
Y el erotismo quedó bajo las sombras
Hay cosas que, cuando se las desea atrapar, se las arruina. Es lo que ocurre con lo que llamamos erotismo, tema que surge, fervoroso, a partir del éxito del combo libros/película de las Cincuenta sombras de Grey, en la que se cuenta la historia de una pareja con una muy peculiar sexualidad.
Digamos que el territorio actual de lo erótico, por lo menos en su versión cotidiana, ha sido colonizado por productos e imágenes que se adueñan de la cuestión, arruinando la fiesta, ya que, sabemos, hay cosas que mejor es generar que comprar hechas.
Mientras los profesionales de la salud mental hablan de los efectos emocionales en las generaciones de jóvenes educados sexualmente por la pornografía, el erotismo actual, por lo menos en su versión mediática y cinematográfica, se asocia cada vez más a la dominación y a la sumisión de manera extraña y, en tal sentido, el fenómeno Cincuenta sombras... hace escuela .
Lo que es un aspecto parcial y casi "psicodramático" de la sexualidad, como lo son los juegos sexuales de los llamados "sadomasoquistas", hoy en día se vende como si fuera lo erótico propiamente dicho. Dominar erotiza, dice esa pedagogía, y también erotiza ser dominado y sometido al deseo ajeno de la manera en que los objetos inanimados se someten al deseo de los seres vivos.
Merece criticarse el reduccionismo de esta perspectiva respecto de lo que el erotismo significa, sobre todo, porque éste es mucho más y mucho mejor que el juego de dominación/sumisión con el que se lo pretende asociar unívocamente en estos días. Entregarse a alguien no es, por ejemplo, someterse a violencias o dejarse esposar. Tampoco tener autoridad sobre alguien es lo mismo que dominarlo como si fuera un objeto "propio", deshumanizándolo para poder sentir excitación. Ejemplos de un aspecto del fenómeno del erotismo en clave de lo que hoy está de moda graficar a la hora de abordar el tema.
Está realmente todo bien si se desea jugar ese juego de dominios y sumisiones, pero lo que empobrece el panorama no es tanto que ese tipo de iconografía erótica exista y se ejerza, sino que se borren otras posibilidades de lo erótico, no asociadas a la idea de que lo que excita es que el otro deje de ser "alguien" para ser "algo", sino, al contrario, a la posibilidad de descubrir más y mejor la esencia propia y la del otro a través del juego amoroso.
Es bueno que existan novelas eróticas, que el tema no sea tabú, que las parejas exploren su erotismo de la manera que sea. Esa apertura positiva, sin embargo, puede malversarse si no se está atento a la didáctica cuestionable que muchas veces se propone a la hora de poner sobre el tapete el tema. El erotismo es un arte sutil que sobrevive en una sociedad que endiosa a la técnica como forma de generar resultados. "Usted hace esto, compra esto otro y se viste de esta manera, y tendrá un erotismo de maravillas." Bueno... así no es la cosa.
En un territorio tan inhóspito, al pobre erotismo no le queda otra que intentar sobrevivir en el corazón de la experiencia humana, mientras se aclara el panorama.
Nobleza obliga: sin Grey y su dominada muchacha existiendo en clave de best seller, estas líneas no hubieran sido escritas. Y tampoco lo hubieran sido muchas otras reflexiones sobre el tema, que emergieron gracias a este fenómeno editorial y cinematográfico. Pero vale hacer votos para que lo que abre este fenómeno no lo malverse su pobre iconografía y su pedagogía subyacente.
Por lo demás, que cada uno juegue su juego y haga lo que quiera. El erotismo sigue allí, esperando a quien lo quiera realmente descubrir, generalmente dentro de territorios en los cuales existe intimidad y entrega.
El autor es psicólogo y psicoterapeuta
@MiguelEspeche







