
En un barrio privado de Pilar, el estudio Gálvez-Autunno proyectó la casa de una familia numerosa. Espacios independientes y ámbitos comunes con lenguaje moderno
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Producción: Cristina Solanet | Fotos: Daniel Karp.
Hacer una vivienda para un matrimonio con cinco hijos de entre 1 y 17 años fue el primero de los desafíos que se les presentó a los arquitectos Manuel Gálvez y Santiago Autunno. El segundo estuvo dado por la disposición del terreno, ubicado en un barrio cerrado de Pilar: un lote en forma de abanico con un gran parque lindero.
El estudio Gálvez-Autunno proyectó una planta escalonada de 450m2 cubiertos y 80 semicubiertos que se abre al norte y a las vistas del parque. La construcción tiene paredes dobles con cámara de aire y revestimiento cementicio blanco para minimizar el efecto de la radiación; losas de hormigón armado reforzadas térmicamente y pisos de cemento alisado.
En la planta baja, del lado de la vereda, están las áreas de servicio; luego, el living, el comedor y la cocina, que dan al jardín diseñado por la paisajista Alejandrina del Villar. En la planta alta, un gran espacio de distribución vincula todos los dormitorios, lo que proporciona, además, un área de encuentro, estudio o recreación. El dormitorio principal se dispuso sobre el living, contiguo a las cuatro habitaciones de los chicos. A través de un sistema de volúmenes, los cuartos hacen de aleros, protegiendo los ventanales de la planta baja de la lluvia y del sol.
Conceptos modernos y recursos ligados a la hotelería que redundan en una casa donde la privacidad se equilibra con generosos espacios con luz natural y buenas vistas para reunirse en familia.
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