Invitada: Flavia Pitella recomienda sus libros adorados
Flavia Pittella es una amante de los libros y encontró la excusa perfecta para estar todos los días en contacto con su pasión. Primero se recibió de profesora en Lengua y Literatura Inglesas por la UNLP, después se licenció en Ciencias Sociales con especialización en Lectura, Escritura y Educación por FLACSO, y lleva una larga carrera académica que cuenta con varios posgrados en literatura y años de presentaciones en congresos. También es traductora literaria y dedica su tiempo a la enseñanza de la literatura en el nivel secundario.
Desde hace varios años conduce una columna de recomendación de libros en Radio Mitre, que arrancó en el programa El club de la tarde conducido por Ernesto Tenembaum y actualmente continúa en Lanata sin filtro.
A decir verdad, también es un poco "colega" nuestra: hace ya cuatro creó un club de lectura virtual en Facebook, la Comisión de Lectores, con más de 3500 participantes.
Pero la elegimos para conversar hoy en el Club porque, si bien antes que nada ella se define como lectora, acaba de convertirse oficialmente en escritora: acaba de publicarse su primer libro:40 libros que adoro, y que no podés dejar de leer, de Editorial Planeta, una guía arbitraria y personal, pero al mismo tiempo cautivante y convincente, de autores actuales y sus obras
Entre los miles de libros que se publican anualmente y nos convocan desde las mesas de las librerías la autora seleccionó entre aquellos que en los últimos tiempos vienen atrapando a lectores y a críticos: Atwood, Baricco, Calvino, Coetzee, Irving, Kawabata, Le Guin, Lemebel, Newman, Puenzo, Saramago, Schweblin, Yourcenar, entre muchos otros. Por supuesto, es imposible que estén todos aquellos sobre los que la autora hubiera querido escribir.
Arrancó el trabajo con 96 libros arriba de su escritorio, pero tuvo que quedarse con 40. Eso sí, buscó especialmente un equilibrio numérico entre autores hombres y mujeres, que provienen de diferentes lugares y culturas, de diversas tendencias narrativas del presente.

¿En qué te basás para recomendar un libro?
Tengo una política muy egoísta pero que me da resultado: recomiendo sólo lo que a mí me gusta. Me pasó solamente un par de veces tener que hablar de un libro porque me había comprometido con el autor o con la editorial, antes de leerlo y después no me gustó y se me notaba en el tono de voz la falta de convencimiento.
¿Y cuál fue el criterio para comentar los títulos que incluiste en tu libro?
Lo que traté de hacer en cada capítulo fue referirme al autor y a sus otros libros, además del que elegí como imperdible. Busqué presentar el mundo de posibilidades que abre un libro.
¿Cómo influyó tu formación académica literaria en la escritura de los 40 elegidos?
Me desprendí. Fue muy gracioso porque en la primera entrega que hago a Planeta mi editora me escribe y me dice ¿cuál es tu público? No sé, le dije. Entonces ella me señaló: Estás queriendo complacer al académico y a la gente que te escucha en la radio, pero son públicos muy distintos. Sabemos de tu formación literaria pero no hace falta que esté expuesta. Se nota de todos modos que detrás de lo que escribís hay más lecturas, estudios culturales, filosofía. Entonces traté de despojarme de la tecnicatura y empecé a enfocarme en transmitir lo que me pasa a mí con los libros. De todos modos, claramente, mi línea de pensamiento se lee entrelíneas.
¿Cuál es esa línea?
Creo mucho en la intertextualidad, en la rescritura, en los estudios poscoloniales, no creo en los textos originales.
¿Viste lo que está pasando con…?
(Me refiero al juicio que la viuda de Borges lleva adelante contra el autor argentino Pablo Katchadjian al que acusa de plagio, por El Aleph engordado.)
¿Con Pablo? Sí, lo discutí mucho al aire con Jorge (Lanata): él estaba de lado de Kodama, decía que (Katchadjian) invente algo de cero. ¡Pero nadie inventa nadie de cero!
¡Mucho menos Borges!
Claro, era el gran defensor de la reescritura. Eso es lo más triste dentro de lo que pasa con Kodama. Cuando vos leés a Borges podés ver que todo el tiempo estaba trayendo a otros autores, inventando autores, inventando citas. Él decía que había nada más que una gran historia y que el resto eran todas rescrituras de la misma historia. Y lo creía. Yo me imaginaba a Borges con Paablo diciéndole qué lindo nene lo que hiciste.
Aparte es un ejercicio literario lo que hizo.
Y él lo plantea exactamente así. Es un ejercicio literario, por lo cual no hay una intención más que esa. Como vos decías antes, todos leemos mucho para después escribir y eso después uno lo vuelca lo renueva lo resignifica le da una vuelta de tuerca es una experiencia única e irrepetible.
Volviendo a tu libro: ¿qué tuviste que dejar afuera?
Dejé afuera a Vera Giaccone, que publicó un libro de cuentos cortos precioso, A carne viva, editado por Eterna Cadencia, que está muy en sintonía con la discusión actual acerca de esta mujer que es formada, que tiene nuevas libertades. También a Hernán Ronsino, escritor argentino muy joven, autor de una novela que se llama La descomposición. Y otros más conocidos como Salman Rushdie, Haruki Murakami. A Griselda Gambaro, que si bien es reconocida como dramaturga, su novela El mar que nos trajo me parece una obra cumbre de la literatura argentina,
¿Cómo sos como lectora, tenés algún hábito?
Soy muy desprolija como lectora y ahora tengo el Kindle con audio – no todos los ereaders vienen con mp3-, que me encanta. Soy muy fanática del audiolibro y espero que en la Argentina se desarrolle la industria. Así acabo de terminar la semana pasada de escuchar-leer Mr. Mercedes de Stephen King, que me resultó maravilloso. Está en inglés.
Hablemos de la traducción y los traductores. En tu libro resaltás que es fundamental reconocer su trabajo.
Sí, por eso cuando menciono cada libro, pongo también el nombre del traductor, porque es un dato importantísimo. Su trabajo es esencial y es muy invisible. Si estás leyendo un libro escrito originalmente en un idioma que no es el tuyo es gracias al trabajo del traductor que lo hizo posible. También hay libros y títulos destrozados por malas traducciones. Hablo de esto en el capítulo en que menciono a Joseph Conrad: el libro que en castellano se llamó El corazón de las tinieblas, un relato autobiográfico de los viajes del autor por el Congo belga, debería haberse llamado en castellano "El corazón de la oscuridad" ya que darkness es la manera en que ser efería el imperio británico a los lugares colonizados: los lugares oscuros.
Otra traducción errónea es la del libro de John Irving que en inglés se llama In One Person y se tradujo al castellano como Una persona como yo. Es totalmente contrario a lo que el autor quiso expresar porque es la historia de un hombre bisexual, y el título alude a esta doble condición que convive en una sola persona. El título en castellano resulta discriminador, separa a las personas como él porque son distintas a otras que supuestamente son normales. Es una diferencia importante entre un sentido y otro.
Mis 3 elegidos de sus elegidos
De los libros que recomienda Flavia, armé una lista más cortita de autores y títulos "por leer". Les cuento por qué, citando los extractos textuales de Flavia en 40 libros y espero que si leyeron alguno compartan su experiencia.
1)Samanta Schweblin: Distancia de rescate, Buenos Aires, Mondadori, 2014. "Nuca había entendido cómo poner en palabras este ejercicio que me nación con la maternidad hasta que leí en estos días el último libro – su primera novela- de Samantea Schweblin, joven escritora argentina y ciudadana del mundo que, con espeluznante excelencia nos relata los miedos que nacen con nuestro hijos."
2)Irene Nemirovsky: Suite francesa (traducción de José Antonio Soriano Marco, Barcelona Salamandra, 2004. "Les doy un solo ejemplo para no adelantarles mucho el argumento del libro, el de una pareja: ella es bailarina, amante de un escritor tan engreído que cree que su huida es más importante por su legado, ya que él es un artista. No está dispuesto a dormir en cualquier lado ni que se lo trate como un refugiado. Llevan con ellos dos valijas: una con el maquillaje de la bailarina y otra con el manuscrito de la última gran novela de él. En algún momento deberán decidir qué valija dejar…".
3)Alessandro Barico:Océano mar (traducción Xavier González Rovira y Carlos Gumpert), Barcelona, Anagrama 1999. "Es un libro onírico, poético y profundamente reflexivo. El océano une a todos estos personajes que deberán, de una u otra manera, relacionarse con él para salir renovados, nuevos, distintos. Quisiera que mientras leas Océano mar de Baricco pienses cuál es tu relación con el mar. Porque lo que queda claro, creo que para todos, es que siempre genera algo. Uno no puede ser indiferente ante el océano."

Leemos un cuento de Felisberto Hernández
Bueno, a pedido de la mayoría, volvemos a la dinámica de leer un cuento juntos, con la propuesta de polloalcarbon de retomar con Felisberto Hernández. Elegí Nadie encendía las lámparas, porque lo tengo leído pero les confieso que no me ha enganchado hasta el momento.
Así que aproveché el cafecito con Flavia para preguntarle sobre este autor y resultó que había sido uno de los que por motivos de espacio tuvo que dejar afuera de sus recomendaciones. Además está preparando una futura columna en la radio sobre el tema.
¿Sabés que me cuesta encontrar lo perturbador en el cuento Nadie encendía las lámparas?
Es que en Felisberto Hernández hay mucho simbolismo que podés ver o no; tiene mucho de lo lúdico de la literatura fantástica. Muchas veces tendemos a sobreinterpretar algunas de las cosas que él escribe. Hay un libro maravilloso de Umberto Eco sobre este tema de la sobreinterpretación, tendemos a ver cosas que posibliemente él nunca pensó, o por lo menos eso respondió cuando en alguna entrevista se lo preguntaron. Creo que, básicamente, era un gran jugador con las palabras como lo era Cortázar. A este autor hay que entrarle por el lado de lo lúdico, reírse un poco de lo que escribe y dejarlo pasar.
A mí también me pasó en un principio decir no entiendo, pero después leí, dos, tres, cuatro cuentos y finalmente dije sí es un genio. Por eso me duele que haya quedado como una de las grandes ausencias de mi libro.. Me parece que tiene un estilo de escritura florida y divertido que te puede sacar del mundo, te puede sacar del momento, es un desquicio, el más loco de los Cortázar es el puntapié inicial de Felisberto Hernández. Por eso me parece que no hay que buscarle mucho el sentido.
Muchas gracias Flavia y a todos,espero que les haya gustado la entrevista. También que aporten sus experiencias con los libros mencionados en este post y les propongo si quieren arrancar con el comentario del cuento desde ahora, además de otros que le parezca interesante de Felisberto Hernández.
Pueden escribirme a clubdelecturaohlala@gmail.com
Cariños.
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