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Sabemos cuándo tenemos una afección porque el cuerpo lo manifiesta. Hay un dolor muela, cuando hay una infección, nos duelen las articulaciones y vamos al reumatólogo, nos molestan los ojos y sabemos que ocurre algo con nuestra visión ¿Pero qué se siente tener depresión?
Ricardo Marcelo Corral, médico Psiquiatra y jefe de Departamento de Docencia & Investigación del Hospital Borda, nos explica cuál es el impacto de la depresión sobre el cuerpo.
Lo primero que debemos saber es que siempre confundimos tristeza y depresión. La primera de estas es “un estado de ánimo, natural, reactivo a las circunstancias, esperable y normal. Sin embargo, en nuestro lenguaje, usamos la expresión depresión o estoy deprimido. Pero la tristeza no se trata. Lo que se trata es la enfermedad de la depresión”. Es una enfermedad que puede afectar a cualquier persona, sin importar la edad, étnia, los ingresos, la cultura o el nivel educativo. “Hay investigaciones que sugieren que los factores genéticos, biológicos, ambientales -la pandemia ha sido uno, por ejemplo- y psicológicos desempeñan una función en la depresión”, explica Claudio Waisburg (@claudiowaisburg) Médico Neurocientífico, Director de Instituto SOMA.
Para diagnosticarle depresión a una persona, “esta debe presentar cinco síntomas de la enfermedad todos los días, casi todo el día, por lo menos durante dos semanas. Uno de los síntomas debe ser un estado de ánimo depresivo o la pérdida de interés o placer en casi todas las actividades”, sostiene Waisburg.
Entre los síntomas físicos frecuentes de la depresión se incluyen los siguientes:
Además, los síntomas psíquicos con sentimientos de:
La falta de actividad física y la mala alimentación son factores de riesgo para esta enfermedad. “Nosotros los médicos debemos promover conductas saludables: Actividad física hecha en los distintos momentos de la vida, desde chicos a ancianos, ya que previene y reducen el riesgo de depresión”, explica el Dr. Corral. Para el especialista, es indispensable poner foco en la calidad de vida. “Tiene que ver con conductas saludables y cuando hay una enfermedad como depresión, se apunta a mejorar su calidad de vida.”
Una vez hecho el diagnóstico del trastorno depresivo primario o psiquiátrico, “siempre y en todas las guías internacionales, la primera indicación es la psicoterapia. En particular, la cognitivo conductual que demostró una eficacia muy robusta en mejorar los cuadros depresivos leves a moderados. Pero, cuando el paciente no responde a la psicoterapia y la depresión es moderada a severa, se pasa a la medicación antidepresiva”. El conjunto de ambas demostró ser más eficaz que separadas. Además, las conductas saludables, ejercicio, alimentarse bien, mejorar los ritmos circadianos y mejorar sus relaciones sociales, familiares, laborales son indispensables.
Uno está bien, en la medida que uno está bien con su entorno. Por eso que “todo este tratamiento, tienen que estar alineado a que la persona sea la mejor persona que pueda ser, que pueda desarrollar lo mejor posible sus vínculos. Es un círculo virtuoso. Asimismo, la personas que tienen tendencia a la espiritualidad y religiosidad, es muy útil porque son factores protectores para tanto la depresión como para el suicidio”, señala el Dr. Corral.
El Dr. Waisburg señala que “una vez que inicie el tratamiento, deberá a empezar a sentirse mejor poco a poco. No se presione mucho durante este tiempo. Trate de hacer las cosas que solía disfrutar. Aun si no se siente con ganas de hacerlas, pueden mejorar su estado de ánimo. Otras cosas que pueden ayudar son:



