Sapiosexuales: solo los atraen quienes "leen un librito de vez en cuando"

Crédito: StockSnap / Pixabay
Daniela Chueke Perles
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10 de marzo de 2019  • 04:45

"Eres lindo pero bruto ...". El tema de moda trae a la conversación uno de los misterios más inexplicables de la especie humana; el de la atracción sexual. ¿Por qué nos motivan algunas personas y otras nos resultan totalmente indiferentes? ¿ Cuando elegimos un compañero sexual, todo el mundo pone el foco en el aspecto físico, como habitualmente se piensa? ¿Toda persona hermosa es al mismo tiempo un objeto de deseo sexual?

Cuando creíamos que estaba todo prácticamente dicho sobre el asunto, cuando empezamos a aceptar que sobre gustos no hay nada escrito -aunque técnicamente hay mucho, quizá demasiado en tiempos del reinado del contenido digital- una nueva categoría viene a sumar una arista más al debate: la sapiosexualidad.

Cuerpo versus cerebro

"Tú tienes el cuerpo duro y el cerebro en blanco", se burlan Thalia y Lali del muñeco "bien rico para un ratico" al que le dedican el tema más polémico y pegadizo que sonó durante el verano. Precisamente, al rol del cerebro, o más precisamente, de la inteligencia en la atracción sexual, alude este término, popularizado en las redes sociales.

La palabra "sapiosexual" se usa para designar a quienes priorizan el factor inteligencia por sobre otros atributos de un potencial compañero romántico. El término está formado por el prefijo "sapio", del verbo en latín sapere, que significa "saber", y sexual.

Para un sapiosexual, el atractivo físico puede no tener importancia u ocupar un lugar secundario en la lista de cualidades que busca en un compañero erótico. El fenómeno dista mucho de ser nuevo, ejemplos abundan en el mundo y en la historia de parejas en las que uno de los dos no ostenta ningún rasgo físico de los que se consideran como atractivos.

Los milenials tienen un término para calificar este tipo de relaciones. Dicen que uno de los dos (el menos estéticamente agraciado) está "robando". Pero en esta observación omiten la otra parte de la ecuación: la que probablemente encierre la explicación de esa aparente diferencia, que el más bello sea un auténtico o una auténtica sapiosexual y haya encontrado en ese aparente feo a su perfecto match.

Es que para los sapiosexuales, la inteligencia resulta un potente signo de atracción que pasa del plano intangible al plano más físico de la relación. La química que altera las hormonas, en estas parejas, se dispara para al menos uno de ellos, por la inteligencia, la conversación instruida o el cúmulo de conocimientos del otro. Todos, por supuesto, atributos imposibles de evidenciar en una foto de Instagram.

La hora de los que leen un librito de vez en cuando

Captura de pantalla del sitio de citas online OKCupid
Captura de pantalla del sitio de citas online OKCupid Crédito: Internet

Aquellos que se identifican con esta orientación sexual se sienten estimulados por lo que la otra persona piensa. Para saber si uno pertenece a esta categoría, podría hacer un simple test. Revisar su lista de ex parejas, o de sus amores platónicos. Si lo que más le interesó de ellas es su biblioteca, más que su apariencia o su elegancia al vestir, probablemente forme parte de este grupo. Si antes que personas que ostentan sus cuerpos perfectos, deportistas o cultores del buen vivir, le atraen quienes se dedican a la ciencia, la escritura o la filosofìa, también.

Como ya dijimos, esta nueva orientación surgió en internet. El primer indicio de la palabra apareció en un blog de 1998, pero se popularizó en los últimos años gracias a que la página de citas online OkCupid lo agregó a su lista de orientaciones sexuales, entre las cuales también se encuentran otros términos que forman parte de abanico de la diversidad: andrógino, asexual, disconforme (questioning) o genderqueer.

La etiqueta pegó tanto que en esa página más de 9 mil personas se identificaron como sapiosexuales, luego se empezaron a juntar en páginas de Facebook y finalmente se desarrolló una aplicación de citas para estas personas, llamada Sapio

"¿Cansado de las aplicaciones de conexión superficial? Ha llegado el momento de algo mejor. Sapio es una evolución en las aplicaciones de citas, donde la atracción física e intelectual se ubican en el mismo nivel", describe la app.

"Estás bien rico para (más que) un ratico"

Videoclip de "Lindo pero bruto", el tema polémico de Lali y Thalia acusado de cosificar a los hombres
Videoclip de "Lindo pero bruto", el tema polémico de Lali y Thalia acusado de cosificar a los hombres Crédito: Gentileza

Si seguimos desmenuzando la canción de Lali y Thalía, llegamos a una afirmación que muchos tildaron de cosificadora, pero por más que moleste y aunque por siglos las mujeres lo hayamos ocultado, a nosotras también nos pasa que a ciertos compañeros los vemos para pasar solo un rato, o para lo que, volviendo a los milenials, se diría "comer bien". Ahora, cuando se trata de ir más allá, para pensar en ese proyecto que llamamos pareja o amor para toda la vida, lo del cuerpo duro no serviría de andamio para sostener una relación a largo plazo.

De verdad, ¿quién quiere pasarse la vida al lado de alguien con quien es imposible sostener una conversación, no se diga enriquecedora, al menos interesante? Habría que pensar si acaso lo de sapiosexuales no sería un término que nos compete un poco a todos. Al menos a todos los que buscamos una conexión verdadera con otro ser vivo.

El peso de lo biológico y de lo social en el deseo

Acerca de cómo opera el atractivo físico o el atractivo intelectual en la relación de cada pareja, la sexóloga Cecilia Canzonetta, tiene una visión que integra lo biológico con lo social. A su consulta llegan parejas que sienten que ya no se atraen entre sí, o que uno de los dos perdió el deseo por el otro, y desanudar estos enredos para restablecer una relación sana en el vínculo, se vuelve una cuestión compleja y es preciso desandar algunos mitos. " Se dice que el hombre es más visual y la mujer es atraída hacia un vínculo íntimo más que el sexo en sí. Lo cierto es que, culturalmente, el hombre tiene más permitido el deseo y la mujer es puesta en un lugar pasivo y no deseante. Creemos que son determinantes biológicas pero lo que más nos atraviesa es la cultura y en sexualidad los mandatos y presiones sociales ejercen un papel principal", explica Canzonetta.

En cuanto al mecanismo del deseo, la especialista asegura que éste empieza por la nariz. " Las feromonas nos entran a todos por la nariz directo al sistema límbico del cerebro y esto influye inconscientemente en nuestro apetito sexual. Hay cuestiones que son pura química", describe.

El deseo sexual se activa, mayormente, a partir de los neurotransmisores dopamina, adrenalina y serotonina, y de las hormonas sexuales. Pero también las imágenes, lo que llamamos fantasía, influye en este mecanismo.

En 1980 John Money habló de "los mapas del amor, que es un modelo mental que organiza la actividad romántica, erótica y sexual. Son representaciones mentales que nacen como fantasías pero que luego van a influir en las elecciones sexuales.

"Actualmente vivimos en una sociedad que realza un modelo especifico de belleza que puede generar ciertas inseguridades", afirma Canzonetta. "Sentirme feo me baja la autoestima y esto impacta en mi deseo sexual. Un cuerpo propio que es rechazado porque no es aceptado, me desconecta y no logro sentir cuando me tocan. Por ejemplo, las mujeres que consultan por anorgasmia al preguntarles qué perciben sobre su cuerpo, responden que sienten asco", detalla la experta. Pero también, están aquellas personas, que trascienden el atractivo físico y según la sexóloga son estas quienes están más conectadas con el conocimiento de sí mismos, su cuerpo, sus deseos. "Son personas que te dicen me tiene que calentar la cabeza, que necesitan ser estimuladas mentalmente. Que las desafíen, las sorprendan, que buscan más riesgo y más novedad", detalla.

Corroborado por la experta, sapiosexuales somos todos.

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