Vera Spinetta. "Recién ahora pude animarme a no tener miedos"

Fuente: LA NACION
Juan Manuel Strassburger
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2 de octubre de 2020  

Eclosión, Terso y Azul. En menos de un año Vera Spinetta publicó un poemario, editó su primer disco y... volvió a ser mamá. "¡Se dio todo junto!", exclama sin ningún atisbo de protesta. Más bien lo contrario. "Fue medio mágico porque en realidad el disco iba a salir a principios de año. Pero después con los chicos que lo grabé nos enroscamos con algunas cosas que queríamos cambiar y al instante empecé a grabar una serie en Netflix, poco después quedé embarazada y en seguida empezó la cuarentena. O sea, todo al mismo tiempo. Entonces cuando resultó que la salida del disco se postergó hasta la fecha del parto de Azul (Nota: su segundo hijo, nacido el 7 de septiembre), fue un poco como decir: 'Bueno, que sean las dos cosas al mismo tiempo. Que ahora sea todo'. Y me dejé llevar".

Terso, su álbum debut, una delicada colección canciones de base electrónica donde la voz va enhebrando ideas y sensaciones bajo la guía de un beat luminoso y suave, contó con la producción clave de Guido Moretti y Pablo Damián Bursztyn, dos ex integrantes del trío electrónico Programa. "Ellos son unos músicos increíbles. Y conocerlos fue darme cuenta de que había encontrado dos compañeros con los cuales podía combinar dos mundos. Porque yo compongo con el piano y la guitarra de manera muy precaria y ellos al tener todo ese conocimiento de lo electrónico y las programaciones me ayudaron a darle una forma a los temas que me resultó bien. Y sobre todo nos gustó a los tres", destaca.

-Tu vocación musical es nueva para nosotros aunque por ahí en tu interior existía desde hace tiempo. ¿Puede ser?

-Sí, tal cual (risas). Hubo muchas cosas que quedaron en la basura.

-¿Y qué te frenaba?

-No sé. Tal vez porque estoy muy acostumbrada al trabajo en equipo. La actuación es un trabajo coral que sale de mucha gente poniendo todo de sí para generar algo armónico. Y la música la relaciono con eso, con el compartir. Tal vez porque en mi familia siempre fue así, un momento de comunión. Y creo que recién ahora, con Guido y Pablo, encontré las personas adecuadas. Pude animarme a no tener miedos. El poder encontrarnos y dejar que las cosas fluyan. Aceptar lo que iba saliendo sin juzgar. Decir: "Bueno, esto es lo que puedo dar en este momento. Tal vez el día de mañana sea otra cosa. Pero hoy soy esto". Eso lleva su tiempo.

-La salida de Eclosión, tu libro, ¿también puede entenderse como parte del mismo proceso?

-Sí, porque las letras del disco fue con lo que más me enrosqué. Y eso sí es una herramienta que tenía que estar porque en un punto es lo que más me cautiva. Entonces sí: a las letras le di miles de vueltas para encontrar lo que quería decir. Y lo mismo a los poemas del libro: fue una liberación personal.

-Después de protagonizar Soledad, la película sobre la anarquista argentina condenada y muerta en Italia, contaste que viviste un periodo de crisis personal. ¿Tuvo que ver con la entrega corporal que significó interpretarla?

-Sí. En principio porque me parece que no había otra forma de hacer a Soledad que dando todo de mí. Que ella realmente pudiera existir en mí. Y luego porque obviamente cuando entregas tanto a nivel emocional después podés llegar a sentir un vacío grande al punto de preguntarte: "¿Quién soy ahora?". Porque sentís que cambió tu vida pero todavía no sabés cómo ni para dónde. Soledad buscó su identidad y su propia meta de existencia y su propósito. Y un poco a mí me cayó la misma ficha de decir: "Bueno, yo estoy viva hoy, ¿qué soy? ¿qué voy a hacer?". La respuesta en un punto fue hacer este libro y este disco. Fue una consecuencia.

-Si bien Soledad te implicó un gran compromiso, tal vez lo que estabas necesitando a continuación era no ser solamente actriz.

-Sí, estaba esa necesidad, siempre estuvo. Sólo que no lo mostraba. Porque sí: la actuación es mi profesión y amo con locura actuar. Pero también amo encarar otras cosas. Aunque eso me implique reflexionar y preguntarme: "Bueno: yo soy la hija de esta persona, soy la hermana de esta otra persona, dónde quedo yo ahí?" Porque más allá de haber cantado en su momento con mi viejo, con mi hermano, con otros artistas, yo sentía que todavía tenía cosas para dar en ese aspecto.

-¿De chiquita te resistías?

-¡Sí! ¡Fuerte! (risas). Mi papá desde muy chiquita me decía que tenía manos de pianista. Y yo le hacía un quilombo total. "No, eso es para ustedes, los hombres de la familia, yo no tengo nada que ver". No quería saber nada. ¿Qué carajo tenía que hacer yo ahí? Me pensaba como actriz y antes como bailarina.

-¿Y pensás que Luis (Spinetta) te insistía porque en el fondo sospechaba que tenías una inclinación por la música?

--No es que sospechaba, ¡es que lo sabía! Hasta en las cosas más simples. Por ejemplo estar mirando televisión y que por ahí pasaran algún comercial del que yo después me acordaba la melodía y que me dijera: "¿Pero ves que tenés oído?". Y yo: "¡Qué pesado, Dios!" (risas). Él percibía que ahí había un amor muy fuerte, lo percibía.

-Y cuando te veía actuar, ¿qué te comentaba? Porque a diferencia de la música era algo que a priori no dominaba.

-Él siempre admiró de todos sus hijos que hicieran lo que habían elegido para su vida. Siempre fomentó eso y estuvo ahí para apoyar cualquier decisión. Si tu vocación es ser abogado, vamos con esa, decía. Ninguno de los dos, ni mi padre ni mi madre, nos pusieron algún tipo de límite de hacia dónde queríamos apuntar. Entonces mi papá cuando yo empecé a actuar se cebaba y me mostraba películas.

-¿Cuáles?

-Mucho cine de autor. Él moría con Fellini, Godard, Tarkovski, Pasolini, Hitchcock. Todo ese cine le encantaba.

-En 2014 tuviste a Eloísa, tu primera hija. ¿Qué cosas nuevas te trajo esta nueva maternidad?

-Me parece que estoy completamente enamorada. Mal. Aunque también me pasó con Elo. Pero con dos hijos se arma una cosa más familiar. Un hijo es una cosa, dos ya es estar con tu rebaño. Ya toma otro color. Me encanta.

-Y por ahí más en tu caso que venís de familia numerosa. Dicen que es una situación que después se añora.

-Sí. Estás acostumbrado a eso que se arma entre muchos. Es relindo.

-Te tocó transitar el embarazo en cuarentena. ¿Cómo fue?

-Tuvo muchas cosas buenas. Al principio, obvio, hubo algo de miedo y paranoia. ¿Qué es todo esto que está pasando en el mundo y yo estoy trayendo una vida?, pensaba. Pero después pudimos disfrutar mucho los tres: Eloísa, Juan, mi pareja, y yo. Vivir el confinamiento juntos fue increíble. Hubo mucha unión. Y a nivel operativo fue muy lúdico todo. Transformamos nuestros espacios y hábitos porque no nos quedó otra. Nos reinventamos en la cotidianidad.

-¿Qué viene ahora?

-En principio terminar mis trabajos interrumpidos por la cuarentena. Por un lado las grabaciones con El Reino, la serie de Netflix. Y después recibir con alegría lo que me traiga el disco. La verdad que no estoy con expectativas de nada. Lo único que quiero es poder compartirlo y lo que suceda, se verá. Obviamente quiero presentarlo. También sacar unos videos que tengo pensados. Pero bueno, cuando se pueda.

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