Trivia

Hechos fascinantes de la televisión es un libro de formato pequeño y tapa no muy atractiva; en él hay datos adorables e inesperados de la TV estadounidense
Cecilia Absatz
(0)
8 de septiembre de 2013  

Algunos libros desaparecen de la biblioteca de la manera más misteriosa. Pero más misteriosa todavía es la forma en que algún libro aparece de la nada y se ubica alegremente entre un Nicholas Blake comprado de segunda mano y un John Grisham de los últimos. Quién sabe de dónde salió.

Es un libro de formato pequeño y tapa no muy atractiva: se llama Hechos fascinantes de la televisión, y la firma suena a seudónimo temático: Hannah Warner. En Inglaterra hay otro libro suyo, al parecer, llamado Hechos fascinantes de las celebridades.

Warner se ocupa principalmente de la televisión inglesa, de la que conocemos poco, sólo algunas series que transmite la señal de cable Film&Arts. Por lo tanto, muchos de los hechos fascinantes que anota el libro se refieren a figuras y programas que no conocemos. Pero también hay datos inesperados de la televisión estadounidense. Tomemos Columbo, por ejemplo, esa tira policial protagonizada por Peter Falk, con su impermeable arrugado y su destartalado Peugeot. Cuenta Warner que el primer episodio de Columbo fue dirigido por Steven Spielberg. Y algo más: Peter Falk no fue la primera opción para el papel. Antes se lo ofrecieron a Bing Crosby, que lo rechazó. El personaje mismo, dice Warner, está basado sobre Petrovich, el detective de la novela Crimen y castigo, de Dostoievsky.

El autor de la serie inglesa Inspector Morse, Colin Dexter, ignoraba todo sobre los procedimientos policiales: sólo había entrado en una comisaría dos veces en su vida, en ambos casos para denunciar el robo de una bicicleta. Lo mismo que su protagonista, Dexter es muy adicto a los crucigramas. El nombre del personaje lo tomó de sir Jeremy Morse, un ex presidente del Lloyd’s Bank, que era su rival en las palabras cruzadas. El sargento Lewis, a su vez, remite a Mrs. B. Lewis, el seudónimo de Dorothy Taylor, la autora de los crucigramas del diario The Observer.

Morse era severo. Cuando le preguntaban cuál era su primer nombre, él decía: "Inspector". Lo cierto es que su primer nombre, y no es que lo hiciera feliz, era Endeavour. Una rareza y una palabra difícil de traducir: ¿empeño, esfuerzo? ¿Intento, tentativa?

Cuenta Warner que una vez apareció Frank Sinatra en un episodio de Magnum P.I. en el papel de un policía de Nueva York. Que Perry Mason sólo perdió tres de sus 271 casos y que Raymond Burr, su protagonista, fue convocado en realidad para representar al fiscal, Ham Burger (nombre increíble, ya que estamos), pero él mismo convenció a los productores de que le tocaba el papel principal.

La princesa Estefanía de Mónaco se postuló una vez para hacer una participación en División Miami, la serie policial de los años 80, pero no la aceptaron: argumentaron falta de experiencia. A George Michael, en cambio, le ofrecieron una aparición como camarero en 1986, pero él la rechazó.

Lisa Kudrow, que hacía de Phoebe en Friends, hizo una audición para el papel de Roz en Frasier. De hecho obtuvo el papel, pero la echaron antes de que se filmara el piloto. Los actores de Friends ganaban 17.500 dólares por episodio cuando el programa comenzó. Terminaron percibiendo cada uno un millón por capítulo.

Mork y Mindy, aquella sitcom protagonizada por Robin Williams, fue un desprendimiento del legendario Los días felices: en un sueño, Mork era enviado a la tierra para secuestrar a Ritchie Cunningham y llevarlo de vuelta a Ork. Era la segunda aparición de Williams en la televisión.

Sarah Jessica Parker tuvo como Carrie Bradshaw 25 amantes a lo largo de Sex and the City, pero hizo incluir una cláusula en su contrato que le permitía llevar puesto el corpiño siempre, incluso en las escenas de sexo.

El libro recorre todos los géneros de la televisión con información adorable. No será un manual de filosofía, pero como diría Andy Warhol, y qué.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Lifestyle

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.