Reseña: Un reino demasiado breve, de Mauro Libertella

Un lúcido desencanto
Felipe Fernández
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15 de octubre de 2017  

En muchos aspectos se vieron iguales, la versión femenina y la masculina de un mismo síntoma, y ese reconocimiento mutuo fundó una pareja.” Así sintetiza Mauro Libertella, en Un reino demasiado breve, el enamoramiento de Julián y Florencia.

Los dos jóvenes se conocen a los dieciocho años en un viaje grupal a Israel, comparten diez días en ese país y el romance continúa en Buenos Aires. Julián pertenece a una familia de clase media y estudia historia en la UBA, aunque le gusta más la literatura. Ella es mánager de un grupo de rock que toca covers. Una “larga sucesión de pequeños conflictos” va debilitando el vínculo, los mundos de los dos se convierten en “dos ecosistemas aislados” y deciden separarse.

La perspectiva de Julián guía la novela con mayor protagonismo en sus siguientes relaciones amorosas. Su noviazgo con Laura dura un año; resulta “algo cómodo y fácil”, pero carece de la “complejidad y la emoción” que él había experimentado con Florencia. Luego viene Ana, una chica que nació en una población cercana a Olavarría, cuyos abuelos viven en un casco de estancia, y que ha sido educada en “colegios británicos de la Argentina aristocrática”.

Este nuevo noviazgo es el que ofrece matices más ricos: un contrapunto sutil de psicologías y conflictos tortuosos. A medida que la relación se deteriora, “muchas de las cosas que antes estaban muy bien ahora empiezan a estar bastante mal”. A Julián le cuesta aceptar el final: le ha concedido un nivel tan alto de mística a la imagen de Ana –se dice– que el resto de las mujeres se eclipsan por efecto de esa luz cegadora.

Libertella (México DF, 1983) creció y vive en Buenos Aires. Es autor, entre otras obras, de Mi libro enterrado (2013). En Un reino demasiado breve emplea una tercera persona narrativa que reflexiona, a modo de coro griego, sobre lo que va sucediendo y saca conclusiones generales (“A veces las parejas se inventan un futuro, imaginan tramas posibles”; “... siempre estamos en proceso de perder algo”; “El funcionamiento del deseo es insondable”; “La amistad no pide pruebas corporales”).

El rock acompaña generacionalmente estas tempranas búsquedas del amor –hay referencias a músicos, recitales y discos– en las cuales la intensidad romántica de los sentimientos de los personajes contrasta con la frialdad analítica de la que son objeto. Una prematura sensación de lúcido desencanto termina imponiéndose en el protagonista de Un reino demasiado breve frente a la fugacidad de lo compartido y a la probabilidad de que dos personas que parecían destinadas la una a la otra, muchos años después, al cruzarse en la calle ni siquiera se reconozcan.

UN REINO DEMASIADO BREVE

Por Mauro Libertella

Random House. 126 págs., $ 220

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