Arte, erotismo y filosofía
Diderot, homenajeado en una muestra de Kirin en la galería Jorge Mara-La Ruche
1 minuto de lectura'


Diderótica, la muestra de Kirin (Bahía Blanca, 1953) que se exhibe hasta fin de mes en Jorge Mara-La Ruche, es un doble homenaje: a la lectura y a la mirada, y acaso además una muestra de dos dimensiones, la visible y la que se motoriza con la visita a la galería, como si la dimensión material del arte fuera un vehículo con el que los espectadores visitan la ausencia.
De manera explícita, Kirin homenajea al autor de El sobrino de Rameau, el célebre filósofo y escritor francés Denis Diderot (1713-1784), gestor, editor y genio de L´Encyclopédie, el diccionario razonado de ciencias, artes y oficios en el que colaboraron Voltaire, Condillac y Rousseau, entre otros. En las obras expuestas hay un común denominador: todos los cuadros están pintados de color rojo y variantes sutiles: bermellón, cadmio, escarlata, cinabrio, granate, rojo sangre.

"Podría conjeturarse que el rojo es el color usualmente utilizado para señalar o destacar alguna cosa y que Kirin se sirve de él para poner de manifiesto detalles o facetas de la obra de Diderot. Lo cierto es que Kirin soñó a este escritor que admira en rojos y se sabe que los sueños tienen una lógica propia, misteriosa. Algunas de las obras expuestas son recreaciones que ha hecho el artista de las maravillosas ilustraciones de L´Encyclopédie", escribió Jorge Mara, director de la galería.
En el nombre de la muestra, también con un doblez, se condensan el nombre del filósofo francés y el erotismo. ¿Se verá, entonces, una erótica del nombre, un Diderot erótico, a través del color? La serie de cuadros con figuras geométricas, con frases indescifrables escritas con pincel, con palimpsestos e imágenes bloqueadas por el color rojo actúa por movilidad. Los visitantes, como las figuras ecuestres consignadas por la enciclopedia y clausuradas por manchas rojas por Kirin, rondan una idea: en este caso puede ser tanto la ausencia de idea como una idea fija, como se suele decir cuando interviene la pasión.

Imágenes de la obra magna de la Ilustración, que no fue sólo un símbolo del poder del conocimiento sino además una herramienta política libertaria, fueron ampliadas, duplicadas, tratadas como naipes e intervenidas con color rojo. Kirin rinde tributo a la Ilustración con ilustraciones. Es así como las ideas pueden convertirse en un contundente soporte gráfico. Y viceversa, parece sugerir Diderótica.
No es la primera vez que el artista recurre a un solo color para que la imagen, la escritura y la mirada produzcan un cuerpo extraño sin lenguaje. Las variaciones sobre formaciones geométricas, todas de gran tamaño, se articulan como frases, como ideogramas trazados con pincel y espátula; entradas de una enciclopedia visual ilimitada. Tintas, óleos y acrílicos sobre papel, rojo sobre blanco, traman signos que evocan alfabetos antiguos, arcaicos, y se atribuyen un contenido poético: acentos pictográficos para una lengua de la revolución y del misterio.
La galería acompaña cada exposición con un catálogo; en este caso, el diseño fue de Manuela López Anaya.










