5 libros para conocer a Graham Greene

Novelas imperdibles de un inglés impasible
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20 de julio de 2016  • 17:30

Casi que puede tomárselo como uno de los paradigmas de escritor inglés del siglo pasado. Pero, contra la opinión corriente, Graham Greene (1904-1991) es uno de los representantes más originales y, al mismo tiempo, menos obvios de la literatura británica. El malentendido surge de la vastedad de su influencia, que excede ampliamente uno de sus territorios: el mundo de los espías. Comenzó con algunas novelas de corte romántico, pasó por un período de realismo político, pero, de a poco, su conversión al catolicismo fue marcando los conflictos morales de muchos de sus contradictorios personajes, entre los que abundan los fugitivos, los ladrones honestos, los canallas llenos de ternura, los moralistas dudosos y los supersticiosos sin religión. Trabajó como periodista, crítico de cine e incluso en el círculo de los servicios secretos, actividades que marcarían sus ficciones en las que proliferan los escenarios geográficos de las más diversas latitudes, pero siempre poblados por el tedio vital, la desilusión y la política.

El poder y la gloria

(1940)

Dos personajes interactúan como dobles opuestos en esta novela situada en México, en el estado de Tabasco, durante los años treinta: se llaman simplemente el Cura y el Teniente. El primero tiene un hijo ilegítimo y cede con frecuencia al alcohol, mientras busca cumplir con su misión religión en una provincia donde ésta está prohibida. El segundo lo persigue, aunque a pesar de su odio y tenacidad, no carece de idealismo. Aunque El poder y la gloria se propone como una novela alegórica, logra algo mucho más importante: a pesar del sufrimiento íntimo por su condición de evidentes pecadores, sus personajes se abocan en un mundo caótico al heroísmo del día a día, s.

El tercer hombre

(1949)

El libro más famoso de Greene es casi efecto del azar laboral. Contratado para escribir un guión de cine, el novelista decidió antes esbozar, por comodidad, una nouvelle en la que basarse. Ese texto fue el punto de partida de la famosa película filmada por Carol Reed en la que Orson Welles encarna, en una breve y fulgurante aparición, al inolvidable Harry Lime. Ubicada en el turbio ambiente de la Viena de posguerra ocupada por los aliados, donde medran las redes de espías y el mercado negro, el rastreo de Lime por parte de su amigo, el periodista Holly Martins, y el elíptico relato sobre su infame conversión sigue siendo la mejor versión condensada del arte del suspenso que tan bien manejaba el escritor inglés.

Trailer de El tercer hombre, de Carol Reed

El americano impasible

(1955)

Greene estuvo como periodista en Vietnam cuando Francia buscaba retener esa región colonial y El americano impasible se nutre magistralmente de ese conocimiento de primera mano. La novela, narrada por el corresponsal Thomas Fowler, se centra en Alden Pyle, un joven diplomático estadounidense, de aire ingenuo pero tenaz, convencido de las bondades de la política exterior americana y del que, ya en las primeras líneas, se sabe que fue asesinado. Con la lucha política colonial de fondo, y la descripción de las primeras operaciones encubiertas norteamericanas, El americano impasible sirve para el analisis de los problemas morales de los personajes y sugiere una certeza: que en tiempos difíciles, aunque cueste, se debe tomar posición. Una mujer local se interpone entre Fowler y Pyle, dándole una cuota pasional al relato, mientras que el final, sorpresivo, propone algo más que una vuelta de tuerca.

Nuestro hombre en La Habana

(1958)

Con su tono de comedia, esta desopilante novela sobre los servicios secretos es una de las más veneradas del escritor. En la capital de Cuba, y en el clima algo absurdo de comienzos de la guerra fría, antes de la caída de Batista, un agente británico recluta como informante a un vendedor de aspiradoras, Wormold, que, para justificar su paga ante sus misteriosos empleadores, inventa una serie de complejos complots para dejarlos satisfechos. Wormold logrará salir indemne en esta obra que reflexiona con ironía sobre los vínculos entre política, realidad y ficción. La trama es tan deliberadamente absurda que se volvió profética: los complots fantaseados por el protagonista se parecen notoriamente a la posterior crisis de los misiles entre Cuba, Estados Unidos y la URSS.

El cónsul honorario

(1973)

Una de las novelas centrales de la última etapa de Greene, El consul honorario tiene la particularidad de transcurrir en la Argentina, más precisamente en la provincia de Corrientes. Como en otras de sus narraciones, el error de cálculo ocupa un lugar decisivo en la peripecia: en vez del embajador norteamericano, de visita en la ciudad, un grupo de secuestradores captura a un modesto cónsul británico, Charles Fortnum. Narrada por un argentino descendiente de ingleses, con una intriga romántica y el clásico mundo de lealtades en tensión, Greene –que se inspiró en una visita al país a comienzos de los setenta y un secuestro real– capturó sin proponérselo el clima de violencia política que ya rondaba estas latitudes.

Una escena de la película El consul honorario (1983), con Richard Gere y Michael Caine

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