
Sí a la copa, no al copón
El consumo responsable de alcohol está en boga. Para los consumidores es una forma sana de disfrutar de un momento social. Para cerveceros, bodegas y productoras de espirituosas, parte del negocio. Qué, cómo y cuándo tomamos los porteños
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Cierto estado de conciencia sobre el consumo de alcohol se refleja en las acciones de los porteños. Y esto se advierte así aun cuando existen tasas de accidentes relacionadas con la ingesta que merecen atención y cuando se sabe que el bautismo con estas bebidas es hoy cada vez más precoz entre los adolescentes. Pero que –para sorpresa de muchos– somos finalmente responsables es una conclusión que se desprende de una encuesta realizada en el ámbito local por la Universidad Abierta Interamericana a pedido de LNR. Estudio que deja comprender que aquello de beber con moderación es mucho más que un efectivo mensaje repetido con voz de locutor.
Si bien la moderación no es un tema de moda, se acerca a ella. Esto pasa porque la tendencia actual del consumidor de muchísimas bebidas alcohólicas –y de un rango etario bastante amplio– demuestra el compromiso que tiene a la hora de elegir cuánto, dónde y en qué situaciones consumir. Podríamos decir, entonces, que lo moderado es una cuestión de estilo.
El consumo de alcohol es un tema de preocupación mundial y en cada país las campañas para abordar los problemas que derivan de él son diferentes. Fundamentalmente el consumo y el tipo de bebida varían según el parámetro cultural. Una de las organizaciones que realiza una gran movida al respecto es Wine in Moderation, un programa paneuropeo para la promoción de una ingesta de vino responsable. Reúne las principales bodegas del Viejo Mundo y no pondera especialmente la regulación del consumo, sino que propone la moderación. Busca rescatar el aspecto positivo al explicar los beneficios de beber cierta cantidad diaria y lo que resulta nocivo del consumo desmedido.
En las bases de la moderación todos coinciden, tanto las asociaciones de bodegas extranjeras y locales, las grandes empresas internacionales de bebidas y destilados, las cerveceras como los espacios de formación de profesionales del universo gourmet. En el último año, los actores de la industria de bebidas con alcohol se acercaron para compartir las experiencias que cada uno lleva adelante. Lo que prima en los objetivos es recalcar el disfrute del momento, identificar los mejores hábitos y reducir los daños que traen los excesos.
Los estudios realizados en nuestro país por el Observatorio de drogas de la Ciudad de Buenos Aires en las Guardias de Emergencia Hospitalarias dejan clara la relación que hay entre los accidentes y el consumo de alcohol: el 10% de las consultas en emergencias se asocia al consumo del alcohol y un 35 % de quienes consumieron este tipo de bebidas en las seis horas previas de concurrir a la guardia sufrió accidentes de tránsito, de trabajo o caseros, que en un 60% se da durante los fines de semana y por la madrugada. En la ciudad de Buenos Aires, casi el 20% de la población consume abusivamente y es entre la gente de 19 y 34 años donde se registra el mayor porcentaje de accidentes con alcoholemia positiva (Consumo de Alcohol y Accidentes de Tránsito, Dirección de Políticas Sociales en Adicciones, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, enero 2010). El estudio aclara que "el consumo de alcohol se asocia a la producción de accidentes automovilísticos aun cuando los valores de la sustancia en sangre se encuentren muy por debajo de lo aceptado por la normativa vigente", que según la reglamentación es de hasta 0,49 gramos de alcohol por litros de sangre.
A nivel nacional, la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), a través del Observatorio Argentino de Drogas (OAD), realizó a fines de 2011 la 5a. Encuesta Nacional a Estudiantes de Enseñanza Media, sobre consumo de sustancias psicoactivas y factores de riesgo y protección asociados. Hay que aclarar que ésta no estima en ningún caso adicción o dependencia, sino consumo en un período de tiempo y los datos relevados respecto del alcohol muestran que los jóvenes comienzan a consumir más precozmente. De los adolescentes que dicen tomar, más de una cuarta parte reconoció que tuvo algún exceso en el consumo. El abuso de alcohol (Binge drinking) está medido en la ingesta de 5 vasos o más en la misma ocasión y, según el informe, el patrón de consumo abusivo tiene una tendencia clara y ascendente. Tanto en varones como en mujeres y en todos los grupos de edad, siendo más preocupante en los estudiantes de 15 y 16 años. Según el mismo sondeo, el abuso de alcohol ocurre fundamentalmente durante los fines de semana, en las fiestas o boliches y también en las casas de los estudiantes o en la de amigos. La bebida involucrada en mayor medida es cerveza y en segundo lugar, tragos que combinan con bebidas fuertes.
La nueva discusión que se está dando respecto del consumo de alcohol es la de repensar las políticas en adicciones. Teniendo en cuenta que es muy difícil controlar el consumo, lo que se busca es minimizar los daños. Los especialistas en el tema proponen poner atención y cuidar la previa, el encuentro en las casas antes de salir, una de las formas de socialización adolescente. En esta instancia es donde habría que advertirles que el exceso los deja por fuera de esa circulación social y que si el objetivo es encontrarse con el otro, el exceso es claramente lo contrario.

El vino, en su justa medida
En los últimos 20 años, en Europa, el consumo de vino ha disminuido porque sus habitantes escogen vinos de mayor calidad que puedan saborear en su justa medida.
En su visita al país, invitado por Bodegas de Argentina, el responsable de Wine in Moderation, José Ramón Fernández, sostuvo que los mejores hábitos de consumo se encuentran en la dieta mediterránea. "Están identificados científicamente, como beber como acompañamiento de las comidas y en forma social. Hay que usar ese valor de consumo y reforzarlo como norma y valor social." La apuesta europea surgió por una demanda al sector vitivinícola de colaborar en la reducción de los daños por un consumo indebido de bebidas alcohólicas. Según Fernández el pedido se sumó al genuino interés de explicarle al consumidor las bases de la cultura del vino, los saberes del esfuerzo y de la calidad de su elaboración. "Queremos comunicarle al consumidor que si elige el vino para emborracharse se equivocó porque esto es para disfrutarlo. Al mismo tiempo le pedimos que lo regule en su casa: sí a la copa y no al copón."
Mientras el consumo moderado trae beneficios, el abuso puede tener graves consecuencias para la salud. "El reto es comunicar con responsabilidad cuáles son los riesgos y los beneficios con objeto de que la mayoría de consumidores adultos que consumen vino con moderación lo sigan disfrutando y para ayudar a prevenir el uso indebido entre una pequeña minoría", explica Fernández. Las claves estarían en la educación, la autorregulación y la difusión actualizada de los datos científicos sobre la relación con la salud.
¿Cuánto es demasiado?
Como el consumo de alcohol está íntimamente asociado al factor cultural, lo que para un país es mucho para otro será diferente. Por ejemplo, la bebida estándar con menor graduación está en el Reino Unido, con 8°, y la de mayor, en Japón, con 19,75 (OMS, 2004).
Sobre la base de investigaciones científicas ( www.wineinmoderation.eu ), el promedio para un consumo de bajo riesgo sería en las mujeres hasta dos unidades diarias y en los hombres hasta tres. Una unidad representa 100 ml de vino o espumante (que promedia los 12°) o 60 ml de un licor de 20°.
La doctora estadounidense Mary C. Dufour, del Instituto Nacional de Abuso de Alcohol y Alcoholismo (Niaaa, por sus siglas en inglés), considera en su libro What is moderated drinking? que un consumo de bajo riesgo se relaciona con la cantidad de alcohol que una persona puede consumir sin correr peligro de que se incrementen significativamente los efectos sociales negativos y los daños para la salud. A los avances en las investigaciones sobre los beneficios del consumo moderado de vino, como la reducción de enfermedades cardíacas y de la diabetes ( www.wineinformationcouncil.eu ), se podría agregar que este consumo responsable sería el que a lo largo de los años le represente a la persona un efecto positivo para su salud.
La Universidad Abierta Interamericana junto a Opinión Autenticada realizó en marzo último un estudio encargado especialmente por LNR que arrojó que de los 400 hombres y mujeres de entre 25 y 45 años entrevistados en el área metropolitana de Buenos Aires, todos consumen, frecuente o esporádicamente, bebidas con alcohol. El 31,3 % bebe una o dos copas por semana y sólo el 3,3 % toma una o dos por día. Respecto de la pregunta sobre cuánto les resulta mucho, un 64% dijo que una copa por día debería ser suficiente, un 27 % aprobó dos copas y el 0,5 % sostuvo que no era necesario beber.
Con respecto al consumo responsable, un quinto de los consultados acordó en que si hay que manejar es preferible tomar poco o no beber y que hay que conocer el límite, medirse y saber hasta dónde llegar. Un 94 % coincidió en que hay que acompañar la bebida con algo de comida.
Desde las bodegas, las cámaras de bebidas destiladas y la de cerveceras plantean firmemente que el consumo debe estar asociado al disfrute y coinciden en que la ingesta de alcohol requiere madurez. Entre las situaciones y las personas que no deben beber están los chicos y adolescentes, las mujeres embarazadas, los que conducen, los que toman medicamentos o utilizan maquinarias. Los encuestados reconocen, en un 77 %, que los menores no deben beber y en un segundo lugar los que tienen problemas de salud.

Comunicar y accionar
Los actores locales que se ocupan del consumo responsable aún no tienen políticas comunes, pero ofrecen diversas campañas particulares en pos de la moderación.
La primera medida que proponen es la de comunicar el tema. Así lo refiere María Barrutia, directora del Centro Argentino de Vinos y Espirituosas (CAVE). "Como escuela es importante tener muy claro qué es lo que queremos transmitir en relación con la cultura del vino y las bebidas espirituosas. Si el consumo es desmedido va en contra de los valores gastronómicos de búsqueda de calidad y disfrute que proponemos. Es una obligación de las escuelas incluirlo en sus cursos, especialmente en la carrera de sommelier. Como comunicadores debemos advertir, difundir y prevenir, pero sin demonizar", y agregó que los gobiernos tienen que implementar políticas de prevención del alcoholismo. Y desde el punto de vista legal, observa: "Hay muchas leyes que en otros países dieron resultado, como la de la restricción del acceso a partir de un precio mínimo para la unidad de alcohol, el control de la venta según el horario y las licencias y el control por edades".
En el mismo camino que los representantes del vino, los cerveceros hacen hincapié en la tradición y la historia de la bebida. Mariano Botas, vicepresidente de Asuntos Corporativos de Cervecería y Maltería Quilmes, habla de lo crucial en la comunicación "Apostamos a un crecimiento sano y a largo plazo, y para eso necesitamos consumidores informados. Sin duda la promoción del consumo responsable es parte de nuestro negocio. Queremos que la cerveza se disfrute sanamente, en compañía de amigos y familia, únicamente por mayores de edad". Y acota: "creemos que es fundamental la articulación de políticas entre el Estado, la escuela, la familia, la sociedad civil y la industria. Para alcanzar cambios efectivos y sustentables es necesario un balance adecuado entre regulaciones, educación, prevención, control efectivo de normas, autorregulación y condena social para quien abusa." Respecto de las medidas que se toman en la Argentina, Botas explicó que existe una creciente coordinación de los programas de prevención entre la industria y los organismos públicos.
Bodegas de Argentina cuenta con una Sub-Comisión de Consumo Responsable para apoyar la promoción del consumo moderado desde el sector. "Creemos que la feria Vinos y Bodegas es el momento y lugar adecuados para llegar al consumidor final con el mensaje que el vino se disfruta degustándolo con atención y con mesura", comentó Graciela Roca, de la comisión de Marketing.
Beber con moderación es el programa que lleva a cabo Pernod Ricard Cluster Argentina. "Esta acción es central para la filosofía del grupo", dice Constanza Bertorello, directora de RR.HH. y CSR.
Desde la empresa productora y comercializadora de bebidas alcohólicas, Diageo, Marcela Falasca, gerente de Relaciones Corporativas, aclara que la empresa promueve celebrar la vida, todos los días, en todo lugar, y para ello "consideramos fundamental educar a los consumidores para que disfruten responsablemente de todos los momentos de celebración". Los ejes de las campañas de Diageo se ocupan de no asociar el alcohol al éxito social ni para ser aceptado ni para superar las inhibiciones. "Reconocer los propios límites al momento del consumo, disfrutar conociendo que la medida del alcohol a consumir es una elección personal, tener en cuenta el ambiente que nos rodea y tener la certeza de poder regresar sanos a casa son los fundamentos de nuestras acciones para mostrar que el disfrute de la noche continúe la mañana siguiente."
Con la mirada puesta en la educación, CCU Argentina (productora y distribuidora de cervezas) desarrolla desde 2006 el programa Educando en el Consumo Responsable de Alcohol, que resalta que las bebidas alcohólicas sólo deben consumirse después de los 18 años y siempre de manera responsable.
Bebidas en Campaña
La difusión pública acerca del consumo de bebidas es uno de los elementos más importantes para abarcar la problemática: "Tenemos un código con fuertes controles éticos internos previos. Las publicidades no pueden mostrar actores que parezcan menores de edad y desde lo conceptual no asociamos el consumo de bebidas alcohólicas con el éxito social o sexual, sino que nos basamos en los atributos como la caballerosidad, la amistad y la celebración", comenta Bertorello en nombre de Pernod Ricard.
En la investigación realizada en exclusiva para LNR, a la hora de saber con qué estado de ánimo la gente relaciona el consumo de bebidas con alcohol, un 31,3 % respondió que lo asocia a la amistad, el 23,6 % a la diversión, el 14 % al relax y el 12,6 % al placer. La relación de la bebida con la euforia o la depresión compartieron sólo un 2%.
Las campañas de Quilmes se enmarcan en el concepto Vivamos Responsablemente, de donde surgen spots como Si tomaste no manejes o los stands con información en recitales de rock. "En los próximos días lanzaremos una nueva campaña con los vecinos. Ellos elegirán el comercio más responsable de su barrio", cierra Mariano Botas.
Desde el sitio www. DRINkiQ.com , Diageo moviliza sus acciones a nivel mundial y regional. En la Argentina realiza desde 2005 la campaña Angel Guardián. "El programa cobra vida a través de embajadores alados que recorren las calles y los establecimientos nocturnos recordando a los consumidores la importancia de responsabilizarse por sus acciones al momento de consumir", expone Marcela Falasca.
Las campañas de CCU se dedican con atención a los consumidores de las provincias de Santa Fe y Salta (sedes de las elaboradoras). Organizan charlas educativas para padres de preadolescentes, distribuyen calcos en los puntos de venta que dicen Aquí no vendemos alcohol a menores junto a un folleto explicativo; también elaboraron el decálogo del consumidor responsable que difunden en los medios. Están presentes en grandes eventos y junto a la Dirección de Tránsito de Salta entregan información con el lema "Si tomaste, no manejes".
En la feria Vinos y Bodegas de La Rural, que organiza anualmente Bodegas de Argentina, el consumo responsable es un eje muy importante. El mensaje de la moderación lo plasma en distintos elementos gráficos (cartelería, banners, sticker en las copas de degustación). En la última edición dispusieron de un servicio de llamado de taxis para los visitantes y hubo personal de la Agencia Nacional de Seguridad Vial que brindó asesoramiento a través de una campaña que incluyó la posibilidad de realizarse tests de alcoholemia a voluntad.
En términos generales, el planteo es no pasar los límites diarios sugeridos, beber despacio, acompañar siempre la bebida con las comidas y conocer más en profundidad lo que estamos tomando: si es vino, por ejemplo, entender sobre su cultura, historia y raíces.
Que el término moderado sea seductor y se transforme en un estilo de vida, esa es la cuestión. En esta época de auge del mundo de la gastronomía y las bebidas, el desafío de la industria está en comprender que su crecimiento sustentable debe estar apoyado en una población sana.
En internet
www.niaaa.nih.gov
www.drinkiq.com
www.wineinmoderation.eu
www.intercambios.org.ar
www.viviamosresponsablemente.com






