Recreo para la vista: papá del cole en la mira
Empiezan las clases y te cruzás con él: tan lindo, tierno y paternal... Pero podés irte a marzo si no sabés ponerles un límite a tus fantasías.
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Lo ves venir a lo lejos de la mano de su pequeño, con la mochilita infantil al hombro y la vianda en la otra mano, y no hacés otra cosa que morir de la ternura. O entre el maremágnum bullicioso de padres que esperan a la salida del colegio, lo descubrís ahí y sabés que durante esos cinco minutos que tarde tu hijo/a en salir vos estarás de recreo... visual. Además, sin darte cuenta, vos también modificaste tus rutinas: ya no vas más a las 7:30 en pijama y tapado y con las marcas de la almohada selladas a fuego en tu cara, por la remota posibilidad de que justo te cruces con ÉL y estés impresentable.
Pero, en principio, hay muchas cosas más que se juegan en esas escenas tan cotidianas, porque, por más divino y buena onda que sea el “papi”, hay muchísimas razones –tus hijos y tu propia pareja, en principio– para dejar las fantasías ahí quietitas, en el maravilloso terreno de las fantasías.
Un recreo mental
No importa demasiado si el “papi” te saluda con un gesto a lo lejos, casi de compromiso, o si se te acerca con la mejor onda y te suelta un “¿viste la nota que mandaron en el cuaderno?” o te consulta por los temas de la próxima evaluación de Lengua o sobre dónde queda el pelotero del cumple de tu hijo. Porque en cualquiera de los casos, el “subidón de autoestima” es casi inmediato. Lo que un coqueteo inocente te da es un estímulo que rompe con cierta rutina, además de la posibilidad de sentir que todavía “estás en carrera”. Saberte mirada –o ser la que mira–, aunque nada más sea en esos dos minutos que dura la entrada a clases, siempre activa tus aspectos más narcisistas y hace que te veas linda. Lo sabemos bien: las fantasías son estimulantes. El peligro es cuando te confunden y te creés que lo que fantaseaste es verdad. Mmmm, ahí estás en un terreno border, porque podés quedar ridícula y desubicada si la flasheás de más cuando ese papá te saluda con una sonrisa solo porque es un tipo agradable, pero está a años luz de pensar en algo más con vos.
Identidad escolar
Por lo general, no solemos mezclar la sexualidad con nuestra paternidad/maternidad. No nos vamos a poner moralistas acá, pero el contexto nos hace asumir ciertos roles: en la puerta del colegio fuiste, sos y vas a seguir siendo “la mamá de” y ese rol define actividades –el cuidado de los hijos– que hacen que estés en otro switch y tengas en claro que ese “papi que está buenísimo” es solo eso, un hermoso paisaje mental. Y todo con la suficiente conciencia y tranquilidad de saber que entre ustedes no va a pasar nada. En este aspecto, acá bien valen los “bochazos” en vez de “pasar al frente”.
¿Qué tener en cuenta?
Algunos riesgos que pueden ayudar a la hora de regular el “papienamoramiento”:
- La incomodidad de tus hijos: los chicos no captan ni entienden muchas de las necesidades de los grandes. Imaginate que si no logran a veces bancarnos el cansancio cuando llegamos rotas de trabajar, mucho menos van a entender la necesidad de tener intercambios adultos sensuales –como puede ser esa miradita de más en el partido de papi fútbol–, buscando tensión sexual para sentirnos un objeto de seducción vigente. Si hilamos fino, en el fondo, el flirteo en el cole podría pensarse como una situación de descuido hacia los hijos, que los deja en un lugar incómodo al percibir o escuchar comentarios acerca de su mamá. Porque, en definitiva, no sabés cuánto podés confiar en esa otra persona ni si alguien podrá verlos o enterarse. Y aunque sea una historia más que tentadora, hay un momento en que los límites siempre son saludables, porque la idea es que no seamos víctimas de nuestros impulsos cuando de alguna manera involucran a nuestros hijos.
- Que el otro se vuelva alguien “importante”: claro, porque ¿qué pasa si, de repente, te encontrás pensando en el papá de Olivia en pleno fin de semana? Ups. ¿Es realmente una posibilidad real?, porque irte de mambo con la fantasía puede virar a que no te puedas sacar a ese alguien de la cabeza, que te frustres, que te confundas o que, si esa tentación trasciende, termine en chismes en el grupo paralelo de WhatsApp.
“Creo que podría ser en serio”
Bueno, si esto es mucho más que una calentura pasajera, la cosa cambia drásticamente. Lo que devenga de este flirteo a lo sumo correrá como algún “radiopasillo” escolar, pero también podría ser que estemos ante el inicio de una relación estable. A veces –¿por qué no?–, el amor te puede sorprender en la puerta del colegio. En estos casos, lo único que recomiendan los expertos es esperar, por lo menos, unos seis meses antes de “blanquear” la relación con los hijos de ambos, porque tal vez solo se trate de un enamoramiento pasajero y es prematuro involucrar a los chicos en una relación afectiva que no tiene tanto futuro.
Por lo demás, si lo pensamos un poco, no sería mucho más arriesgado que tener una historia de amor con un compañero de trabajo. Esto quiere decir: el romance quizá pueda no funcionar y van a tener que seguir viéndose las caripelas todos los días (en cumpleaños o reuniones del cole), pero está probado que –con excepción de las apps de citas– es el sitio donde más gente se conoce y donde más parejas se arman. O sea, en la vida de todos los días. •
Las mamis comentamos
Por Dalia Gutmann, humorista y actriz.
Cuando tenés hijos chiquitos y todavía tenés que QUEDARTE en los cumples, llega un momento en el cual las mamis nos quedamos solas en una mesa morfando de lo lindo y empieza la ronda de chimentos. “Chicas, ¿se enteraron de que el papá de Sofi está saliendo con la mamá de Bauti?”, y otra agrega: “Parece que ella ya estaba separada, pero el papá de Sofi fue un desprolijo”. Todas quedamos boquiabiertas. No tanto por la nueva pareja, sino porque cuando tu hijo va a un colegio, por más que te encante un papito, ahí siempre sos “la mamá de”, esa es tu identidad. Por eso, a la hora de enganchar candidatos, no es que haya que descartar de una a los papis disponibles, pero estate SEGURA de que en el próximo cumpleañitos vas a ser la protagonista indiscutida del chimento más jugoso.
Expertas consultadas: Lic. Paula Mayorga. Lic. Patricia Faur. Psicólogas.
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