
El original modelo italiano acaba de arribar a los mercados latinos. En Argentina, su precio rondará los 30 mil dólares, aunque su principal valor es emocional.
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Por Juan Ponieman.
En 1991, la fábrica italiana de automóviles Torino presentó la segunda generación del Cinquecento. Su concepción de city car le permitió ostentar un valor de mercado reducido, pero la calidad de su interior y las humildes prestaciones no lograron convencer a los consumidores. Años más tarde, la aparición del Seicento (1998) tampoco logró entusiasmar y las ventas permanecieron estancadas. Si bien ambos modelos cumplieron con su finalidad –transportar gente con el menor costo posible–, la sensación que rodeaba a ambos modelos era negativa, y ninguno de estos intentos pudo alcanzar el éxito conseguido por sus predecesores en los años 50 y 60. Quizá, por ello, en el desarrollo del nuevo 500, la dirección de Fiat se replanteó ciertos aspectos que debían mejorar respecto a sus versiones anteriores.
El primero de ellos es la imagen: el 500 es un modelo pequeño (mide 3,54 m) que muestra una estética corpulenta y caprichosa. Detalles cromados y los grupos ópticos (cuenta con seis proyectores en el frente) acentúan el carácter individualista. En su interior, el estilo art déco aúna texturas nobles y detalles de calidad (volante revestido con cuero, techo vidriado y climatización electrónica). Pero es quizás en la seguridad donde Fiat ha mostrado un cambio superlativo: el nuevo supermini cuenta con siete bolsas de aire y control de estabilidad, y ha obtenido cinco estrellas en pruebas de choque.
Otro de los aspectos en los que el 500 ha logrado avanzar es la conducción. La pequeña distancia entre ejes mejoró la conducción, ya que se trabajó con obsesiva atención en la maniobrabilidad y prestaciones. No se trata de un modelo deportivo, sino un city car vitaminado, capaz de superar los 180 kilómetros por hora. Los 100 cv de su motor son suficientes para conducir con alegría y tomar carreteras viradas disfrutando de la docilidad de su chasis y la potencia del impulsor.
Pero más allá de las sensaciones que promete (no se debe pasar por alto que su valor en Europa no supera los 15 mil euros), su virtud, al igual que el paradigmático Mini Cooper, es estética. Manejar un 500 es similar a tomar un café indonesio preparado con granos Kopi Iuwak: podría ser sólo un buen café, pero se ha posicionado como una moda, y por ello, un pocillo cuesta 100 dólares. El Cinquecento es un pequeño utilitario que no brinda sensaciones más apasionantes que cualquier otro modelo de su condición, pero su posición mediática, tan bien estudiada por Fiat, lo ha elevado hasta un punto fantástico en el que el automóvil corre por detrás del fenómeno Fiat 500.
FICHA TÉCNICA
Longitud 3,54m
Anchura 1,62m
Altura 1,48m
Distancia entre ejes 2,3m
Peso 1005k
Capacidad maletero 185 lts
Capacidad deposito 351
Posición del motor delantero tranversal
Cilindros 4 en línea
Cilindrada 1368cc
Potencia 100 @ 6000 rpm
Velocidad máxima 182 km/h
Aceleración 0-100 10,5 s
Consumo mixto 6,3 litros c/100km






