"Solo llego al orgasmo por mi cuenta". 4 mujeres cuentan sus experiencias

Denise Tempone
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31 de enero de 2020  • 11:10

Para muchas de nosotras, es lo más usual del mundo: siempre llegamos al clímax solas, cuando nos masturbamos. En compañía, sin embargo, no lo logramos nunca o, bueno, solo a veces. No se trata solo de tenerla complicada para llegar a través de la penetración, se trata de tenerla complicada para llegar y punto, mientras haya otra persona, significativa o no, a nuestro lado. En el mejor de los casos, el orgasmo en compañía es algo random, fortuito y caprichoso y miramos con envidia a los hombres que parecen tener la capacidad de terminar sus encuentros sexuales con el mejor final siempre (o casi). En el peor de los casos, ya nos acostumbramos a disfrutar del sexo sabiendo que aunque el placer escale y escale, al pico nunca llegamos. Como no entendemos bien qué nos pasa, y sospechamos que es una falla nuestra, hacemos de esto un tema tabú. A veces mentimos sí, y otras veces, simplemente nos callamos. O lo hacíamos, hasta ahora.

Actualmente en Europa, muchos sex shops están tomando la posta de la salud sexual y se convirtieron en espacios que buscan dar respuestas a las consultas más usuales: esas que la gente confiesa en ámbitos libres de secretos. Para esto, organizan charlas grupales con sexólogos en las que se puede hablar, a bombacha quitada, sobre las cosas que hay que cambiar para acercar a la vida sexual que soñamos. De eso se trató el taller "Orgasmos ¿por qué sola sí y en pareja no?", impartido por el sexólogo y escritor Sergio Fosela en Lys, un sex shop en el centro de Madrid. En general, estos encuentro se caracterizan por su honestidad, el respeto y las ganas de aprender entre todos de los casos de quienes asisten. Estuvimos ahí y te contamos cositas que escuchamos y algunas de las lecciones que nos llevamos.

  • "En 15 años de relación nunca tuve un orgasmo con él. Sola, lo tuve siempre".

Inés, de 39 años, nos dio la perfecta excusa para analizar uno de los mitos más usuales: que al orgasmo no se llega por falta de confianza en el otro, por no saber crear intimidad, por no expresar lo que una siente. Aunque la confianza ayuda, el orgasmo no tiene nada que ver con estar en pareja o no. Muchas veces, ni siquiera tiene que ver con tener un buen amante. Además, cuando estaba con su marido, Inés era capaz de recrear perfectamente las condiciones que la llevaban al clímax sola pero tampoco así lo lograba.

  • "Estoy en pareja hace 10 años, y ahora que abrimos la relación, descubrí que no puedo llegar al orgasmo con nadie ¡que no sea mi marido!".

No hubo uno sino tres casos parecidos a este durante el taller. Para estas tres mujeres era un misterio cómo les era tan fácil acabar solas o bien con sus parejas de siempre y cómo luego se les volvía tan escurridizo el placer junto a alguien nuevo. Les resultaba paradójico y desconcertante haber transitado un camino de cuestionamiento y libertad en pos de relaciones poliamorosas que ahora las conducían a cierta frustración sexual. En estos casos, descubrimos otra cosa: que tener múltiples amantes y una vida sexual libre y súper activa, tampoco te garantiza tu clímax.

  • "Estoy soltera, voy conociendo hombres y no entiendo nada. A veces sí, a veces no, siento que no tengo ningún control al respecto".

El caso de Nadia resumía la postura de la mayoría. Ella no estaba particularmente frustrada por ningún caso particular y definitivamente no lo arrastraba como trauma. Pero estaba acostumbrada a vivir su clímax como un bonus track random y, en nombre de una mejor comprensión, quería entender qué pasaba y sí podía mejorar su control o hábitos. Su experiencia y actitud nos recordó a todas que sí, que nuestro placer está en nuestras manos.

  • "Nunca tuve un orgasmo acompañada".

"No sé por qué. Simplemente no pasó. Mis amigas me dicen que esté feliz de, al menos, tenerlo sola pero siempre me pregunto qué puede andar mal en mi". A sus 36 años, Carla se revelaba la cristalización de una sola forma de acabar.

¿Y entonces?

Si tu orgasmo no depende de una relación estable, de la libertad sexual, de la variedad ni voluntad, ¿de qué diablos depende? Para Fosela, la respuesta es una: de una buena comprensión de tu respuesta sexual. ¿Cómo se logra? Esta es una mini guía para que empieces a mirarte de cerca.

  • Hacé un cuadro de semejanzas y diferencias entre tu mastrubación y las relaciones con otros.

La lógica indica que si podés llegar a un orgasmo sola, para hacerlo acompañada, solo deberías intentar establecer el mayor paralelismo posible. Esto significa que, en teoría, analizar los elementos, las partes de tu cuerpo que estimulás, el tiempo que le dedicás y la situación interna y externa en la que lo hacés, puede ayudarte a entender exactamente dónde está la diferencia. Ahora viene el segundo tema: la diferencia, puede ser enorme.

  • Observá que tan rígida es tu masturbación y cambiá hábitos.

El cerebro es vago. La mayoría de las veces, cuando encuentra algo que le gusta, tiende a repertirlo, repetirlo, repertirlo. Es por eso que la mayoría de nosotras nos tocamos de una sola manera, en una sola posición que es la que funciona fácil y funciona rápido, esto nos vuelve extremadamente rígidas y como toda rigidez, se vuelve muy limitante. ¿Te animás a empezar a cambiar esto?

  • La masturbación erótica versus la descarga.

Cuando somos adultas, tendemos a darle otros usos a la masturbación: la usamos como ansiolítico, para relajarnos, la usamos cuando nos duele la cabeza, para dormir mejor, para resetearnos. Esto hace que la consideremos más como descarga fisiológica que como un acto de erotismo, lo cual contribuye a su automatización. Entonces, cuando las emociones intensas comienzan, nuestro cerebro no tiene idea de cómo capitalizarlas. La masturbación como descarga no está mal, el tema es que no puede ser la única.

  • Las creencias inconscientes.

No siempre podemos o nos animamos a recrear la situación que nos lleva al orgasmo solas y, para complicarlo un poco, si lo logramos empieza a jugar el tema mental: las inhibiciones, la presión por agradar y lo que nos cuesta a las mujeres volvernos un poco egoístas.

Que los orgasmos nos lo dan los amantes y no nosotras, que es egoísta concentrarnos en nuestro placer cuando estamos con otro, que nuestro cuerpo se despatarra y se ve feo cuando estamos gozando, muchas creencias pueden obstruir la entrega a una situación, incluso la convicción (errada) de que el amor y el orgasmo van de la mano, la cual suele ponerse en juego inconscientemente también en las relaciones abiertas.

Como ves, la dificultad para llegar al orgasmo acompañadas suele combinar varios de estos factores. Si no sabés por dónde empezar a desenmarañar tu caso, podés consultar con un especialista. En general, para resolverlo, alcanza con tratamientos cortos de no más de ocho sesiones. Resignarte ¿para qué? Si el camino del autodescubrimiento puede ser muy divertido.

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