Baja incertidumbre en resultados y alta en reglas

Rosendo Fraga
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28 de mayo de 2009  • 14:35

A treinta días de las elecciones legislativas nacionales, la incertidumbre acerca del resultado electoral es baja.

Sabemos que el retroceso del oficialismo en el interior del país será importante. En Córdoba saldrá cuarto, en Santa Fe tercero (posiblemente sin colocar ni un diputado nacional), en Mendoza perderá, en Capital puede quedar cuarto y provincias radicales K como Corrientes y Catamarca, que un año y medio atrás fueron con el oficialismo, ahora lo hacen con el vicepresidente Julio Cobos alineado con la oposición. En tanto, distritos justicialistas como Chubut ya no van con el kirchnerismo.

En octubre de 2007, el oficialismo obtuvo 43% para diputados nacionales y ahora tendrá entre 10 y 13 puntos menos.

En el Congreso, perderá entre 3 y 4 bancas en el Senado de la Nación, quedando al borde de perder la mayoría, y en Diputados tendrá aproximadamente 16 bancas menos, perdiendo la mayoría, ya que un bloque que hoy tiene 115 y que negocia con pequeñas fuerzas para llegar al quórum de 129, ahora quedará con menos de 100, con lo cual se hará más difícil negociar la mayoría.

En cuanto a la decisiva provincia de Buenos Aires, donde el oficialismo obtuvo 44% en 2005 y 46% en 2007 para diputados nacionales, ahora tendrá cerca de 10 puntos menos. La pérdida no estará en el Gran Buenos Aires, que tiene dos tercios del padrón electoral provincial, sino en el tercio restante que es el interior, donde el conflicto con el campo ha hecho descender el voto por Néstor Kirchner a menos del 20%. Ello implica perder la mayoría en el Senado de la Provincia y ponerla en riesgo en la Cámara de Diputados local.

Esto es lo que el kirchnerismo no puede modificar. Pero sí puede ganar por puntos la provincia de Buenos Aires. Es que con 35% de los votos, dada la división de la oposición, el oficialismo podría ser primero en votos, aunque pierda simultáneamente 7 diputados nacionales, la mayoría en el Senado de la Provincia y obtenga 10 puntos menos que en 2007, al perder el voto del campo.

Este es el interrogante que queda pendiente y en el cual Kirchner, con gran habilidad táctica, ha logrado transformar en el eje de la elección.

Reglas en duda. Simultáneamente, el proceso político-electoral aparece con alta incertidumbre respecto a las reglas.

Hace 80 días era impensable hasta para el mismo Kirchner el adelanto de las elecciones. Hace 40 no estaba en los planes la idea de las candidaturas testimoniales.

Sobre la candidatura de Francisco de Narváez, segundo en los sondeos después del oficialismo por pocos puntos, se ciernen varios riesgos, que tienen que ver con las reglas y no con la opinión pública.

La candidatura de Luis Patti desde la cárcel apoyada por Carlos Menem -de discutible legalidad- le puede restar varios puntos, ya que los votantes del ex comisario no hubieran ido ni a Kirchner ni a Margarita Stolbizer; el otro Narváez, que se llama Fernando y encabeza una lista de un partido prácticamente desconocido, también le puede restar puntos por la confusión en el cuarto oscuro; las impugnaciones a sus candidatos se han centrado en las figuras de origen peronista, buscando restarle el concurso de votantes justicialistas, y al momento de votar, la sustitución de las boletas propias por otras falsas que permiten impugnar el voto puede ser un cuarto mecanismo que le reduzca votos.

Todo esto tiene lugar en un proceso que muestra alta incertidumbre respecto a las reglas donde la combinación de adelanto electoral con candidaturas testimoniales, más los hechos mencionados, crean una situación muy incierta. Los fallos de la justicia electoral parecen coincidir con los intereses electorales del oficialismo, salvo que la Cámara Nacional Electoral, en un fallo independiente, no avale el de primera instancia que las convalidó.

En conclusión: a treinta días de las elecciones la interpretación del resultado será clave, ya que el oficialismo será derrotado en el interior, en la cantidad de senadores y diputados nacionales, y perderá bancas en la provincia de Buenos Aires. A nivel nacional tendrá más de 10 puntos menos que en 2007 y en dicho distrito sucederá algo similar.

Pero toda la esperanza de Kirchner es que un voto más que obtenga en la provincia, genere la imagen de que ha ganado.

* El autor es director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría

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