
Scott Belsky: "Una idea es un deseo, un problema que requiere solución"
El autor de Making Ideas Happen expuso su receta para una creatividad productiva
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Scott Belsky es emprendedor, escritor, conferencista y un activo inversor ángel en start ups . Su libro Making Ideas Happen es best seller en Estados Unidos desde 2010. Allí ofrece una receta simple para "hacer realidad las buenas ideas, hacer que ocurran". Como pasó con Behance, un portfolio on line para profesionales y equipos creativos, que Belsky creó en 2006 y que en diciembre último vendió a Adobe por una cifra no revelada, pero que el sitio TechCrunch estimó en US$ 150 millones. Más de 1,5 millones de usuarios comparten allí fotografías, diseños gráficos e ilustraciones, entre otras muchas piezas creativas.Anteayer, Beslky -que nació y vive en Nueva York y el mes último cumplió 33 años- quedó impresionado con las historias que escuchó en el teatro Vorterix durante el lanzamiento de la nueva campaña global de comunicación de Rexona, Hacé más . Los deportistas Cecilia Baccigalupo (tricampeona mundial de paddle), Sebastián Crismanich (medalla de oro en taekwondo) y Luciana Aymar (la mejor jugadora de hockey del mundo), y el dueño de casa Mario Pergolini, narraban sus propias experiencias. "Es un ejercicio de humildad para uno tener que hablar después de estos oradores que tienen historias tan fantásticas sobre ideas que fueron alcanzadas", dijo en esta entrevista con la nacion.
-¿Y qué es una buena idea?
-Es un problema que necesita solución, es un deseo, comienza con la curiosidad. Las ideas no suceden por accidente y en sí mismas no tienen ningún valor. Las ideas requieren de otras fuerzas: de la organización, de la manera en que se ejecutan, de la comunidad y el liderazgo.
-¿Cuánto influye en la creatividad de una persona el lugar donde nace, su familia, los amigos...?
-Mis padres fueron una influencia muy importante en mi vida. Ellos me enseñaron una ética del trabajo muy fuerte. Mi padre es médico, mi madre es profesora de español [de ella aprendió los rudimentos de ese idioma], y tuvieron roles clave en relación a lo que es trabajar duro para hacer que las cosas sucedan. También tengo muchos amigos en diferentes contextos creativos, como escritores, arquitectos, fotógrafos, diseñadores..., a los que realmente admiro muchísimo, pero que muchas veces se sentían frustrados porque no podían concretar ideas o permanecían siempre en la lucha para que la idea se convirtiera en realidad.
-¿Tiene la idiosincrasia impacto en el tipo de creatividad que se tiene? ¿Hay una creatividad latina, sajona, asiática...?
-Sí, existen diferencias. Existen rasgos culturales en relación con la toma de riesgos ante el fracaso de una idea, sobre la conveniencia de compartirla o no antes de que esté lista, o los pedidos de ayuda. Todas cuestiones que se requieren en el desarrollo de una idea. Algunas culturas las adoptan más que otras. Hay que animarse a experimentar con las ideas, permitirse fracasar y reintentarlo una y otra vez. Por eso es difícil crear en una gran empresa, porque las grandes organizaciones no permiten el fracaso.
-¿Y cómo se cambia eso en las grandes empresas?
-Hay que generar un ambiente como los de start up , esos emprendimientos iniciales, donde no se tiene nada que perder. Las empresas deberían tener períodos de entre tres a seis meses para permitir a los empleados experimentar sin ningún tipo de penalización ni en su salario ni en su bono de fin de año. Las empresas deberían considerar darle a sus empleados lo que se denomina una tarea extendida, brindarles una oportunidad de experimentación. Tienen que darle espacio para el fracaso.
-A la hora de invertir en instancias de start up , ¿qué criterios de evaluación aplica, hay indicadores objetivos o predomina la intuición?
Me gustan los equipos que se superponen en sus talentos, que son multifacéticos, que fomentan la meritocracia, que basan el éxito personal en función al rendimiento; que trabajan con un interés muy genuino muy interesados en el tema, porque desean que la idea surja y vea la luz, y aquellos que tienen la habilidad para ejecutar las ideas. Cuando uno tiene la buena fortuna de que un equipo tenga estas tres cualidades, ahí tenemos una buena oportunidad.
-Considerando que ya tenemos mucha historia de start up tecnológico, ¿un emprendedor hoy se define de la misma manera que hace 10 años?
Hace diez años el emprendedorismo tenía que ver con lo irreverente, con rebelarse contra el sistema, no querer trabajar en un empleo tradicional en una industria tradicional. Ahora los emprendimientos tienen que ver más que nada con la resolución de problemas, y son más apasionados en el sentido de que pueden asumir el problema y acceder a recursos para resolver esos problemas. Por ejemplo es más fácil encontrar un diseñador on line, ubicar lo que uno necesita en la nube.






