Catherine Dior, la hermana de Christian Dior que luchó con la Resistencia y sobrevivió a campos de concentración
Dueña de una vida fascinante, Catherine Dior fue una agente de la resistencia, sobrevivió a los campos de concentración y, con su coraje y valentía, moldeó el trabajo de su hermano Christian Dior
10 minutos de lectura'

Ginette Marie Catherine Dior nació el 2 de agosto de 1917. Era la menor de cinco hermanos (junto a Bernard, Christian, Raymond y Jacqueline) en una familia adinerada. Su padre, Maurice Dior, se dedicaba a la producción de fertilizantes y su madre, Madeleine, era una gran señora que comandaba su villa en Granville, en la costa de Normandía.
En 1929 la Gran Depresión hizo eco en Francia y los Dior perdieron su fortuna. Como muchas familias venidas a menos, debieron dejar su residencia y mudarse a una modesta granja en Provenza. Madeleine descubrió un nuevo oficio con el que mantuvo, por poco tiempo, a su familia: cultivar hortalizas. Pero en 1931, tras una operación, falleció por septicemia. Se dice que Catherine heredó de su madre el amor por las flores y la jardinería.

Catherine y sus hermanos se criaron con las enseñanzas de Madeleine en mente. Con modales, elegancia y determinación. Y, a pesar de llevarse doce años de diferencia, siempre fue Christian su hermano más cercano. En 1936 se mudaron juntos a un apartamento en París, donde Christian Dior comenzó su camino en el diseño, vendiendo sus bocetos. En 1938, consiguió trabajo en Piguet, mientras su hermana se ganaba la vida como vendedora en una tienda de guantes y sombreros. Por las noches, ayudaba a su hermano posando como modelo.
Pero los Dior no llegaron a disfrutar de su independencia. El 3 de septiembre de 1939, Francia e Inglaterra declararon la guerra a Alemania y comenzó uno de los procesos más oscuros del mundo. Christian fue convocado para cumplir con el servicio militar, pero sus labores lo mantuvieron lejos de combate, trabajando en una granja en el centro de Francia. Catherine se vio obligada a dejar París y a mudarse con su padre al campo en Les Naÿsés, en el sur.
El 22 de junio de 1940, cuando Francia firmó el Armisticio, Christian fue desafectado del ejército y pudo reunirse con su padre y su hermana menor. Aunque fue por poco tiempo: un año después regresó a París para vivir del diseño.


Agente de la Resistencia
Los Dior vivían como granjeros en Callian, al sur de Francia, y dos veces por semana iban a vender sus productos al mercado de Cannes. Allí fue, en noviembre de 1941, donde la pequeña rebelde de los Dior conoció a Hervé de Charbonneries, un amor que cambiaría su vida.
Francia estaba ocupada por los alemanes. Catherine quería comprar una radio para escuchar a Charles de Gaulle, líder de la Resistencia, que transmitía desde su exilio en Londres. Se acercó hasta una tienda en Cannes y detrás del mostrador la esperaba Hervé de Charbonneries. Se enamoraron a primera vista y, para fines de ese año, Catherine Dior no solo había encontrado a su amor, sino que también se había unido a la Resistencia francesa. Hervé la reclutó.
Catherine se mudó a Cannes para estar más cerca de su amor, quien no solo era doce años mayor, igual que su hermano Christian, sino que también estaba casado y tenía tres hijos. Al igual que su esposa, llamada Lucie, de Charbonneries era miembro de la resistencia y pertenecía a la F2, una red vinculada con los servicios de inteligencia polacos y británicos.

Dueña de un temperamento inquebrantable, Catherine fue reclutada. Le dieron un nombre clave, “Caro”, y su primera tarea: recopilar información sobre las tropas y buques alemanes en la costa del Mediterráneo. Los archivos de la Resistencia mencionan su “compostura, decisión y sangre fría”. Y destacan que su rol terminó siendo crucial para la invasión aliada de Francia, en 1944.
Sin embargo, los informantes la tenían en la mira. Y, a comienzos del verano de 1944, debió huir. Se refugió en París, en el departamento de Christian en Rue Royale. Los Dior volvían a vivir juntos. Valiente, “Caro” continuó su trabajo como agente, transmitía información a Londres y operaba desde el ático de la casa de su hermano. El diseñador hizo lo posible por cubrirla, pero el 6 de julio en la plaza de Trocadero Catherine fue capturada por los colaboradores de la Gestapo. Le vendaron los ojos y se la llevaron prisionera.
En Fresnes, en los suburbios de París, Catherine y sus compañeras fueron torturadas y violadas por colaborares de la Gestapo. “Cuando llegué al edificio, de inmediato me sometieron a un interrogatorio sobre mis actividades para la Resistencia y también sobre la identidad de los jefes para quienes trabajaba. Esto estuvo acompañado de brutalidades: empujones, patadas, cachetadas...”, detalló en un relato posterior. “Cuando el interrogatorio resultó insatisfactorio, me llevaron al baño. Me desnudaron, ataron mis manos y me sumergieron en agua fría donde me dejaron durante tres cuartos de hora… Cada tanto, me sumergían completamente y de inmediato me interrogaban… les mentí tanto como pude”.
Aun dejándola casi al borde de la muerte, no la quebraron. Catherine Dior quedó estéril por las torturas, pero jamás delató a sus compañeros de la Resistencia. Así salvó las vidas de su amiga Liliane Dietlin, la de Hervé, la de su esposa Lucie, e incluso la del mismo Christian quien se había arriesgado al ayudarla. En la Resistencia destacaron su coraje.

Catherine fue traslada a otro centro de detención en Romainville y a mediados de agosto de 1944, justo cuando su hermano logró enterarse en dónde la tenían retenida y trató de liberarla, fue deportada en tren a Alemania.
El 22 de agosto ya estaba en Ravensbrück, un campo de concentración diseñado especialmente para mujeres, prisioneras políticas, gitanas y miembros de la Resistencia. Catherine estuvo ahí al mismo tiempo que Elisabeth de Rothschild, una aristócrata que había sido arrestada por negarse a sentarse junto a la esposa del embajador de Alemania en un desfile de Elsa Schiaparelli. Rothschild no sobrevivió.
Ravensbrück estaba superpoblado y las prisioneras vivían en condiciones infrahumanas, con cadáveres a su alrededor y acosadas por el hambre, el tifus y la disentería. Era un campo de concentración para esperar la muerte.
Nicolas Crespelle, ahijado de Catherine, reveló que la única vez que su madrina le habló de aquellos días, fue para contarle que ella jamás se tiró al piso para recoger la comida arrojada por un guardia de la SS. “Si lo hacías, tu vida estaba acabada”, le dijo. Aun en las últimas, Catherine Dior mantuvo su temple firme: nunca permitió que le arrebataran su humanidad.

Coraje y determinación
Catherine aguantó hasta octubre, allí fue trasladada junto a otras 249 mujeres francesas al campo de concentración de Abteroda. Bajo amenaza de ser fusiladas, las usaron como mano de obra esclava, poniéndolas a construir motores militares. Aun así, casi sin alimento y durmiendo en el piso de cemento de las fábricas, las prisioneras hicieron lo posible por sabotear los aviones que eran obligadas a construir.
En febrero de 1945, con los aliados cada vez más cerca, Catherine fue reubicada en el campo de concentración de Markkleeberg. Fue un invierno muy duro y ella estaba muy débil. “Pero no quería que la compadecieran. Era la capitana de su propia alma... ella tenía un único y ardiente deseo: solo quería volver viva a casa”, la recordó Zahava Szász Stessel, una sobreviviente del lugar.
Dos meses después, los nazis comenzaron a evacuar a sus prisioneros en las llamadas “marchas de la muerte”. Enfermos y débiles, uno de cada tres de ellos moría. Pero el ferviente deseo por vivir de Catherine finalmente triunfó: el 21 de abril de 1945, mientras caminaba junto a un grupo de prisioneros cerca de Dresde, logró escapar y se escondió entre los escombros de la ciudad.

En el libro “Miss Dior: A story of Courage and Couture”, su biógrafa, Justine Picardie, la describió como “una verdadera heroína que ejemplificó el mejor y más valiente espíritu de la Resistencia francesa durante la guerra”.
Mientras trataba de dar con ella, apelando a todos sus contactos, Christian Dior continuaba trabajando para Lucien Lelong. Diseñaba costosos vestidos de alta costura junto a otro joven talento, Pierre Balmain.
Sin información oficial, llegó a contratar a una vidente para saber si su hermana estaba viva o muerta. ”Me agoté en vano tratando de encontrarla. Exigente y absorbente, el trabajo era la única droga que me permitía olvidar”, escribió Dior.
El 28 de mayo de 1945, cuando finalmente Catherine regresó París, Christian fue desesperado a la estación de tren. Tan demacrada se veía, que le costó reconocerla. La llevó a casa y le sirvió soufflé de queso, la comida favorita de su hermanita. Pero ella se sentía tan enferma que ni pudo comerlo.
Catherine Dior nunca recuperó su espíritu vivaz. Vivió lo que le quedó por vivir cabizbaja y silenciosa.


Una nueva vida, un nuevo look
En el otoño de 1945, tras unas semanas recuperándose en el sur, Catherine logró reunirse con Hervé. La pareja se mudó al histórico apartamento de Christian en Rue Royale. Con Catherine a su lado (y su coraje como mejor inspiración), el diseñador abandonó a Lucien Lelong y, a los 41 años, abrió su propia maison: Christian Dior.
Su hermana menor lo aplaudió desde las sombras, evitaba ser el centro de atención, aunque su influencia quedó plasmada en la biopic del diseñador, “The New Look”, de Apple TV.
Se dice que “New Look” -así se llamó la primera colección del diseñador- tuvo mucho que ver con su hermana. Que Dior buscaba crear para sus mujeres una “armadura” que les devolviera el gusto por el vestir tras años de usar prendas raídas, oscuras y viejas.
Había visto el sufrimiento de Catherine y quería que dejaran atrás los avatares de la guerra con prendas hermosas. Al mismo tiempo, el 12 de febrero de 1947, día de su magnífica presentación, Christian Dior lanzó también su primer perfume.
Catherine también tuvo mucho que ver en la creación de aquella icónica fragancia. Se trata de una mezcla floral con notas de lila del valle, su flor favorita, que ella vendía cuando vivían en Cannes. Además, llamó al perfume “Miss Dior” en su honor.
El nombre surgió de forma espontánea una tarde en el atelier Dior. El diseñador estaba reunido con su musa, Mizza Bricard. Ella, al ver entrar a Catherine a la sala, exclamó “¡Miss Dior!”. Y así quedó.


En 1952, Catherine fue testigo fundamental para la identificación de oficiales nazis y colaboracionistas en el juicio de “Rue de la Pompe Gestapo”. El gobierno de Francia la reconoció como una auténtica heroína y le dio, entre otras distinciones, La Legión de Honor, en 1994, la condecoración más alta en el país.
Después de la guerra, Catherine Dior volvió a Les Naÿsses, en Callian, donde se dedicó a su gran pasión, las flores. Se convirtió en una reputada productora, cultivando jazmines y rosas en con los que proveyó a floristas de París y, más tarde, a perfumistas del mundo. La hermana rebelde de Christian Dior lo sobrevivió (en 1957 el diseñador falleció a los 52 años de un ataque al corazón y ella fue nombrada su “heredera moral”), vivió hasta los 90 años en su amada granja hasta su muerte, el 17 de junio de 2008.

1Feng Shui: qué objetos eliminar de tu casa antes de que termine enero para renovar la energía
2Se amaban profundamente, vivieron un idilio, pero había algo clave que no compartían: “Creí que era algo de la juventud”
- 3
Ruta a Uruguay en auto: qué documentación necesito para ir desde la Argentina
- 4
Quiero fortalecer los huesos: las vitaminas a consumir para lograrlo






