Alberto Fernández visitó a Lula en prisión y buscó trazar un paralelo con Cristina

Alberto Fernández con el excanciller brasileño Celso Amorim, en el departamento de policía de Curitiba dónde se encuentra detenido Lula
Alberto Fernández con el excanciller brasileño Celso Amorim, en el departamento de policía de Curitiba dónde se encuentra detenido Lula Crédito: Prensa Lula
Alberto Armendáriz
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4 de julio de 2019  • 18:54

RIO DE JANEIRO.- En un intento por comparar la complicada situación judicial que enfrenta su compañera de fórmula, la senadora y expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, con la del detenido expresidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, el candidato presidencial Alberto Fernández visitó esta tarde en su prisión de Curitiba al popular exmandatario de Brasil, condenado en tres instancias por corrupción y lavado de dinero.

"Para mí es una alegría ver a Lula. Los argentinos tenemos un enorme reconocimiento a Lula y un enorme cariño por él. La prisión de Lula no es algo que nos pase desapercibido", resaltó el aspirante a presidente de Unidad Ciudadana, quien acudió junto al excanciller de Lula, Celso Amorim, a la Superintendencia de la Policía Federal en la capital del sureño estado de Paraná.

Allí, en una celda especial, Lula se encuentra detenido desde el 7 de abril del año pasado. En el marco de la Operación Lava Jato, el máximo líder del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) fue primero condenado en julio de 2017 por el entonces juez Sergio Moro -hoy ministro de Justicia y Seguridad Pública del presidente ultraderechista Jair Bolsonaro- a nueve años y seis meses de reclusión, por haber recibido como soborno en especie de la constructora OAS un departamento tríplex en el balneario paulista de Guarujá, a cambio de garantizar a la empresa contratos con la petrolera estatal Petrobras durante su gobierno. En enero del año pasado, aquel fallo fue ratificado por un tribunal de apelaciones que amplió la pena a 12 años y un mes de cárcel. Y luego, en abril último, el Superior Tribunal de Justicia revalidó ambas sentencias pero redujo el tiempo de prisión a ocho años y diez meses.

No obstante estos detalles, Fernández respaldó la teoría del PT de que el encarcelamiento del expresidente (2003-2010) se trató de una persecución política para evitar que pudiese competir en las elecciones del año pasado, para las que era el favorito y que terminaron por llevar a Bolsonaro al poder.

"La detención de Lula es una mácula al estado de Derecho. A mí me preocupa enormemente que estas cosas ocurran en nuestro continente. Veo con mucha preocupación la detención de Lula. Tal vez el gobierno brasileño no advierta que está creando una mácula muy fuerte teniendo detenido a un hombre como Lula; es un hombre de cuya inocencia no dudo y que realmente tiene todo el derecho de estar en libertad, también para defenderse", dijo el político argentino, quien afirmó que estará al lado de Lula todo lo que sea necesario, "hasta que el sistema judicial entienda que hay que respetar los derechos y garantías de los ciudadanos".

Fernandez aseguró que tanto en Brasil como en la Argentina, la Justicia ha sido utilizada de manera política para quitar del camino a las "fuerzas progresistas".

"Hay un forzamiento de las pruebas para poder involucrar a los presidentes en hecho en los que no tienen nada que ver con la realidad -apuntó- Yo no estoy cuestionando la corrupción que pudo haber existido. No es eso de lo que se habla sobre la persecución a Cristina; son dos cosas distintas. Si un funcionario se corrompió, que se haga cargo de sus hechos de corrupción. Pero Cristina está siendo involucrada arbitrariamente en casos en los que no tiene nada que ver".

Amorim y Fernández relataron que el encuentro de casi una hora con Lula fue muy animado y emotivo; una reunión en la que hablaron de todo "menos de fútbol", con especial hincapié en los próximos comicios argentinos, el reciente anuncio del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, y las políticas de Bolsonaro y Mauricio Macri.

"La idea de la visita surgió de nuestra parte", comentó a LA NACION Amorim. "Lula siempre tuvo mucha simpatía por Cristina y Néstor Kirchner, y Alberto fue parte de nuestras relaciones. Creemos que esta reunión puede ser útil para el futuro de la Argentina, como una muestra de amistad, de simbología para la relación entre la Argentina y Brasil, y para las fuerzas progresistas de América Latina", explicó.

Ambos ya habían compartido el año pasado una visita al papa Francisco, en el Vaticano, y entonces Amorim subrayó que el Pontífice se había declarado preocupado por los casos de "lawfare" ("guerra judicial") que se daban en la región.

Cuestionado sobre las advertencias que ha hecho el presidente Bolsonaro en relación a la posibilidad de que Macri no sea reelegido en octubre y el kirchnerismo vuelva al poder, Fernández se negó a comentar esas declaraciones.

"Yo no le voy a contestar al presidente Bolsonaro; que siga hablando mal de mi, que no sabe el favor que me hace", dijo, pero aclaró: "No tenemos ninguna otra posibilidad que estar bien con Brasil. Brasil ha elegido un presidente y yo respeto la decisión del pueblo de Brasil; con el pueblo de Brasil solo podemos estar bien. El destino nos ha hecho hermanos".

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