Reseña: Tiempo de magos, de Wolfram Eilenberger
Una década que cambió la filosofía
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Contra lo que podría sugerir su título, Tiempo de magos no es una saga al estilo de Juego de tronos ni un manual urgente para sobrevivir en la Argentina. Mejor atenerse al subtítulo, La gran década de la filosofía 1919-1929, y a los nombres de pensadores que le siguen: Ernst Cassirer, Martin Heidegger, Ludwig Wittgenstein y Walter Benjamin. La alusión, claro está, es a La montaña mágica.

Wolfram Eilenberger (Friburgo, 1972) plantea, en efecto, una puntual historia de las ideas en la que se desanudan las tensiones directas o implícitas entre esas cuatro figuras de lengua alemana que abrieron nuevos caminos para filosofar. Tiempo de magos es además un relato histórico y una urdimbre de biografías cruzadas que, más allá de los flashbacks y el flashforward del epílogo, se enmarcan en la década previa a Hitler. Los títulos folletinescos de los capítulos y algunas grandes escenas anecdóticas (como las de los cursos universitarios de 1929 en Davos) subrayan el efecto novelesco, solo que la construcción es real y rigurosa. Eilenberger aborda los asuntos filosóficos insoslayables (las formas simbólicas de Cassirer, la angustia de Heidegger, el Tractatus de Wittgenstein o los particulares métodos de conocimiento de Benjamin), pero interesándose en el ajedrez táctico que jugaban entre sí.
"La cuestión sistemáticamente decisiva para los cuatros filósofos –se lee entre tantas cosas– era la de si existía un lenguaje único, unitario y unificador para todas las lenguas naturales y de ser así, cómo estaba constituido". El existencialismo, la Teoría crítica, las raíces del famoso giro lingüístico serán el largo resultado de esa década difícil y prodigiosa, pero lo mejor de Tiempo de magos es cómo pone esas ideas en conexión con el mundo humano, demasiado humano que las vio fermentar.
Tiempo de magos
Por Wolfram Eilenberger
Taurus. Trad.: J. Chamorro. 384 págs./ $ 1069





