Un comerciante le explica a una argentina por qué tomar mate es costumbre en el Líbano

Crédito: Jorge Zapata / Unsplash
Daniela Chueke Perles
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9 de noviembre de 2018  • 16:21

¿Sabías que en el Líbano tomar mate es una costumbre muy popularizada? Yo no tenía idea, ni tampoco mi amiga, la autora del video que origina esta nota y quien tiene el crédito de este curioso hallazgo.

Esto es lo que descubrió Débora Sada, mi amiga argentina radicada en París, cuando paseaba por el zoco de Biblos en el Líbano. Ella es psicoanalista y doctora en sociología y por Facebook nos iba poniendo al tanto de distintos hitos de su viaje a Beirut, donde fue invitada a disertar a un congreso sobre adolescencia. Viaje flashero si los hay, seguí cada una de sus publicaciones, con curiosidad, sobre todo porque al ser judía sefaradí, en un país árabe, me imaginé que la situación iba a ser delicada.

Uno de esos posteos, fue este video y mi primera reacción, desconfianza: "¡Te está diciendo cualquiera!" comenté.

No solo se toma mate en la zona del Río de la Plata

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Video

En el souk de Biblos, la segunda ciudad más antigua del mundo, queda este pequeño local en el que Débora se encontró con un vendedor de yerba mate argentina. En cuanto el comerciante empezó a explicar por qué tenía más de 3/4 partes de su local repletas de yerba y artículos para tomar mate, ella pensó "esto nadie me lo va a creer, lo tengo que filmar".

- ¿Quién toma mate acá en el Líbano?

- Hay mucha gente que toma mate acá, sobre todo los drusos.

- ¿Cómo que los drusos…?

- Es una religión

- ¿Los conozco a los drusos, pero cómo es que toman mate?

- Es tradicional entre ellos.

- ¡Naaah!

- Por supuesto.

- ¡No lo creo…!

- Acá están las bombillas. El padre, el abuelo, el hijo…

- Martín Fierro, eso es argentino.

Sí, los drusos son los principales bebedores de mate

No fui la única malpensada: el marido de Débora y otras amigas, también le dijeron que el vendedor la estaba verseando. Total, de los drusos se puede decir cualquier cosa, porque se trata de un grupo tan cerrado al intercambio con el resto del mundo que nadie sabe muy bien cómo son sus costumbres. Entonces ella googleó y encontró el artículo del portal de un diario famoso de Francia, Le Nouvel Observateur, en el que se afirma que El mate prospera en el Líbano muy lejos de los campos argentinos, en el que distintos bebedores de mate del país árabe cuentan cómo son sus costumbres alrededor de esta bebida.

La nota, de 2014 -no está firmada y cita como su fuente a la Agence France Press (AFP)- recaba declaraciones de distintos referentes locales. En uno de los párrafos más ilustrativos dice así: Wissam Hamdan bebió maté toda su vida. En 2005, decidió abrir un restaurant en Aley, bautizado 'The Mate Factory'. "Gran parte de nuestros clientes son personas que quieren descubrir la bebida. Esta solamente es popular en algunas zonas del país", explica a AFP.

También reproduce una conversación con Wissam al-Halabi, un jeque druso y explica que esta minoría religiosa se encuentra en Siria, Israel y el Líbano. Mi propio vago recuerdo de este grupo cuando conocí a algunos de ellos en Israel, no incluía verlos bebiendo mate, de ahí mi duda a los dichos del comerciante libanés, pero sí que son gente muy pacífica,que vive en tribus nómades, alejados de los conflictos políticos de la región. Parte de su enigmático atractivo para los turistas era vendernos pan pita calentito y botellitas de kahal, ese delineador de ojos intenso que usan las mujeres orientales. Volviendo a nuestro tema: "El mate es originario de Argentina y se cuenta que fue traído aquí por migrantes que volvieron de allá", explica Sama Halawi, otro jeque druso. "El mate es algo con lo que crecimos. Es una bebida social, nos encontramos frecuentemente en grupo para beberla, explica".

Sus dichos corroboran entonces, lo que afirmaba nuestro vendedor, a quien le debemos una disculpa.

Mi propio intercambio cultural

La de mi amiga, es ciertamente, una de las mejores historias que conocí alrededor del mate. Pero lo cierto es que los que lo compartimos alguna vez con extranjeros tenemos una infinidad de anécdotas extraordinarias. En mi caso, aunque pasó hace muchos años, siempre vuelvo a cosechar risas cuando cuento de la vez que con mi compañera de viaje nos pusimos a cebarlo en un fogón con holandeses, italianos, españoles y creo que había un francés, en un camping de Mallorca. Quedaron hipnotizados por el ritual y nosotras no respondíamos a las preguntas sobre las propiedades de la yerba. Nos hacíamos las misteriosas, ya vas a probar, decíamos para mantener la tensión. Inolvidables e indescriptibles fueron las caras de desilusión cuando al probar la bebida cada convidado iba comprobando que todo su poder estimulante se reducía al equivalente a una taza de café.

Una más reciente. El mes pasado hospedé a 4 chicos de diez años que venían desde Perú a un torneo de fútbol organizado por el club en el que juegan mis hijos. Durante el desayuno, todos me pidieron probar mate, así que hicimos el experimento, primero amargo, se sacaron la foto para el grupo de WhatsApp en el que chicos hospedados en otras casas estaban haciendo la misma prueba y después, yo no seguí ofreciendo. Pero tímidamente, uno de ellos me pide si puede tomar otro más ¡le había encantado! Tan chiquito, estaba feliz de haber conocido el ritual argentino y orgulloso por el intercambio cultural.

Tengo muchas más, ni hablar del duelo de estilos que se plantea cada vez que nos juntamos un argentino y un uruguayo a compartir un mate. Y cómo fracaso cada vez que insisto en traerme porongo y yerba Canarias (la más famosa en Uruguay, pero importada de Brasil) a mi casa y queda guardada en la alacena. Por algún motivo, acá y cebada por mí no tiene el mismo gusto.

En fin,lo que no conté hasta ahora, es que mi abuela era oriunda de Damasco, Siria. Mis primeros recuerdos del mate se relacionan con ella, con los sábados a la tarde, con mi mamá, mis tías y primas en el living de su modesto departamento de Barracas. Yo ni loca tomaba esa bebida rara, de grandes, pero disfrutaba de ese silencio abrazador del barrio a la hora de la siesta, de sus conversaciones, mechadas con frases en árabe para que los chicos no entendiéramos -no todo porque con el tiempo aprendimos a pescar muchas palabras-. Así que además de deber una disculpa a ese vendedor de yerba encontrado y filmado para un video de Facebook en la segunda ciudad más antigua del planeta, en un rincón del un mercado, en el Líbano, le debo a Débora todo mi agradecimiento, por haberme reconectado con el recuerdo de mi abuela Sara, el de mi madre y este mate que me une a ellas. Sin contar, además esos interminables audios de WhatsApp de estos días, ella en París, yo en Buenos Aires, charlando como cuando eramos niñas sobre las cosas del mundo: además de contarme en detalle esta anécdota me iluminó con un montón de reflexiones poderosas sobre la sociedad libanesa actual, pero eso es tema para otra nota.

La cuestión es que el mate sigue y seguirá sorprendiéndonos y su significado puede ser tan personal como a la vez un asunto colectivo.

Datos de consumo y exportaciones de yerba mate

En nuestro país se producen unos 260 millones de toneladas de yerba mate por año. El 75% de esa cantidad es yerba tradicional, un 20% es de saborizadas; y el 5% restante son productos derivados. Según el Instituto Nacional de la Yerba, en el país se consumen 110 litros de esta infusión anuales por persona.

Pese a un contexto económico complicado, el mercado interno de yerba mate se mantiene, sumando un incremento del 3,5% correspondiente a exportaciones a Siria, Chile y Estados Unidos.

Agenda: dónde y cuando celebrar el mate

9, 10 y 11 de noviembre Feria Matear con entrada gratuita en La Rural. De 10 a 20 horas, de viernes a sábado, esta feria organizada por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). En el Pabellón Ocre, en una superficie de 5.000 metros cuadrados, con la participación de 65 empresas y productores de yerba mate, ser realizarán distintas actividades para que el público pueda conocer y vivir el mundo del mate, charlar mano a mano con quienes elaboran la infusión más argentina de todas, comprar yerba mate directamente a sus productores y conseguir marcas que en algunos casos no se encuentran en los supermercados; habrá charlas y talleres, gastronomía y coctelería especializadas, los chicos podrán jugar en la plaza blanda y en el espacio "mate kids"; participar de espacios de arte, aprovechar promociones y ofertas de las distintas yerbateras y, por supuesto, tomar mate y compartir con familia y amigos un excelente momento en un amplio patio matero. www.matear.com.ar

30 de noviembre, Día Mundial del Mate: una fecha para hablar y compartir el conocimiento acerca de la bebida y sus beneficios.

Online - Trivia La Nación, las respuestas con mucha data matera acá: Todo lo que no sabías de la yerba mate

Campaña: #UnEmojiParaElMate: El mate es una de las bebidas preferidas y más representativas del país y su emoji es uno de los más pedidos por los argentinos. Desde el 2015 la marca CBSé promueve la iniciativa #UnEmojiParaElMate en change.org, la mayor plataforma de peticiones del mundo, que hoy ya cuenta con más de 30.000 firmas.

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