Porque hace tres meses que no trabajo y no genero dinero. Y las cuentas siguen viniendo y yo tengo unos ahorros pero tampoco.porque los gastos no han decaído, salvo el de nafta y peajes.

-¿Cómo te comunicas con tu mamá? (NR: ¿tiene aún sentido aclarar que es la periodista Mónica Cahen D´Anvers?)

-Hasta ahora solo hemos hablado por teléfono. Ella vive en San Pedro. El otro día fue el aniversario de casados de ellos y tuve la fantasía de "me saco el permiso y voy a visitarlos". Pero enseguida pensé.voy a llegar a la puerta y César (Mascetti) no me va a dejar entrar. Están muy guardados, muy cuidados. Están bien. Ella lee. Me dijo: "encontré un tejido, no sé que es pero voy a seguir tejiéndolo".

-¿Y vos cómo acomodás los puntos? ¿Sos de escribir?

-Me cuesta más la palabra. Le tengo mucho respeto. He musicalizado muchas cosas que otros han escrito. Y tengo dos o tres canciones mías, letra y música. Pero la palabra es como un abismo, me parece que caigo en lugares comunes, me gustaría escribir como Mario Benedetti, me gustaría esa forma coloquial, cotidiana y bella. No me gusto tanto escribiendo. Me cuesta. Algunas las he grabado incluso, pero no son hits.

-¿A favor del guardarse o en contra de la cuarentena extendida?

-Se hizo un muy buen trabajo y nos hemos portado todos bien. En su momento me parecieron acertadas las decisiones que se tomaron. Ahora viene la parte más difícil que es saber cómo y cuándo soltar. Es complicado porque se mezcla con la salud y el cuidado de nuestra vida, con el cuidado de nuestra otra parte de la vida que tiene que ver con el producir. La salud es imprescindible pero no es lo único que necesitamos para estar vivos. Siempre estamos en emergencia económica. Nunca le encontramos la vuelta para que le economía funcione para todos. Esta enfermedad viene de antes y es más difícil de arreglar. Vivo intensamente las ganas de tener el país que sé que podemos tener.

-¿Alguna vez te sentiste más cerca de "ese país"?

-Hemos tenido momentos de más felicidad. Hemos tenido como pequeños oasis pero de repente se abre la puerta y nos volvemos a caer de boca. No me interesa asociarlo a tal o cual gobierno. Creo que evidentemente es una responsabilidad de todos los argentinos. Y lo que más me preocupa son estas especies de callos que tenemos, las dicotomías de a favor o en contra. Peronismo y antiperonismo. Todo eso me parece tan antiguo. En ese sentido creo que Alberto Fernández está diciendo lo que al menos yo quiero escuchar. No sé si está logrando hacerlo, pero lo está diciendo.

En marzo, unos días antes de que arrancara la cuarentena, "El Plan de ser Feliz", una canción escrita por la actriz Anita Martínez para la obra "Únicas", fue presentada en las redes por Sandra Mihanovich, que le agregó antes algunas líneas y trabajó en el arreglo musical con Daniel Vilá. La canción cuenta la historia de una mujer, que como las de Puerto Pollensa, decidió no resignarse y arriesgar para ser feliz. Pero la cuarentena la resignificó. "No hay que abandonar jamás el plan de ser feliz" dice su estribillo, y hoy a todos, dice Sandra, eso nos suena a otra cosa.

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