Tendencias: cómo descubrí el espumante y aquel vasito de Anana Fizz
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Entré al mundo de las burbujas con alcohol de pequeña, cuando mi papá me servía un vasito de ananá fizz en cada despedida del año que hacía en su oficina. Una sensación dulce, diferente a la de la gaseosa, que esperaba cada diciembre. Y como pasa con todas las bebidas y comidas, el paladar fue aprendiendo y haciéndose más exigente, buscando calidad en lo que uno degusta.
Así fue que llegué a disfrutar del brindis con champagne cuando llegaban las doce de cada 31 de diciembre hasta que, de más grande, cuando ya salía sola, me "escondía" una botella de las fiestas para compartir en los encuentros con amigos.
"Hasta que un día probé un espumante que era tan elegante, tan suave y tan sabroso que quise disfrutar con esa bebida de una comida entera"
Me encantaba disfrutar del verano, con una copa bien fría y burbujeante.En las primeras cenas con amigos las cosas empezaron a cambiar, la calidad del espumante local mejoraba y hasta ya se hablaba de la pizza o el sushi con champagne. Aparecieron las burbujas en los boliches, con una calidad intermedia. Se podía pagar y compartir entre varios una botella; luego hicieron su desfile las burbujas en presentaciones individuales.
Hasta que un día probé un espumante que era tan elegante, tan suave y tan sabroso que quise disfrutar con esa bebida de una comida entera. Me di cuenta de que algo había cambiado y que me había enamorado de las burbujas.Ese mundo me atrapó siempre. Durante los últimos 20 años, convertida en periodista gastronómica, tuve la suerte de probar una gran variedad y estilos de espumantes, champagnes, cavas, y pude conocer para luego elegir el que más me gustaba.
Me gustan muchos… y mucho.
Descubrí la importancia de la calidad, más allá del estilo, las uvas utilizadas o el método de elaboración, y también que el espumante argentino hoy puede competir con las mejores botellas del mundo.

Por suerte, hace unos años que las burbujas se desestacionalizaron. Cambiaron su momento y situación de consumo. Igual que con el helado, el espumante ya no sólo se toma en verano y como postre (o al final de la cena). No se necesita ningún ritual para disfrutarlo: encuentros, festejos, proyectos, o simplemente la felicidad de una rica comida. No hay excusas necesarias; el único requisito para descorchar un espumante es la promesa de pasarla bien.

Durante estos años investigué el tema, primero intuitivamente con mi paladar, luego en viajes, con lecturas y catas especializadas. Todo eso que aprendí, pregunté y estudié, quise ponerlo por escrito, para ofrecérselo a mis pares: los amantes del vino y la gastronomía. Por eso escribí el ebook Cómo elegir tu espumante, un libro digital que reúne, de manera entretenida y didáctica, la información necesaria para poder elegir qué espumante beber. Y para que nadie se quede afuera de este apasionante mundo, la descarga es gratuitaEs un e-book interactivo, que incluye multiformatos digitales y navegación propia, que permite conocer la historia y la actualidad de las burbujas locales.
En Cómo elegir tu espumante, hay info de maridajes -porque es delicioso acompañarlo con una gran variedad de comidas-; de las tendencias de consumo (como las nuevas propuestas de fermentación natural); el auge de los rosados; la nueva calidad en los más complejos y elegantes que durmieron años y años sobre levaduras; o los más frescos y versátiles para tomar en todo momento.
Es importante que conocer que hay dos grandes procesos básicos de elaboración, el tradicional en botella y el charmat en tanque, que ofrecen distintos estilos de vinos espumantes. Y que, como en todo buen vino, el terroir donde fue cultivado marca una gran diferencia.

Porque el espumante es nada menos que un vino de doble fermentación. La primera sucede cuando el jugo de uva se convierte en vino, y la segunda cuando ese vino adquiere burbujas para convertirse en espumante. Esta segunda fermentación, ya no de la uva sino del vino, se realiza dentro de un recipiente a presión para que las bur-bujas de dióxido de carbono no se evaporen y el gas quede adentro. Es el momento en que el vino base o "tranquilo" adquiere las burbujas.

Para saber de las diferencias entre cada uno, en el libro también hablan los maestros elaboradores de las grandes bodegas, y explican las características que hacen que cada botella sea única. Porque son el terroir, las variedades de uva, el estilo buscado y la forma de elaboración lo que se refleja en las burbujas al momento de degustarlo.
Para quienes quieran saber las reglas de servicio, descorche, la temperatura, la posibilidad de guarda y cómo deben ser las burbujas, el ebook propone recomendaciones y tips.
Más allá de todo, lo importante es saber que lo único que se requiere para las burbujas es acompañarlas de un estado de ánimo alegre, ese que imita el ruido del descorche, el chisporroteo de las burbujas y la sonrisa que se forma detrás.
Cómo abrir la botella
- Retirar el papel metálico, desajustar los alambres del bozal.
- Sostener bien el corcho porque puede salir violentamente.
- Inclinar la botella levemente, unos 30 grados, sosteniendo la base de la botella con una mano y el corcho con la otra.
- Atenciòn, ahora la clave es esta: lo que debe girarse es la botella, nunca el corcho.
- Seguir sujetando el corcho con firmeza para que no se dispare, y al mismo tiempo acompañarlo lentamente en su salida de la botella.
- El ruido debe ser un suave puf y no el de un pum explosivo y volador.
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