
Analizan un indulto a Gorriarán Merlo
Aunque nadie quiso admitirlo oficialmente, la posibilidad se vincula con similar beneficio para Mohamed Alí Seineldín; la gestión era conocida por muy pocos
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El Gobierno tuvo ayer un contacto sorpresivo con el líder histórico del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) Enrique Haroldo Gorriarán Merlo, que fue visitado en la cárcel de Villa Devoto por el diputado del PJ César Arias, un hombre de confianza del presidente Carlos Menem.
Fuentes judiciales y legislativas confiaron a La Nacion que este hecho es el comienzo de una operación política amplia: desde la intimidad presidencial se vuelve a analizar el indulto al ex jefe guerrillero y al ex coronel Mohamed Alí Seineldín, y a varios seguidores de ambos condenados a cadena perpetua.
Gorriarán fue sentenciado por comandar el sangriento ataque a La Tablada, en enero de 1989; Seineldín, por liderar el alzamiento militar del 3 de diciembre de 1990.
Desde el Gobierno, los ministros del Interior, Carlos Corach, y de Justicia, Raúl Granillo Ocampo, y el secretario general de la Presidencia, Alberto Kohan, desconocieron que exista la decisión de firmar nuevos indultos. Pero fuentes de la Casa Rosada confiaron que la voluntad política de Menem va en ese sentido: "Es algo personal: al Presidente no le gustan los presos políticos", se dijo.
Para el Gobierno, un rédito posible sería producir un debate que pueda desplazar del primer plano el conflictivo tema de las armas.
Se conoció también una gestión del periodista Mariano Grondona ante Granillo Ocampo para entrevistar a Gorriarán en Devoto.
Sigiloso proyecto para indultar a Gorriarán Merlo y a Seineldín
El diputado César Arias fue sorprendido por La Nación cuando ingresaba en la cárcel de Villa Devoto, donde habló durante media hora con el ex líder del ERP
Eran las 13 cuando una reluciente camioneta 4 x 4 blanca redujo su velocidad en forma abrupta y se detuvo frente a la barrera de ingreso de la calle Bermúdez, en la cárcel de Villa Devoto.
La ocasión fue propicia para que se acercaran el redactor y la fotógrafa de La Nación . La reportera gráfica comenzó a disparar su máquina sobre el conductor quien, sorprendido, sólo atinó a levantar su brazo izquierdo para cubrirse detrás del oscuro cristal polarizado de una ventanilla que nunca quiso bajar.
La barrera se levantó y el rodado ingresó raudo. Ya no habían dudas de que el diputado justicialista César Arias, acompañado por una señorita, habían entrado en la cárcel. Pero, la pregunta obligada fue ¿qué motivo llevó a Arias a visitar la unidad carcelaria un sábado por la mañana?
Cita a la sombra
La respuesta surgió a las 13.35, cuando el presidente de la Comisión de Juicio Político de la Cámara baja pidió que le habilitaran otra salida del penal para eludir la presencia de La Nación . Tras la fuga de uno de los negociadores políticos más veteranos del presidente Carlos Menem, la inquietud del cronista fue disipada allí mismo por un oficial penitenciario.
"Muchachos, no se hagan problema; el diputado Arias estuvo con (Enrique) Gorriarán Merlo."
De esa manera, La Nación pudo corroborar una insistente versión que circuló durante las últimas horas en ámbitos legislativos y judiciales sobre supuestas negociaciones que llevan adelante asesores del jefe del Estado para concretar un indulto al ex líder guerrillero Enrique Haroldo Gorriarán Merlo.
El célebre jefe del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) fue condenado a prisión perpetua el 3 de julio de 1997, al encontrárselo culpable de comandar el sangriento copamiento del Regimiento de Infantería 3 de La Tablada, ocurrido el 23 de enero de 1989. Murieron entonces 11 militares y policías, 28 subversivos y hubo más de medio centenar de heridos. Las secretas gestiones comenzaron a quedar al descubierto en los últimos días, cuando se supo que desde el Ministerio de Justicia se manejaba un pedido de los productores del programa televisivo "Hora clave", para entrevistar a Gorriarán Merlo. Todas las versiones coinciden en que la Cámara Federal, a la que fue girado el pedido, aprobó la presencia del ex líder guerrillero en la TV. La decisión del Gobierno de dar luz verde a la solicitud generó sospechas en altas esferas judiciales y legislativas, en las que no fue bien recibida la intención oficialista de reflotar el tema de los indultos, llevada adelante por el diputado Arias.
Un hábil negociador
Justamente, voceros parlamentarios del justicialismo confiaron a La Nación que la gestión de Arias fue promovida en el seno del círculo de colaboradores de máxima confianza del Presidente.
Arias, cabe recordar, siempre ha demostrado ser un hábil negociador, en especial en todas aquellas cuestiones en que el Presidente mostró un vivo interés.
Un ejemplo de esto fue la esmerada y exitosa labor que Arias emprendió en 1989, poco después de que el justicialismo llegó al poder. Por aquel entonces, el objetivo fue el indulto de tres ex líderes guerrilleros de Montoneros que se mantenían prófugos de la Justicia: Rodolfo Galimberti, Roberto Cirilo Perdía y Fernando Vaca Narvaja. Poco después se sumó a esa lista Mario Firmenich.
Arias tampoco estuvo al margen de otras gestiones similares cumplidas a fines de 1996 y a comienzos de 1997 con varios integrantes del Movimiento Todos por la Patria (MTP), condenados por el copamiento de la unidad militar de La Tablada. En esa ocasión, según agregaron fuentes legislativas del oficialismo, la cara de las negociaciones con el MTP fue la entonces subsecretaria de Derechos Humanos de la Presidencia, Alicia Pierini.
Una jugada política
Pero muchos se preguntarán cuál es el sentido de indultar a un hombre con semejante pasado: las fuentes consultadas por La Nación coincidieron en señalar que, una vez en libertad, Gorriarán Merlo se convertiría, por gratitud, en un hombre que, con su particular estilo, jugaría políticamente en favor del oficialismo.
Como quiera que esta estrategia política pueda volverse realidad, lo cierto es que los que diagraman esta jugada sueñan con que el "Pelado" utilice la tribuna para atacar al peor enemigo del Gobierno: léase la Alianza.
Si bien Gorriarán Merlo se destacó más como combatiente que como ideólogo, para no pocos militantes de la izquierda local sigue teniendo una dimensión casi mítica.
Es desde esta óptica que el Gobierno piensa que la figura del líder guerrillero puede llegar, incluso, a fomentar las diferencias internas entre los integrantes de la Alianza.
Este eventual indulto hizo que algunos observadores pensaran, por aquello de la búsqueda del necesario equilibrio, en un beneficio similar que alcanzara al ex coronel Mohamed Alí Seineldín, también condenado a prisión perpetua por ser el artífice del cruento alzamiento del 3 de diciembre de 1990.
Pero fue el propio Seineldín quien se encargó de desarmar esa alquimia jurídico-política, al declarar públicamente, en diciembre de 1996, que jamás aceptaría ser perdonado junto con los atacantes de La Tablada.
Nada indica, según sus allegados y su propia esposa, que el ex militar haya cambiado de opinión.
El interrogante que no pocos se planteaban anoche era: ¿qué vendría a solucionar un indulto de esta naturaleza? Suena extraña, en rigor, una supuesta pacificación en un horizonte donde no hay conflictos a la vista.
Los culpables esperan presos
Estuvo 23 años prófugo de la Justicia. Enrique Haroldo Gorriarán Merlo fue condenado el 3 de julio del año último por el ataque al Regimiento de la Tablada, perpetrado por el Movimiento Todos Por la Patria (MTP) en enero de 1989. El líder guerrillero recibió una pena de reclusión perpetua por tiempo indeterminado.
Ana María Sívori, su esposa, de la cual Gorriarán está separado, fue sentenciada a 18 años de cárcel al ser considerada partícipe necesaria en el copamiento de ese cuartel.
En su veredicto, la Cámara Federal de San Martín argumentó que "ambos procesados conformaron con otros una asociación ilícita para alzarse en armas contra los poderes constituidos, iniciando operaciones mediante la toma armada de La Tablada".
Cada vez que se agita la posibilidad de nuevos indultos presidenciales, el nombre de Gorriarán Merlo aparece en todas las especulaciones. Al igual que el del ex coronel Mohamed Alí Seineldín, quien fue condenado en enero de 1991 por el alzamiento militar carapintada del 3 de diciembre del año anterior.
Fundamentos
El fallo, emitido por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, abarcó también a otros doce oficiales, considerados "cabecillas" en la rebelión. Siete de ellos, incluido Seineldín, fueron castigados con reclusión por tiempo indeterminado y destitución. Los otros seis recibieron una pena de prisión de 12 a 22 años.
El tribunal militar consideró probado que el ex coronel "gestó, planeó y desarrolló" el alzamiento militar, con el propósito de remover la "cúpula del Ejército".
En su fallo, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas condenó a prisión por tiempo indeterminado, además de Seineldín, a los oficiales Luis Baraldini, Oscar Vega, Raúl Tevere, Hugo Abete, Pedro Mercado y Gustavo Breide Obeid, considerados "co autores responsables" del alzamiento.
Asimismo, fueron sentenciados a doce años de prisión los militares Antonio Pérez Cometto, Osvaldo Zacarías y Héctor Romer Mundani. Esteban Rafael recibió una pena de 18 años, Jorge Mones Ruiz, de 20, y Rubén Fernández, de 17 años.
En cambio, se beneficiaron con la absolución el mayor Horacio Linari y el teniente coronel Angel León, quienes recibieron sanciones menores.






