
Secretos de belleza
Jean-Paul Agon, CEO mundial de la firma L’Oréal, afirma que los productos para el cuidado estético deben cumplir lo que prometen. Y asegura que hoy, más que nunca, la belleza es sinónimo de diversidad
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Quedan pocos como él. Gente que puede decir “hace 30 años que trabajo en la misma empresa”. Mucho más, si la empresa es la número uno, en el nivel mundial, en el mercado de la cosmética. En unos meses, Jean-Paul Agon celebrará sus bodas de perlas con L’Oréal. Voilà! En rigor, lo que muchos festejan es que el veinteañero que en 1978 estaba recién graduado y comenzaba con una sencilla acción de L’Oréal en Grecia, el año último asumiera como CEO mundial. Y, además, viene sumando negocios cada vez más bellos –con una alta tasa de beneficios– al portfolio del grupo.
Antes de entrar en la oficina donde espera el señor Jean-Paul Agon –de visita por primera vez en Buenos Aires–, hay un hall con una estantería de madera lustrosa que funciona como exhibidor de lujo. Detrás de sus cristales, luces escenográficas se posan sobre diversos productos de marcas pertenecientes al grupo L’Oréal: Helena Rubinstein, Lancôme, Vichy, La Roche-Posay, Biotherm, L’Oréal Paris, Garnier...
Agon extiende la mano y con una sonrisa afable invita a pasar a la oficina. Es amplia. Por el ventanal se cuela el paisaje de las barrancas de Belgrano. El es un señor alto, delgado, de semblante relajado y hablar tranquilo. Lleva el traje elegante y neutro de un hombre de negocios.
Dice que ha venido por dos razones:
–Una es el Congreso Mundial de Dermatología en Buenos Aires. La belleza y la dermatología están muy ligadas; nos gusta trabajar cerca. La otra razón es saludar personalmente al equipo argentino. Quería conocerlo y felicitarlo. Dentro de L’Oréal, hoy la Argentina es el país más exitoso de toda América latina, y uno de los más exitosos en el mundo. Olivier Richard, director local, me ha dicho que estaríamos alcanzando un 35% de crecimiento a fin de año.
–¿Qué les preocupa a las consumidoras locales?
–El cuidado de la piel es un punto fuerte y en expansión. Por ejemplo, tenemos dos marcas muy buenas y serias, como Vichy y La Roche-Posay, que se venden en farmacias y son líderes. Acá la gente busca productos de buena calidad y mucha salud. El cuidado del pelo y el maquillaje también son ítems importantes en la Argentina. Tenemos Maybelline Miss Ylang, la marca número uno en el país.
–¿Su impresión de la mujer argentina?
–Estuve tres días. La primera impresión es que la belleza aquí es algo muy importante. En las calles, en los negocios, en las revistas, se ve eso. A las mujeres les importa la moda, la belleza. Es uno de los países de la región donde están más interesadas en ese tema. Otra muy buena señal: el mercado de belleza está creciendo rápidamente. Cayó con la crisis de 2001, pero hoy acá ya crece a mayor velocidad que la economía.
–¿Qué le impresionó de la Argentina?
–La cantidad de clientes, la eficiencia. Acá están pasando muchas cosas. Y probablemente se repliquen en otros países. Aun cuando las marcas sean globales, la gente es diferente en cada país. Por eso viajo tanto.
Agon ha transitado por las diferentes filiales y marcas de L’Oréal. Fue director de la compañía en Grecia, Francia y Alemania, y director internacional de Biotherm. En 1997 comandó la expansión de la empresa en Asia. Entre 2001 y 2005 presidió L’Oréal en EE.UU. En 2006 recibió el cargo de director general de manos de su antecesor, Lindsay Owen-Jones, mítico por su carisma y reconocido por la revista Times como una de las cien personas más influyentes.
En poco tiempo, Agon demostró un liderazgo de números contundentes. Quienes conocen a ambos opinan que Agon es mucho más accesible que su predecesor. Fue unas semanas antes del traspaso formal del cargo, cuando L’Oréal realizó una de sus adquisiciones más resonantes: la compra de The Body Shop a Anita Roddick, su fundadora. Cuando le preguntaban por qué había vendido su empresa a L’Oréal, contestaba: “Porque no se la pasan usando Blackberrys en las reuniones. Son seductores y tienen buenas maneras”. La frase también lo pinta a Agon, que parece disfrutar de la conversación mientras bebe su café con parsimonia. No hay llamadas ni interrupciones de la entrevista. Cuenta que ayer hubo un gran cóctel para la gente de la empresa. Que él quiere que cada empleado esté orgulloso de trabajar allí. Y anticipa que en breve The Body Shop abrirá su primer local en nuestro país.
–¿Qué es la belleza?
–Hoy, más que nunca, la belleza es diversidad. No hay una belleza, ni un ideal ni una belleza oficial. La gente es diferente incluso en el mismo país. Cada uno es libre de tener las aspiraciones que quiera. Nuestra estrategia es crear un portfolio de marcas muy diferentes y diversas, algunas hasta opuestas. Por ejemplo, Helena Rubinstein, sofisticada; Armani, muy trendy. Todos nuestros productos comparten tres características: eficacia, seguridad y sinceridad. Es decir: hacen lo que prometen. Deben ser eficaces y simples, porque éste es el nuevo mundo de la belleza. Somos la única compañía con marcas en todo el mundo. Marcas europeas, como Lancôme; norteamericanas, como Ralph Lauren; japonesas, como Shu Uemura.
–Cada vez más hombres consumen productos de belleza. ¿Qué buscan ellos?
–Ya están usando varios productos: champú, acondicionador, fragancias, pero todavía está creciendo el mercado en lo que hace al cuidado de la piel. Hasta ahora son pocos los que se animan. El tema con los hombres es que nunca probaron, pero prueban y les agrada notar el efecto.
–¿Qué lo inspira en su trabajo?
–La industria de la belleza es atractiva. Se trata de conocer qué es lo que hace a la gente feliz, verse bien, sentirse cómoda. L’Oréal es una compañía diferente. No es una gran máquina ni una gran corporación. Está organizada por marcas, cada una con su estrategia, su equipo, sus motivaciones. No somos un gran bote: somos una flotilla. Algunos botes son grandes, otros son pequeños, pero nos gusta navegar juntos. Esto es motivador para cada miembro de la tripulación. Algunos amigos con los que estudié cambiaron varias veces de empleo. Pero son reclutados por headhunters para hacer el mismo trabajo en otro lugar. Para mí, es más interesante estar en la misma compañía.
–¿Alguna vez se sintió aburrido?
–Nunca me aburro. En los veintinueve años que llevo, todas las mañanas camino pensando en algo que hacer, aportar, innovar. Es una industria maravillosa, en la que uno puede hacer que las cosas cambien.
–¿Cuál es el sello que le quiere imprimir a L’Oréal ?
–Una compañía exitosa en este siglo debe cumplir en tres dimensiones. Primero, tiene que ser un buen negocio. L’Oréal viene siendo una de las compañías más exitosas de los últimos treinta años. Toco madera (golpea suavemente la mesa con los dedos). Después, es realmente importante hacer de L’Oréal un gran lugar para trabajar. Hacer lo posible para que la gente sienta que tiene las oportunidades de satisfacer sus necesidades personales y profesionales. Y no sólo porque queremos que la gente sea feliz. Sabemos que necesitamos la mejor gente. Y la mejor gente va donde es feliz. Las empresas más exitosas de los próximos veinte años serán las que sepan atraer al mejor talento. La tercera dimensión es hacer de la compañía una buena ciudadana del mundo. No se puede ser exitoso y olvidarse del entorno. Cada empresa es un ciudadano; debe contribuir. Ultimamente desarrollamos una iniciativa como la campaña Peluqueros del Mundo contra el VIH/sida en las peluquerías: los coiffeurs hablan sobre medidas de prevención con sus clientes. Está resultando un espacio muy efectivo de acción.
–En lo personal, ¿cómo armoniza su vida de hombre de negocios con la vida familiar?
–Tengo tres hijos, de 21, 20 y 15 años. Mi hija estudia Relaciones Internacionales en Boston y estuvo cinco meses en Buenos Aires por un intercambio universitario. Estaba muy contenta. Mi hijo también estudia en EE.UU. La menor es demasiado joven, pero si pudiera ya se habría ido a dar la vuelta al mundo. Vive con nosotros en París. Mis hijos están grandes, pero de niños los llevé al colegio cada mañana. Y volvía para cenar con ellos. Siempre busqué el balance entre mi vida profesional y la personal. No compro la idea de que si uno quiere ser exitoso tiene que sacrificar su vida personal. No creo que sea verdad. Sólo es cuestión de organizarse. Y no perder el tiempo.
–¿Esto es algo que siempre supo o lo aprendió con los años?
–¡Mi esposa me lo dijo! Ella es una mujer fuerte y desde el principio lo vio claro.
–¿Ella está en esto?
–Estuvo en la industria; ya no. Pero conoce el negocio y me dijo: “Organizate. Si te organizás bien, no te puede llevar tanto tiempo”. Y es así. Funciona. Todos los country managers tienen que respetar la vida personal de los empleados: lo normal es que la gente tenga su vida. Es lo que atrae a las mejores personas.
–¿Qué le gusta hacer además de trabajar?
–Navegar por Grecia. Leer. Estar al aire libre.
–Se lo ve relajado.
–Estoy muy focalizado en cada cosa que hago. Cuando trabajo, trabajo. Cuando paro de trabajar, paro de trabajar. Es una manera saludable de hacer las cosas. Es simple.
Fotos: Graciela Calabrese y gentileza L’Oreal
Para saber más: www.loreal.com.ar
Quién es Agon
Fecha de nacimiento: 6 de julio de 1956.
Educación: HEC Business School, París.
Ingreso en el grupo L’Oréal: 1978
CV: director de L’Oréal en Grecia, Francia y Alemania. Director Internacional de Biotherm. En 1997 abrió el mercado en Asia. Presidió L’Oréal en los Estados Unidos. Desde abril de 2006 es el CEO de la compañía.
Libro preferido: Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez
Película: Brazil.
Música preferida: Abba y Mozart.
Estado civil: casado, tres hijos.
Lugar de residencia: Neuilly, París.
L’Oréal en números
- El grupo L’Oréal comprende 19 marcas globales. Entre ellas se encuentran L’Oréal Paris, Garnier, Maybelline Miss Ylang, Vichy, La Roche-Posay, L’Oréal Professionnel, Kérastase, Matrix, Redken, Lancôme, Biotherm, Kiehl’s, Shu Uemura, Helena Rubinstein, SoftSheen, Carson, así como los perfumes Cacharel, Giorgio Armani y Ralph Lauren.
- Con más de 98 años en el mercado, en 2006 L’Oréal registró negocios por 15.790 millones de euros.
- Cuenta con más de 60.000 empleados en 130 países.
- Es la empresa de cosmética que más invierte en investigación. Su portfolio cuenta con 30.000 patentes en el mundo, lo que hace de la empresa una líder en innovación y tecnología de punta.
- A finales de septiembre de 2007, las ventas del Grupo L’Oréal ya experimentaban un crecimiento del 8,6%. Parte del impacto es resultado de las recientes adquisiciones de The Body Shop, Sanoflore, Beauty Alliance, PureOlogy y Maly’s West.
- La firma se plantea tres misiones: ser exitosa en los negocios, ser un excelente lugar donde trabajar (Great Place to Work) y una empresa ciudadana del mundo, responsable y ejemplar.






