
Cambiaron el área de Comunicación y sacaron al vocero
La Presidenta removió a Miguel Núñez; le dio mayor poder al subsecretario de Medios
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Sorpresivamente, Cristina Kirchner sacó de sus funciones como vocero presidencial a Miguel Núñez, un hombre de mucha cercanía al matrimonio, que los acompañaba desde que la jefa del Estado había desembarcado en el Congreso, hace más de 15 años.
En paralelo, la Presidenta decidió reestructurar toda el área de comunicación oficial y le dio más poder al subsecretario de Medios, Alfredo Scoccimarro, ex vocero del ministro de Planificación, Julio De Vido, y muy cercano a Néstor Kirchner.
Los colaboradores de Núñez, que manejaba en la planta baja de la Casa Rosada la vocería presidencial, se enteraron de la novedad a través del Boletín Oficial, en el que salió ayer publicado el decreto 1156, que estableció la "disolución" de la Unidad de Comunicación Presidencial, cuyas funciones dependerán ahora de Scoccimarro.
Una suerte de congoja se apoderó de esos despachos en la planta baja. Núñez apareció entrada la tarde. "Acá estamos, resistiendo en la trinchera", respondió uno de los colaboradores del ahora ex vocero a LA NACION. Un dato llamativo. El decreto de reestructuración del área establece entre las funciones de la Subsecretaría de Medios "transmitir las políticas y los mensajes del gobierno", pero ayer nadie cumplió la consigna y todos los voceros gubernamentales evitaron contestar sobre el futuro de Núñez, que aún tiene el cargo de secretario de Estado.
El argumento
"A fin de dar una rápida respuesta a las necesidades de gestión comunicacional, resulta necesario disolver la Unidad de Comunicación Presidencial y transferir sus funciones a la Subsecretaría de Comunicación y Contenidos de Difusión", fue el argumento del decreto, que molestó a Núñez, porque fue interpretado como un reto explícito a sus funciones.
La contracara de lo que pasaba en la planta baja fue la euforia que se vio en el primer piso, a las 15, en el Salón de las Artes, donde ayer Scoccimarro encabezó una reunión de una hora con los voceros de todos los ministerios. El encuentro, el segundo de este tipo, sirvió para presentar a los cinco editores que se sumaron al área de comunicación del Gobierno, que en diez días lanzará una página de Internet exclusiva para periodistas con información oficial.
Son Rubén Chorni, Laura Luz Ojeda, Angel Coraggio, Diego Pérez Andrade y Luis San Martín. Los periodistas podrán acceder a esa página web a través de una clave, que contendrá la agenda de la Presidenta y de todos los ministros, y declaraciones de los funcionarios en audios, videos y textos. Dentro del anexo del decreto que disolvió y que pulverizó el poder de Núñez se establece, además, que Scoccimarro deberá "intervenir en las tareas relacionadas con la información pública y privada de la jefa del Estado", algo que siempre se mantuvo en estricto secreto.
El decreto establece, además, que Scoccimarro deberá "mantener una relación directa y permanente con el periodismo nacional o extranjero", lo que representará un cambio sustancial en la relación de los Kirchner con la prensa.
Núñez, en los hechos, estaba alejado del círculo de confianza de Cristina Kirchner desde que Scoccimarro llegó a la Casa Rosada. Dejó de viajar con la Presidenta y ni siquiera la acompañaba en sus recorridas por el interior del país o en los actos habituales por el conurbano. Sí, en cambio, siguió con esa tarea su segundo, Diego Buranello. Núñez rara vez informaba de las actividades de la jefa del Estado y de su antecesor, y se ganó poco después de asumir su cargo, en 2003, el apodo de "vocero mudo".
Dentro de la reestructuración en la comunicación oficial, también quedó en manos de Scoccimarro desde hace un mes toda la pauta oficial del Gobierno. Mediante otro decreto, la Presidenta centralizó la publicidad de las dependencias oficiales en la Secretaría de Medios, y sólo dejó afuera la pauta que maneja la AFIP.
En la reunión con todos los voceros, en la que, claro, no estuvo Núñez, ayer hubo quienes se sorprendieron cuando escucharon de boca de Scoccimarro que debían atender el teléfono de todos los periodistas e informar. Sucede que la orden había sido históricamente lo contrario.





