
Victoria Onetto
Durante 2002 integró el elenco de Franco Buenaventura, y desde diciembre último actúa en Pijamas, junto a Fabián
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1- Sé que mi nombre me marcó claramente. No sólo por llamarme Victoria, sino porque soy hija póstuma. Mi madre estaba embarazada de cinco meses, y a mi padre lo mataron en un enfrentamiento con la policía bonaerense, junto con el hermano de Frondizi… Eso es un karma bastante fuerte. Y eso me definió como persona, en el sentido de tomar las riendas de mi vida. Agarrarme a la vida desde la panza. Eso me marcó de niña y de grande. Para mí es más natural no tener un padre que tenerlo. No fue una pérdida. Fue una carencia. Mi padre fue una foto. Hasta los 18 dije que se había muerto en un accidente de tránsito. A partir de los 20, con la democracia, empecé a decir la verdad.
2- Pasé por momentos en que mi padre me parecía un ídolo, un héroe. Ahora, a los 30, se me ocurre que fue un irresponsable. El ideal de cambiar el mundo no me parece. Me parece más interesante cambiar la vida de uno que cambiar el mundo.
3- Desde que cumplí los 23, que fue la edad en la que murió mi padre, sé que soy más vieja que mi padre.
4- Sé que más importante que lo que la vida hace con uno, es lo que uno hace con lo que la vida hace de uno.
5- Desde los 30 años, que me cayeron como un mazazo, tengo conciencia de que no soy inmortal y que me quedan, como mucho 50, y los quiero administrar bien.
6- Lo que yo sé que la gente ve de mí es lo que sé que vendo y por lo cual los productores me contratan. Lo que yo sé que se ve de mí es una mina fuerte, extravagente, que va al frente, con carácter. Muy avasallante. Pero la verdad es que me considero sensible y pequeña, y no tan grande como me muestro. Pero evidentemente apelo a mi actriz para mostrar otras cosas. Y debe salir bien, porque creen que soy eso.
7- Soy sensual, pero no tanto como se ve. De hecho, me parece que lo mío es más actitud que otra cosa. Mido 1,66. Pero la gente piensa que mido 1,80.
8- Sé que la presión social con las mujeres es terrible. A los 30, todos te preguntan por la maternidad. Basta, me tienen cansada. Están todos hablando de pañales y yo no tengo ganas. Yo voy por otro camino. Pero me gusta lo que soy.
9- Cuando tropiezo con la misma piedra, la pateo, pongo un candado de 8000 vueltas y no vuelvo a girar la cabeza nunca más. Es efecto cortina de hierro. Cerré, tiré las llaves al río y chau.
10- Con mis sentimientos y emociones soy bastante animal. No tengo una personalidad adictiva con las cosas que me hacen mal. Si pruebo y me hace mal, me corro. Pero pruebo.






