
Una apasionada historia de amor y sus traumáticas derivaciones son el hilo conductor de The Affair, la serie narrada desde varias perspectivas que va por su tercera temporada.
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Por Marcelo Pavazza
“A veces, la única manera de llegar a la verdad objetiva es tener varias personas que digan su propia versión del mismo suceso”. Sarah Treem, cocreadora y showrunner de The Affair, sintetizaba así la estructura de la serie a horas de su debut, en 2014. La idea impactó en público y en crítica aunque no fuera novedosa (narrar una historia desde diferentes perspectivas dio obras maestras del cine como Un tiro en la noche o Rashomon), y en la segunda temporada expandió su alcance. Pero el objetivo principal nunca se perdió de vista: contar la apasionada aventura amorosa –y sus traumáticas derivaciones– de Noah Solloway, un profesor de secundaria y aspirante a escritor (con un libro publicado que pasó sin pena ni gloria), en apariencia felizmente casado con su amor de la adolescencia, y Allison Lockhart, una mesera en crisis con su marido luego de la trágica muerte del hijo de ambos, de apenas 4 años de edad. Todo sucede en Montauk, una aldea de mar que es parte de la exclusiva zona de los Hamptons, en Long Island, donde Solloway veranea junto a su mujer y sus cuatro hijos.
Ausente en el cable local, The Affair tiene disponibles sus dos primeras temporadas en Netflix. En la inicial, lo dicho: las mismas situaciones contadas desde los puntos de vista de Noah y Allison, a medio capítulo por personaje. La segunda suma las perspectivas de sus respectivas parejas, los traicionados Helen y Cole. En la tercera, que acaba de finalizar en Estados Unidos, se ponen en juego las implicancias de todo lo sucedido en los 22 capítulos anteriores.
Treem creó la serie junto con el israelí Hagai Levi (ambos son los artífices de In Treatment) y la dotó de un aura fascinante que, al menos en la primera temporada, intentó responderse una pregunta básica: ¿existe una verdad objetiva? La productora y escritora ha comentado que, para llegar a ella, es necesaria la concurrencia de dos opiniones, dos miradas. Y esa es la carta que juega fuerte en la primera temporada. ¿Es Allison la sexi y algo desprejuiciada camarera que se le insinúa a Noah según la perspectiva de este? ¿O es la chica desesperada y sin rumbo, desarmada por la pérdida de su hijo, que vemos cuando la que cuenta los hechos es ella? Con Noah sucede algo análogo: Allison lo ve como un tipo aburrido, con la crisis de mediana edad galopándole detrás y muchos sueños sin cumplir, cuando en realidad el hombre arrastra frustraciones y traumas que van mucho más allá que las tribulaciones de un tipo que pasó los 40.
Interpretados por los británicos Dominic West (el inolvidable Jimmy McNulty de The Wire) y Ruth Wilson (ganadora de un Globo de Oro por el papel), Allison y Noah en realidad están siendo interrogados, tiempo después del comienzo de su romance, por un agente de policía que investiga el asesinato de Scott, el hermano menor del marido de Allison, en el que ellos de alguna forma están implicados. De ahí que los diferentes puntos de vista de ambos obliguen al ojo del espectador a retener detalles que ellos u omiten o transmiten de distinta manera: la ropa que lucen, las situaciones que viven, el modo en que las cosas fueron sucediendo y cómo nació esa pasión irrefrenable que los metió en el centro de un movimiento cuya onda expansiva terminó involucrando a todos los que los rodeaban hasta llegar, incluso, a una muerte.
Con el ingreso de los puntos de vista de Helen (Maura Tierney, también ganadora de un Globo de Oro) y Cole (Joshua Jackson) en la segunda temporada, la serie crece en intensidad y comienza a responder preguntas. Ya no son solo las implicancias psicológicas de Noah y Allison, que intentan formalizar la relación, las que están en el tapete, sino también el destino de esos ex esposos despechados que tratan de abrirse paso ante la perplejidad que les produjo un cambio de vida que ellos no buscaron. La trama policial continúa y la narración ya no es lineal y se desliza en una especie de random entre los cuatro protagonistas, con Noah ganando notoriedad con su postergado segundo libro y Allison acomodándose a una realidad mucho más peliaguda de lo que imaginaba.
Los flashbacks, sutilmente administrados, imponen un crescendo que, acompañado de revelaciones que se van conociendo a medida que la trama avanza, conducen con mano firme la temporada hacia una season finale de esas que dejan con ganas de más.



