Mapa satelital de la literatura

Sobre Lectura distante, de Franco Moretti
Alejandro Patat
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28 de febrero de 2016  

Franco Moretti, crítico literario italiano radicado desde hace años en Estados Unidos, se considera un historiador de la literatura. Su último libro, Lectura distante, propone una metodología de indagación en el campo de la literatura mundial ( Weltliteratur, según la llamó Goethe), que abandone definitivamente el derrotero signado por las literaturas comparadas.

El enfoque de la historia de la literatura nació en el siglo XVIII, como afán totalizador de recopilar una antología de las obras del pasado capaces de responder al gusto clásico. Los románticos elaboraron luego verdaderas narraciones del patrimonio cultural de cada nación, anclando en el Medioevo la fundación mítica de la propia identidad. Ese perfil de la historia de la literatura sufrió los embates del modernismo europeo, que puso en crisis el sentido mismo de la literatura, y los ataques del estructuralismo, que concibió la literatura como un sistema de textos decodificables más que historiables. De ese debate prolífico, en el que participaron Roland Barthes y Hans-Robert Jauss, entre otros, quedó poco, y la historia de la literatura sobrevivió, incorporando el relato ideológico del marxismo o integrando los avances de la crítica especializada. Las literaturas comparadas no fueron otra cosa, según Moretti, que el cotejo perezoso entre dos o tres culturas nacionales.

¿Qué aporta Moretti en este nuevo libro? Al menos dos cosas: la idea de que una efectiva comparación mundial entre sistemas culturales arroja resultados inesperados sobre el papel que una cultura nacional ejerció en un determinado período y la posibilidad de que los instrumentos informáticos, creando bases de datos que incluyan miles de textos, rindan cuenta de fenómenos nunca estudiados hasta hoy. De hecho, Moretti llama "lectura distante" ( distant reading) a su método, que se opone al close reading, la crítica de la escuela hermenéutica que se difundió en Estados Unidos desde fines del siglo XX: en palabras pobres, una visión aérea o satelital contra una lectura minuciosa de los fenómenos.

La lectura distante permite a Moretti hipotetizar cuáles fueron los centros productores de cultura en la Modernidad y cuáles los periféricos. No lo hace basándose en la narración persuasiva de la clásica historia de la literatura, sino siguiendo miles de datos que demuestran dónde aparecen signos de innovación y dónde, en cambio, las formas se petrifican y mueren. Por ejemplo, uno de los gráficos del libro ilustra la evolución de la novela inglesa, desde el género epistolar y la novela histórica hasta la novela de formación. El trazado de las líneas, entrecruzamientos y puntos de contacto permiten "visualizar" con precisión estadística datos que se prestan a más de una interpretación. Asimismo, los árboles genealógicos de recursos estilísticos (¿dónde se desarrolló el discurso indirecto libre?) y las redes finales sobre tramas y personajes trazan mapas que marcan territorios inexplorados.

Al crítico le interesa definir en qué consistió la evolución de un sistema literario a partir de un punto de vista: dicha evolución no es sólo resultado de la supervivencia de las "obras maestras" que resisten al tiempo, sino que habría que estudiarla en el "matadero" de la literatura. Es decir, en ese poblado cementerio de obras que no lo resistieron y para las que las leyes del mercado no son respuesta suficiente. Entre esas obras despreciadas y olvidadas se zambulle el crítico.

Como es impensable que un crítico pueda leer miles de novelas de todo el mundo, Moretti ensaya su método estudiando cuestiones minúsculas (como la transformación de los extensos títulos de las novelas del siglo XVIII en títulos de una sola palabra a inicios del siglo XIX) con el objeto de demostrar que todo lo que sabemos es parcial y subjetivo. En realidad, su "estilística cuantitativa del archivo digital", como él llama a su método, es audazmente deudora de ciertas teorías del darwinismo y del actual prestigio de las ciencias duras. Moretti se remite a las investigaciones que ha dirigido en la Universidad de Stanford. No es casual que un estudioso italiano (autor de importantes volúmenes sobre la teoría de la novela) haya abandonado su lengua a favor del inglés y de una visión anglosajona de los estudios humanísticos.

LECTURA DISTANTE

Por Franco Moretti

FCE

Trad.: Lila Mosconi

269 páginas

$ 246

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