Capitán sin barco. La desazón reina en las calles y los corazones venecianos.Federico Quintana
Con el agua a las rodillas: triste imagen cotidiana.Federico Quintana
La catedral de San Marcos sufrió graves daños.Federico Quintana
Sobre llovido, mojado. La fuente inundada y las palomas. Triste postal de la realidad veneciana.Federico Quintana
Caminar entre las aguas: escena cada vez más frecuente en Venecia.Federico Quintana
La Piazza San Marcos, bajo el agua.Federico Quintana
El agua ingresó, impiadosa, por todas partes. En muchos casos, hay que sacarla a baldazos.Federico Quintana
Las calles son ríos, los niños se trasladan a caballito, y las maletas, también.Federico Quintana
Al mal tiempo, buena cara: los venecianos se ven obligados a deshacerse de gran cantidad de muebles y objetos arruinados por las aguas.Federico Quintana
Pasarelas elevadas para la circulación de peatones.Federico Quintana
A limpiar. Los estragos obligan a los venecianos a intentar, muchas veces vanamente, despejar sus casas y trabajos del agua.
Compuertas para impedir el ingreso del agua.Federico Quintana