El quitarse la ropa frente a un público y bailar al mismo tiempo es un arte menor. No sólo por el baile y la puesta en escena, sino también por el juego de seducción que excede ampliamente al mero nudismo, aun cuando este es casi necesario. Por suerte esta antigua práctica también desembarcó en el cine y nos permitió ver actrices de cierto renombre poniéndole el cuerpo al papel de strippers.