Cuestión de tiempo

Silvia Hopenhayn
Silvia Hopenhayn PARA LA NACION
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17 de junio de 2016  • 01:21

Este es un libro que empieza y termina con un gato. O más precisamente: por el hombre que se pregunta cómo hace el gato para no limitarse a su edad y cuál es el secreto de su serenidad.

Esa misma pregunta vuelve sobre sí mismo: qué hace el hombre con su edad, y si acaso la serenidad le llega con el tiempo. El título del libro ya es una premisa: El tiempo sin edad (Adriana Hidalgo, 2016). Una fórmula se desliza: "La escritura es el instrumento que permite reemplazar la edad con el tiempo." O sea, no es lo mismo la edad que el tiempo. La primera se cuenta y descuenta, el segundo se lo toma o pasa.

"El tiempo es una libertad; la edad, una limitación", escribe el autor de este breve viaje ensayístico por las edades de la vida –o los oleajes del tiempo-: Marc Augé, antropólogo de la modernidad, etnólogo de sí mismo. Augé acuño términos que ya son rotondas ineludibles del pensamiento actual, como "los no-lugares": aeropuertos, shoppings, medios de transporte u otros espacios de tránsito intercambiables, en su mayoría de consumo, donde las personas circulan de manera anónima. El propio antropólogo definía los no-lugares por la negación: no son históricos, ni identitarios, ni relacionales. Este término que se hizo célebre, vino en la etiqueta que Augé le estampó al mundo actual, "sobremodernidad" o "hipermodernidad", y que figura en su libro publicado en 1993: Los no lugares. Espacios del anonimato. Antropología sobre la modernidad (Gedisa); otro libro de la misma década que renovó la lectura cultural de nuestra época fue El viajero subterráneo, un etnólogo en el metro.

Sus últimas publicaciones están más relacionadas con el tiempo, la movilidad, lo global, la aceleración, el futuro. Hasta tiene un libro titulado Elogio de la bicicleta, considerando los nuevos modos de circulación en las grandes ciudades (carriles especiales, puestos de bicicletas, etc), pasando de la "epopeya" a la "utopía".

Su breve ensayo, El tiempo sin edad (103 páginas), es una deliciosa apropiación de la vida. Rastrea en otros autores esta misma búsqueda, como Cicerón , que a los sesenta y tres años escribía De la vejez, Simone de Beauvoir en los 70, La vejez, o autobiografías como la de Michel Leiris, Edad de hombre o las Ensoñaciones de Rousseau. En definitiva, "Dime cómo envejeces y te diré quién fuiste", escribe Augé. La lectura de Leiris llevó al antropólogo a considerar que "la escritura de la autobiografía o de las memorias es comparable al trabajo del tiempo en las ruinas, trabaja por sustracción y selección. Sugiere así que detrás de cualquier creación original hay una parte de olvido." Más adelante se refiere a las "fantasías de la memoria" como formas de inventar lo vivido, canjeando de algún modo, edad por tiempo. "Apenas se abandona a ella misma, la memoria se apresura a borrar algunos detalles y a agregar algunos otros, a menudo ínfimas variaciones." Por eso, en el capítulo dedicado a las nostalgias –que son de dos tipos, la de lo vivido y la de lo que hubiera podido vivirse- escribe lo siguiente: "Respecto de nuestro pasado somos todos creadores, artistas, avanzamos como el cangrejo por no dejar de observar y recomponer el tiempo pasado."

Por más que el hombre se empeñe en escribir para renovar lo perdido, los clásicos serán de todos los tiempos, pero a la mayoría de los libros les llega la edad... En el capítulo "La edad de las cosas y la edad de los otros" Augé ironiza tiernamente con la expresión "este libro envejeció" hasta llegar al terrible "este libro envejeció mal". ¿Qué es envejecer mal en un libro? ¿Que el estilo se arrugue? (... ¿no decía Barthes que el estilo es la piel que separa la carne del mundo?). De todas maneras, ya no importa, el escritor libró su batalla en vida, porque como bien argumenta Augé: "Escribir es morir un poco, pero un poco menos solo."

Al paso del tiempo se le agrega lo que pasa con la confianza en el futuro. De manera parecida se titula otro libro de Marc Augé, de reciente publicación en siglo XXI, ¿Qué pasó con la confianza en el futuro? Pregunta que quizá encuentre una respuesta del propio autor en su próxima visita a Buenos Aires.

A oír a Augé.

Marc Augé estará en la Argentina la semana próxima, en "La Noche de la Filosofía".

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