
Una arquitectura de paisajes cotidianos acompaña los ambientes de esta casa. Espacios fluidos y libres para darle un marco singular a cada día
1 minuto de lectura'
"Nos imaginamos la casa a través de un recorrido", dice el arquitecto Víctor Della Vecchia, a quien le encomendaron el proyecto y dirección de esta vivienda familiar en un barrio cerrado de la provincia de Buenos Aires. Sobre un gran terreno longitudinal con una leve pendiente hacia la cancha de golf, se hizo un diseño en el que cada ambiente tiene su propia expansión. El acceso principal es a través de un patio delimitado por muros de piedra. Una vez adentro, atravesando un jardín interior, aparece el generoso espacio de la planta baja, que contiene todas las áreas sociales y que, a su vez, se abre al parque del fondo con ventanas de piso a techo. La escalera de hormigón sube en paralelo al jardín (una vista siempre refrescante) hasta llegar al volumen que genera el voladizo en la galería. Allí están los dormitorios, todos orientados al golf. Lo dicho: una casa que hace de la vida diaria una experiencia confortable y estética.
TEXTURAS DE DISEÑO
Arq. Víctor Della Vecchia
- "Buscamos materiales nobles que se expresen por lo que son y que generen cierto contraste", explica el arquitecto.
- Acerca de los paños vidriados, puntualiza: "Intentamos que tuvieran la menor cantidad de parantes posible para que desaparecieran totalmente. Siempre embutimos las guías y modulamos las carpinterías al máximo para no obstaculizar la relación con el paisaje".
- "Pensamos los solados interiores y exteriores de un solo material. De esa manera realmente podemos hablar de continuidad; no me gusta mezclar muchos pisos porque pierde fuerza la idea".
- "Nos interesan las texturas entendidas como un monomaterial: por ejemplo, usar la piedra como un zócalo en el que toda la vivienda se apoya, y no como un revestimiento".
Texto: Lucrecia Álvarez.






