
Calamaro frenó la silbatina contra su amigo ministro
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El rock y la política no siempre combinan. Si no, pregúntenle a Andrés Calamaro, orgulloso de su reciente amistad con el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández. El jueves, en el concierto que dio en Tucumán, el cantante le dio las gracias a Fernández sin dar explicaciones. Parte del público estalló en silbidos que fastidiaron a Calamaro: "Hay que respetar su investidura democrática". Luego pidió no tener "odios políticos"; recordó que "está la posibilidad de elegir desde los 18 años" y que "si no se sabe quién es el amigo, al menos tener en claro quién es el enemigo", dijo Calamaro que en su último videoclip incorporó a Fernández.
Una gobernadora que faltó a la cita kirchnerista
No estuvo entre los gobernadores que llegaron a Río Gallegos para apoyar a Néstor Kirchner, a pesar de que la distancia con la cita no era obstáculo. "Me parece desproporcionado intervenir Santa Cruz, pero es igualmente desproporcionado criticar a la Corte como se lo hace", afirmó a sus íntimos Fabiana Ríos, gobernadora de Tierra del Fuego. En la gobernación afirman que nunca llegó la invitación formal por parte del gobernador Daniel Peralta, pero que de todos modos la gobernadora había decidido no ir. "Igual, la relación institucional con el Gobierno se mantiene", dicen cerca de Ríos, que cada vez parece más convencida de competir contra el PJ fueguino y la UCR por otros cuatro años más en el poder.
Las sorpresas que depara el radicalismo
La presentación de la versión porteña del Movimiento de Renovación Nacional (Morena) que integra Ricardo Alfonsín dejó varias sorpresas. La primera fue la presencia de Enrique Olivera, especialmente nombrado por varios oradores. Aunque hace rato dejó las filas de Elisa Carrió para volver a la UCR, Olivera blanqueó que está con Afonsín, y además suena como uno de sus candidatos para jefe de gobierno porteño. La segunda sorpresa fue que entre el auditorio estaba el constitucionalista Félix Loñ. Reconocido académico, Loñ dejó traslucir el año pasado su simpatía por la UCR y pidió que lo afiliaran como radical porteño. Un caso a contramano de la apatía política reinante.
Macri piensa su futuro como... rematador
"Cuando deje la política, ya sé a qué me voy a dedicar. Voy a ser rematador", dijo el jefe del gobierno porteño Mauricio Macri, encargado de dirigir el remate benéfico de Conciencia el lunes pasado, en el que logró vender por 95.000 pesos un obelisco de dudoso gusto, pintado por un artista de renombre, como Mylo Lockett. Aunque el jefe de gobierno porteño intentó vender en vano la obra a su ex aliado político, Francisco de Narváez y al empresario automotor de Fiat, Cristiano Rattazzi. "Vamos, Cristiano; comprá esta obra de arte fálica, para tenerla de recuerdo en tu casa y comentarlo en tu Facebook", bromeó Macri a Rattazi, que es conocido por su afición a la red social. Finalmente, el jefe de gobierno porteño se conformó con un comprador menos famoso, pero decididamente confesó entre risas cuál será su futuro después de la política. Es que, en verdad, tan mal no le fue en este remate y los organizadores de la cena de Conciencia estaban más que entusiasmados.
La sesión escolar que Lubertino no presidió
El martes, como todas las semanas, se presentaron en la Legislatura porteña un centenar de estudiantes secundarios para ser legisladores por un día. Es un programa que les permite a los chicos participar de una sesión, presentar sus proyectos y votarlos. Esas sesiones siempre están presididas por un diputado: en este caso, le tocaba a la kirchnerista María José Lubertino, que había dado su palabra de ir. Los chicos, fastidiados y desilusionados, cumplieron igual el ritual y uno de ellos ocupó la presidencia. Todavía hablaban en el recinto, cuando Lubertino se sentó a ver el debate de la comisión investigadora de las escuchas ilegales, de la que no es integrante. Los chicos terminaron su sesión al mediodía. Esperaron en vano que la "presidenta" pasara por el recinto, al menos a pedirles disculpas.
Internas del PJ con ausencia kirchnerista
No es una novedad que los peronistas transgredan a menudo el principio de la no contradicción. En este sentido, el ex presidente Néstor Kirchner busca un challenger que le permita recuperar la imagen, y llama ahora a elegir candidatos en internas obligatorias. En 2003, gracias al poder del ex presidente Eduardo Duhalde, enfrentó a Carlos Menem por fuera de la interna del partido. En este aspecto, Duhalde parece ser más coherente. El sigue viendo ventajas en no dar la pelea dentro de la estructura formal del PJ. No se basa, sin embargo, en los antecedentes de 2003, sino en una información flamante, que le proporcionó anteanoche el sindicalista gastronómico Luis Barrionuevo. El viernes pasado, cerró el plazo para la presentación de listas en el PJ catamarqueño. El kirchnerismo, por instrucción expresa de su jefe; del funcionario y operador todoterreno de los Kirchner, Juan Carlos Mazzón, y del ministro del Interior, Florencio Randazzo, no competirá en esas internas. Al parecer, lo que vale para la Nación no vale para Catamarca, que elegirá a su gobierno en marzo próximo. La excusa que dio el kirchnerismo es la de siempre: "Somos un movimiento, no un partido".
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