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El templo reabrió las puertas: pare de sufrir

Diego Sehinkman
Diego Sehinkman PARA LA NACION
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17 de marzo de 2019  

El 27 de octubre de 2010, el día que murió Néstor, Duhalde recibió una llamada de Aníbal Fernández: "Me dijo Cristina que ni aparezcas por Casa Rosada". Pero en diciembre de 2018 Duhalde recibió otra llamada: "Quería saber cómo estaba tu columna. Tengo un traumatólogo excelente para recomendarte". Era Cristina. La expresidenta rompió el hielo de años para saludarlo después de su cirugía de columna. Moraleja: el peronismo empieza a encolumnarse. Aunque la operación que intentará practicar el doctor Duhalde -soldar a Cristina con Lavagna- es complicadísima e improbable (hoy), el intento muestra la flexibilidad de los vínculos: Cristina le ofrece a Duhalde su traumatólogo. Hace ocho años le deseaba un tanatólogo.

El economista kirchnerista Roberto Feletti y Agustín Rossi confirmaron que, si volvieran al poder, su espacio político repondría el régimen de control de cambios (cepo). Rossi no desestimó insistir en la ley de medios y confirmó que buscarían una reforma de la Justicia. Y en un acto, Paco Durañona, intendente K de San Antonio de Areco, fue más lejos: pidió que los miembros de la Corte sean militantes que defiendan el "campo nacional y popular". Dicho de otro modo: el kirchnerismo no cree haber fallado en el remedio, sino en la dosis.

El lector se preguntará: ¿cómo es posible que las encuestas señalen que estas personas con estas ideas ya probadas vuelvan a tener chances en octubre? La respuesta la tiene el psicólogo estadounidense Abraham Maslow, inventor de la "pirámide de Maslow", que jerarquiza las necesidades humanas. En la base de la pirámide se encuentran las necesidades más básicas, como las fisiológicas, que incluyen la alimentación. Inmediatamente más arriba la necesidad de seguridad, por ejemplo, tener un lugar dónde vivir y un ingreso a partir de un empleo. De allí en más, las necesidades se vuelven más sofisticadas. ¿Y dónde está la preocupación por los valores morales, o sea, el eje honestidad-corrupción? En el vértice. ¿Qué conclusiones nos permite sacar Maslow? Que por las sucesivas crisis económicas de los últimos 40 años(corralito, corralón, devaluaciones, inflación, hiper, desocupación,) una gran parte de los argentinos no pudo terminar de afirmar los dos primeros segmentos de la pirámide. Las últimas encuestas confirman a Maslow: preocupación número 1, inflación; 2, miedo a perder el empleo; 3, inseguridad. Recién en el cuarto o quinto lugar se ubica la corrupción.

El Gobierno heredó una bomba y falló en lo único en que, se suponía, no podía fallar: el corte de los cables. Pum. Factores externos pero también el mal manejo de la macro produjeron la explosión del año pasado, que incluyó corrida, devaluación e ida al Fondo. La detonación hizo volar por los aires dos cosas: el poder adquisitivo y la economía en general, y el paradigma de la eficiencia del sector privado. La idea de que "si quienes gestionan el sector privado se hacen cargo del Estado, la Argentina va a volar". En lo económico no ocurrió. Quien lo sintetizó el año pasado fue la poeta Graciela Camaño: "A la mierda los prolijitos que nos están llevando a la ruina". La crisis económica resucita a la vieja política. Con la inflación arriba del 3,5 mensual los desprolijos vuelven a soñar.

Macri dijo en el Congreso: "Lograr un equilibrio fiscal será el acto de justicia social más importante que hayamos hecho en 70 años". Es el salmo de esa religión llamada déficit cero. El Gobierno tiene tres o cuatro meses para mostrar que la economía mejora y la inflación baja. La apelación a la "cultura del esfuerzo" tiene fecha de vencimiento. Un peronista hoy próximo a Cristina confiesa en off: "No sé si ella quiere ser. Prefiere conservar la imagen que dejó en 2015. Si asume ahora, no hay nada para distribuir. Quiere ser recordada como Evita, no como Dilma". Pero cuando se prende la luz, el diputado repite el salmo peronista: "Cristina da, Macri quita". Incluso Lavagna habla de terminar con la palabra ajuste. El templo reabrió las puertas: "Pare de sufrir"

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