Del big bang al futuro. La historia amplía sus dominios

Con una ambición comparable a la de los trabajos de Yuval Harari y Jared Diamond, La gran historia de todo, de David Christian, cuenta todo lo habido y por haber: del origen del universo al desarrollo humano
Ana María Vara
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2 de noviembre de 2019  

Fuente: LA NACION - Crédito: Sebastián Dufour

Y un día la historia amplió sus dominios hasta alcanzar el origen del tiempo y los confines del universo. Es bastante impresionante: un libro que comienza con el big bang, sigue con la formación de las estrellas y los planetas, luego con el comienzo de la vida, la evolución de las especies, todo el desarrollo humano. en fin. Termina con la muerte del sol y más allá, con el triunfo final de la entropía, cuando todo lo que conocemos acabe en una gigantesca nube de materia informe.

La gran historia de todo, del norteamericano David Christian, publicado en inglés el año pasado y ya traducido al español, es el más reciente ejemplo de una tendencia inflacionaria de la historia.

Tiene un antecedente importante: De animales a dioses, del historiador israelí Yuval Noah Harari, publicado originalmente en hebreo en 2011 y reversionado para el público internacional en 2014. Traducido a casi cincuenta idiomas y con el apoyo de personalidades como Barack Obama, De animales a dioses abarca desde el surgimiento de nuestra especie hasta el presente globalizado. Su continuación, Homo Deus (2015) discute nuestro futuro, entre religiones seculares y algoritmos que, pronostica Harari, podrían reemplazarnos.

En esta línea, La gran historia de todo es el libro más ambicioso de la forma más ambiciosa de historia: la "Big History", como la bautizó el propio Christian, cuya especialidad inicial es la historia de Rusia (la de Harari es la historia bélica medieval). Tiene cursos específicos y hasta una asociación, la International Big History Association. Y, sobre todo, tiene un promotor poderoso: Bill Gates, el fundador de Microsoft y dueño de una fortuna que supera los 100.000 millones de dólares. Que también es fanático de Harari.

El propósito explícito de La gran historia de todo es la conformación de un nuevo relato de los orígenes, una "origin story", como se titula en inglés. Cada cultura tiene su propio mito del comienzo; siendo profesor de la Macquarie University de Sidney, Christian se preguntaba a fines de los años ochenta cuál es el nuestro, el de la civilización occidental globalizada. Invitó entonces a sus clases a especialistas de distintas disciplinas, que dieron charlas comprimidas y dispares. De esa diversidad comenzó a emerger, como en la batea de un viejo laboratorio de fotografía, según cuenta Christian, una imagen bastante coherente.

El relato se estructura en etapas, marcadas por nueve umbrales. Del primero al cuarto, estamos en territorio de la física y la química: trata desde el origen del universo hasta la formación del sistema solar. El quinto umbral es biológico: está marcado por el origen de la vida y su evolución, hasta llegar al Homo sapiens, cuyos primeros pasos atraviesan el sexto umbral. El séptimo es más cultural: comienza con la última glaciación y el desarrollo de la agricultura en varios lugares y atraviesa toda la historia humana hasta la revolución industrial.

Luego todo se hace más rápido, porque el octavo umbral es el de la Gran Aceleración, con el hito del primer hombre en la Luna. Y el noveno todavía no empezó; es la incógnita de si podremos alcanzar un "orden mundial sostenible": si seguiremos aquí dentro de cien años. y cómo.

La cuestión de la escala es clave, y en esto La gran historia de todo recuerda no tanto a De animales a dioses como a la serie (y libro) Cosmos, el extraordinario éxito del astrónomo Carl Sagan en la década de 1980, reeditado hace apenas cinco años por su casi discípulo Neil deGrasse Tyson.

El parentesco tiene su lógica. Si ponemos en una misma secuencia narrativa el universo y la humanidad, la parte del león en términos temporales se la lleva la materia, dominio de la física y la química. Luego sigue la biología (disciplina central en De animales a dioses; especialmente, la psicología de la evolución) y solo después, las ciencias humanas y sociales. Claro que es distinto que el narrador principal sea un historiador, por la mayor profundidad al analizar cuestiones de organización social.

No hay una hipótesis explícita que estructure La gran historia de todo, más allá de una tácita, no muy alejada de Cosmos: el universo se desarrolla en una complejidad creciente, hasta alcanzar el conocimiento a través de los seres humanos. Como signo de los tiempos, se agrega ahora la pregunta por nuestra capacidad de alterar de manera sustancial el ambiente y cómo haremos para no destruirnos al degradarlo de manera irreversible.

En relación con la interacción entre humanos y naturaleza, sin embargo, La gran historia de todo pierde brillo frente al trabajo de otro polímata, el norteamericano Jared Diamond, quien con su Armas, gérmenes y acero (1997) fue la inspiración de Harari. Otro aporte significativo de Diamond es Colapso (2004), que analiza ejemplos de civilizaciones que se autodestruyeron, con el fin de extrapolar enseñanzas para nuestro presente.

También es una competencia importante en este aspecto otra nueva especialidad disciplinaria: la historia ambiental, surgida en los años sesenta, que sigue un desarrollo más canónico. Porque, de más está decir, ni la propuesta de Christian ni la de Harari son bien vistas por sus colegas. Si esta tendencia al gigantismo interdisciplinario será solo una moda o logrará cuajar en un nuevo enfoque y una metodología específicos dentro o fuera de su disciplina madre es un interrogante abierto. Por ahora es interesante como esfuerzo de articulación de saberes y como fenómeno educativo y editorial.

LA GRAN HISTORIA DE TODO

David Christian

CríticaTrad.: Tomás Fernández Aúz

438 págs./ $ 850

DE ANIMALES A DIOSES

Yuval Noah Harari

Debate

Trad.: Joan Domenec

496 págs./ $ 1089

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