“Siempre hay que tener un proyecto”. El secreto de la vitalidad de Valentín, que a los 93 años se graduó de doctor en Historia
Valentín Golzman defendió con éxito su tesis de doctorado en Historia y su logro se volvió viral en las redes sociales
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“Sé que mi caso no es común. Muchos me ven como un fenómeno, pero yo no quiero considerarme un ‘bicho raro’... tampoco hay un regla. Lo que siempre tuve en mi vida fue un proyecto y la voluntad de salir adelante”, dice Valentín Golzman que a sus 93 años acaba de defender con éxito su Tesis de Doctorado en Historia, en la universidad Torcuato Di Tella. Su caso llegó a las redes y su logro académico se convirtió en un ejemplo y un mensaje inspirador. Pero, ¿quién es Valentín Golzman?
Ayer, Valentín Golzman, de 93 años, defendió con éxito la Tesis de Doctorado en Historia titulada "Historia y cine. Representaciones audiovisuales de la crisis del Mundo del Trabajo en la Argentina en la década de 1990", dirigida por Mariano Mestman. El jurado estuvo conformado… pic.twitter.com/Z6JRxLCwnu
— Universidad Torcuato Di Tella (@utditella) July 12, 2023
Valentín nació en el Hospital Duran en diciembre de 1929. No había cumplido el año de vida cuando estando en brazos de su madre, fue testigo del primer golpe militar. “Mi madre me contó que cuando marchaba el cuerpo de cadetes del general José Félix Uriburu para deponer al presidente Hipólito Yrigoyen, ella, que me sostenía en sus brazos, tuvo mucho miedo y se escondió en un zaguán... era la primera vez que veía algo así”, cuenta. Luego, Valentín también sería testigo de los otros cinco golpes que ocurrieron en el país. Y también, el inicio del peronismo, la llegada del hombre a la luna, la guerra de Malvinas, el retorno de la democracia, el nacimiento de internet, la crisis del 2001 y hasta la pandemia del coronavirus.
Valentín no aparenta su edad. “¿Parezco más grande? (ríe) Trato de no subir mucho a colectivos porque una frenada me puede lastimar. Eso y también -por consejo de mi médico- debo tomarme del pasamanos cuando hay escaleras. No es tan grave. No me duele nada... tengo buenos médicos”, dice.
-Imagino que sus amigos deben preguntarle, ¿cuál es el secreto de su vitalidad?
-Los amigos se me van muriendo, me están dejando solo. No hay un regla. Creo que primero tiene que ayudar la fisiología, de eso no tengo dudas. Además una cierta disciplina, nunca dejé de hacer gimnasia dos o tres veces por semana. Otra cosa que siempre tuve en mi vida fue un proyecto, la voluntad de salir adelante. El proyecto puede ser cualquier cosa desde viajar, hacer un deporte, trabajar o estudiar. Sí, tener un proyecto, poniendo voluntad y tenacidad porque es muy importante para concluir lo que se inicia.
-Claro, tener un propósito.
-Existe una película, creo que es El exilio de Gardel, un adolescente pregunta a un hombre mayor: “Maestro, ¿cómo se hace para llegar a viejo como usted?”. “Hay que tener un proyecto”, le responde el hombre. “¿Y cómo uno se da cuenta de que es viejo?”, repregunta. “Cuando ya no tenés ganas”, le contesta. En conclusión, mientras tengas un proyecto y ganas, nunca vas a ser viejo. Yo no me considero viejo.
“En una vida tan larga pasan muchas cosas”
”Terminé el secundario e hice el servicio militar, en el Regimiento de Infantería de Rosario, donde estuve 14 meses. A la par, aprobé libre el primer año de Ingeniería. Creo que dormía tres o cuatros horas por noche fue una hazaña. Después, me casé e hice una carrera muy larga porque me recibí trabajando, mi señora había quedado embarazada”, cuenta.
A principios de los 60 Valentín se recibió de ingeniero mecánico electricista en la Universidad de La Plata. A la par, se casó con Clara Moloshnik, tuvo dos hijos, ocho nietos y cuatro bisnietos. Después de 50 años juntos, Clara murió y Valentín volvió a enamorarse. En el lugar donde hacía gimnasia conoció a Lilian y se casaron. “En una vida tan larga pasan muchas cosas”, deduce.
-¿Cómo es volver a enamorarse después de tantos años con otra pareja?
-Es hermosísimo. Yo creo que el hombre, igual que la mujer, no tiene que estar solo. Tengo una teoría que, en el caso de los viudos, cuando alguien vive muy bien su matrimonio ya no concibe vivir solo. Fue tan feliz que quiere volver a repetir. Mi señora tiene 86 y es tan vital como yo.
-Luego de recibirse de ingeniero, ¿a qué se dedicó?
-Durante más de cuatro décadas trabajé en empresa de autopartes. Mi empresa estuvo al borde la quiebra, no quebró porque pudimos venderla a fines de los 90. Fue una hazaña, la compraron capitales franceses. Después de venderla, me retiré. Al tiempo que dejé la empresa (o la empresa me dejó a mí, depende de cómo se lo mire) me inscribí en la universidad Di Tella. Y empecé a ‘trabajar’ ahí porque para mí fue como un trabajo. Primero obtuve la tesis de magister y luego, el doctorado.
-¿Cuál fue la reacción de sus hijos cuando supieron de sus ganas de volver a estudiar?
-Mis hijos y mis nietos están orgullosos y contentos. Para decirlo en términos vulgares, mis hijos, mis nietos y mis amigos me hacen sentir Gardel. Cuando me entregaron la tesis del magister, que fue previa, pasó algo muy gracioso. El día de la ceremonia los graduados que íbamos a recibir el diploma debíamos presentar antes, a la cinco de la tarde. Me acuerdo que cuando llegué no me querían dejar pasar: ‘Señor los familiares entran a las seis’, me dijo el señor de la entrada, y yo le respondí: ‘sí, mis nietos van a venir a aplaudirme’. Yo estoy sorprendido por las repercusiones y también la gente de la universidad me dice que no esperaban que tanta gente llame para preguntar por la tesis y por mí.
“Los profesores podrían ser mis hijos y los alumnos mis nietos”
-¿Cómo fue la experiencia de volver a la universidad después de los 80 años?
-Fue interesante porque mi mirada era diferente y fue algo recíproco: yo aprendí mucho de ellos y creo que ellos también lo hicieron conmigo. Todos los profesores podrían ser mis hijos. Y los alumnos, mis nietos [risas].
-De ingeniero a doctor en historia
-A mí siempre me interesó la historia y todo lo relacionado con la literatura y el arte. También me apasionan las imágenes. Durante muchos años tomé fotografías. Viajaba al exterior y me la pasaba sacando fotos.
-¿Cuál fue la materia del doctorado que más le interesó?
-Historia argentina, pero también historia universal. Por ejemplo, cuando estudiamos Francia nos preguntábamos con el profesor por qué Francia y por qué 1789 cuando estaban en crisis todos los países vecinos... Son preguntas que son interesantes de horadar.
-Dicen que es importante conocer la historia porque la historia siempre se repite.
-No se repite siempre igual... A veces es como comedia y otras como drama.
La semana pasada, después de seis años de investigación y estudio, Valentín defendió con éxito su tesis titulada: Historia y cine. Representaciones audiovisuales de la crisis del Mundo del Trabajo en la Argentina en la década de 1990. Su imagen se viralizó en las redes. “Tuve un jurado de lujo: Oscar Oszlak, un politólogo internacionalmente reconocido, Clara Beatriz Kriger, pocos conocen tanto de cine argentino como ella, y Fernando Rocchi un gran historiador. Los tres coincidieron en algo que para mi es muy importante, que me llena de orgullo: que mi tesis agrega valor”, dice.
-¿Por qué ese tema?
-Si bien Menem aplicó una política similar a la que, 10 años antes, Margaret Thatcher había utilizado en Gran Bretaña y Ronald Reagan en los Estados Unidos, fue una política que destruyó los elementos claves del mundo del trabajo, que había comenzado antes, con los militares en el ‘76. Menem fue la culminación de un proceso de destrucción de elementos del mundo del trabajo, y digo “mundo” porque no me refiero solo a los trabajadores sino también a sus familias, su alimentación, salud. Para mí fue muy atractivo hacer esta tesis porque no había ningún análisis global que abarcara ese mundo del trabajo.
-Una época, además, de la que usted fue testigo.
-Vi las colas de gente buscando trabajo, fue terrible. Las estadísticas hablan de más de 200 mil personas de las cuales 80 mil eran ferroviarios porque cerraron 600 estaciones. Fui testigo obligado y también lo sufrí, aunque no fue esto lo que me motivó a hacer la tesis sino por el interés de lo que significó esa década tremenda con todos los cambios que hubo.
La familia donde se crió Valentín era muy humilde. “Mi padre era carpintero. En una época, tuvimos que mudamos al interior, a Canals, al sur de la provincia de Córdoba, y ahí pudo salir adelante. Hace varios años, cuando volví a Canals y me dio mucha pena todo lo que pasó con Ferrocarril, por eso en mi tesis hice un capítulo que se llama “vivir sin trenes” y “vivir sin techo”. Durante el menemismo mucha gente tuvo que abandonar sus viviendas por no poder pagar los terrenos o hipotecas, por otro lado los jóvenes empezaron a compartir departamentos para pagar el alquiler. Paralelamente, en los pueblos que dejó de ir el ferrocarril, que fue algo terrible porque hubo pueblos que quedaron incomunicados, la gente de esos pueblos migró a las ciudades y se instaló en las villas o casas de amigos en busca de trabajo. Se daba que en el interior había gente que dejaba sus viviendas vacías y otras que habían perdido su vivienda”, explica.
“Después de la tormenta”
La película argentina dirigida por Tristán Bauer “Después de la tormenta” fue el mascarón de proa de la tesis de Valentín. “La tormenta era el gobierno de Menem. En esa película se ve cómo la crisis económica deteriora la situación de una familia, el padre queda desocupado, una fabrica que los dueños vacían y huyen sin pagar las quincenas... el personaje principal debe mudarse a una villa... la mujer sale a trabajar y se produce su empoderamiento”, dice.
-¿La película no tiene un sesgo político?
-Todo es político, vos sos política y yo también lo soy. Una cosa es la política y otra es la política partidaria. La película es política pero expresa algo que coincido y fue la destrucción de la fuerza de trabajo durante la época de Menem. Muchos se olvidaron lo que ocurrió con Menem.
-¿En qué sentido?
-Muchos lo elogian junto con otros gobiernos, a veces con el kirchnerismo y otras con el macrismo. Pero hay hechos que son evidentes, lo que dicen economistas, sociólogos, psicólogos ratifican que lo que muestra la película fue una realidad. Tenían el propósito deliberado de venderlo todo. Pero la tesis no habla de política. Cuando hablo de Menem me refiero a su rol, como elemento que trabajó para disolver una sociedad.
Para su trabajo Valentín cuenta que analizó siete documentales y siete ficcionales. En ellos, también advirtió los efectos de la crisis en la subjetividad de las personas y comunidades. “Siempre se habla de lo económico pero qué pasa con la psicología de esa persona que de repente se quedó sin trabajo, sin dinero, que la mujer que siempre había estado en la casa debió salir a trabajar, qué pasa con ella. En esa época se sufrió bastante... muchas mujeres debieron salir a trabajar, el marido se quedó en la casa y al sentirse inútil empezó a beber, el hijo no tuvo el cuidado del adulto y empezó con malas juntas. Hogares que se destruyeron. Como contrapartida se da el empoderamiento de la mujer”, cuenta.
-Valentín usted vivió distintas épocas del país, ¿qué es lo que hoy le preocupa?
-Me duele ver los cartoneros, hoy la tracción a sangre no camina , pero la tracción a sangre humana sí camina... Me duele ver por primera vez en mi historia que hay gente que trabaja en blanco y no llega a fin de mes, sufro cuando veo a la gente que duerme en la calle o que tiene que meterse en los containers a buscar algo para comer cuando dos minutos antes una señora arrojó la caca de su perro ahí.
-Decía que siempre hay que tener un proyecto. ¿Cuál es su proyecto hoy?
-Descansar un poco (risas). Yo creí que todo se terminaba con la decisión del jurado pero me han llamado de todos lados... Lo que me gustaría ahora es estudiar crítica cinematográfica, me interesa mucho porque una cosa es salir del cine y decir “me gustó” o “no me gustó”, pero hay que ver todo lo que tiene detrás la película, la iluminación, la puesta en escena... incluso los documentales tienen muchísima planificación.
-¿Hay algún director de cine que le gustaría conocer?
-Sí, a Bauer me gustaría conocerlo, sería interesante porque si él ve la cantidad de citas que hago en mi tesis de la película de él creo que engordaría más kilos (risas).
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