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¿Sabías que a la clorofila se la conoce como "la sangre de las plantas"? Esto se debe a que su composición química es muy similar a la sangre humana en términos de estructura molecular, con la única diferencia de que la hemoglobina está compuesta principalmente por hierro y la clorofila por magnesio.
"La clorofila es un fitonutriente esencial, es decir un conjunto de nutrientes producido por los vegetales presentes en las plantas y en las algas con beneficios muy poderosos que contribuyen al buen funcionamiento del cuerpo humano", introduce la doctora Sánchez Calvin, médica experta en psico-nutrición y obesidad. Además, es mundialmente famosa en el reino vegetal por ser una de las principales encargadas junto con la luz, de realizar el proceso de fotosíntesis.
Entre los principales beneficios, la clorofila fortalece el sistema inmune, contribuye a mejorar la absorción del calcio en huesos y dientes, fortalece el músculo cardíaco, mejora la circulación, baja la presión arterial y oxigena el organismo. Además, y esto es fundamental, al ser capaz de incrementar la calidad y cantidad de células rojas en nuestro organismo y mejorar de esta manera el transporte de oxígeno, se destaca como una de las sustancias naturales más potentes para prevenir el cáncer. Recordemos que el fisiólogo alemán Otto Warburg obtuvo en el año 1931 el premio Nobel de Medicina al vincular el desarrollo de enfermedades como el cáncer, a los bajos niveles de oxígeno en la sangre, y claro está que la clorofila cumple un importante papel en este sentido.
Por otro lado, en el libro "Chlorophylls and Bacteriochlorophylls: Biochemistry, Biophysics, Functions and Applications", se detalla cómo la clorofila es capaz de "atar" moléculas tóxicas, pesadas y cancerígenas, formando un complejo que resulta de difícil absorción para el cuerpo y que puede ser eliminado fácilmente.
Si bien todas las plantas contienen clorofila, las que poseen niveles más concentrados son la alfalfa, la spirulina, los berros, la menta, el cilantro, la espinaca, la acelga, la rúcula, el perejil y el apio. Y un dato fundamental: para incorporar la mayor cantidad de beneficios y para que la absorción sea plena, conviene consumirla de forma cruda y líquida, principalmente a través de jugos, batidos y licuados.
"Si queremos incluir alimentos que sean ricos en clorofila en las preparaciones lo mejor va a ser que tratemos de conservar el alimento lo más parecido a como vino de la naturaleza ya que así se mantienen mejor los niveles de clorofila y micronutrientes", explica Sánchez Calvin.

Experta consultada: María de los Ángeles Sánchez Calvin, doctora experta en psico-nutrición y obesidad. MN: 121757. @drasanchezcalvin




