AMIA: Cristina denunció irregularidades en la causa
Responsabilizó al ex juez Galeano y a la ex SIDE por el caso de encubrimiento; también cuestionó a la comunidad judía
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Cristina Kirchner se movió con soltura, manejó los tiempos, interrumpió a abogados, tuvo picantes cruces con los jueces y hasta ironizó con los acusados. Así, con soltura, como si fuera ella quien mandaba y sin permitir que nadie le enmendara la plana,la ex presidenta declaró ayer como testigo en la causa en que se investiga al ex presidente Carlos Menem y al ex juez federal Juan Galeano por irregularidades cometidas en la investigación de la AMIA. Criticó a la Justicia que ahora la tiene en la mira, al ex magistrado, a la vieja SIDE, a la comunidad judía y reiteró sus viejos cuestionamientos a la investigación oficial.
La ex presidenta fue testigo en un juicio donde Menem está acusado de encubrir la pista siria en la causa AMIA para supuestamente proteger a un viejo conocido suyo. Paradójicamente, la ex presidenta fue denunciada por el fiscal Alberto Nisman por proteger a los ex funcionarios de Irán acusados de la voladura de la AMIA. Ese caso está archivado.
Kirchner estuvo acompañada, entre otros, por Oscar Parrilli y Carlos Tomada, sus ex funcionarios que desde la platea en el primer piso de la sala de audiencias principal de Comodoro Py 2002 festejaron sus respuestas y se sumaron a los murmullos y las sonrisas que despertaban los comentarios de la ex presidenta ante las preguntas de los letrados. Temprano estuvieron Axel Kicillof, Martín Sabbatella, Héctor Recalde y Diana Conti para “protegerla del ambiente hostil” de Comodoro Py 2002. “El caso AMIA fue un escenario de operaciones políticas nacionales e internacionales, de intereses cruzados, lo que provocó que estemos como estamos: 22 años y medio después aún estamos acá en un juicio oral”, objetó la ex mandataria. La citaron los jueces del Tribunal Oral Federal N° 2 Jorge Gorini, Néstor Costabel y Karina Perilli.
La ex jefa de Estado, que ya el 4 de diciembre de 2003 había declarado como testigo en el primer juicio por la AMIA, declaró cuatro horas, excepto los dos minutos en que se cortó la luz. El interrogatorio fue limitado por el tribunal a su tarea en la comisión bicameral de seguimiento de la investigación del atentado, entre 1996 y 2001.

Allí criticó a Galeano y a la SIDE, aunque también a los ex fiscales y a las querellas de AMIA y DAIA por respaldar esa labor. Ensalzó las denuncias que hizo Claudio Lifschitz, un secretario del juzgado de Galeano que trabajó en inteligencia de la Policía Federal y que reveló las irregularidades que motivaron este juicio. Entre ellas el pago de 400.000 dólares al ex reducidor de autos Carlos Telleldín para que acusara policías bonaerenses, luego absueltos.
Kirchner buscó manejar la audiencia. Protagonizó un cruce picante con la abogada de Rubén Beraja, ex presidente de DAIA, Valeria Corbacho. La letrada buscó que recordara la denuncia que hicieron las instituciones judías por irregularidades, pero Kirchner dijo que sólo recordaba que la DAIA había sido monolítica en su defensa de Galeano. Kirchner, a la defensiva, buscaba eludir las preguntas y recordó que familiares de las víctimas criticaron a Galeano. Corbacho insistió si sabía cuántos eran esos familiares de las víctimas, para demostrar que eran los menos, pero el juez Gorini tuvo que intervenir para que el cruce no se convirtiera en polémica.
Otro tramo risueño se dio cuando un joven abogado preguntó si las acusaciones contra la bonaerense estuvieron motivadas en una interna entre Menem y Eduardo Duhalde. “¿Usted que edad tiene doctor? Tiene que haber leído al menos en los diarios que eso es lo que se decía en ese momento”, le dijo. Hubo carcajadas y el juez Gorini pidió orden en la sala.
La ex presidenta contestaba aun cuando el juez decía que eran improcedentes. Recordó que este caso pasó por tres jueces. “El primero Bonadio, si mal no recuerdo doctor, que fue sacado del caso por graves irregularidades. ¿Es así?”, le preguntó al presidente del tribunal buscando su complicidad para castigar al juez que la procesó. Gorini la interrumpió y le dijo que no importaba su punto de vista en este caso.
Cristina arrancó con tranquilidad, pero fue in crescendo su incomodidad hasta intentar manejar el ritmo de lo que ocurría en la sala. Al término de la audiencia, la ex jefa de Estado se paró del banquillo de los testigos, estrechó la mano a los tres jueces para luego retirarse indicándole a los policías con el dedo por qué puerta debía salir.
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